El expresidente catalán Jordi Pujol, el pasado mes de mayo
El sindicato mayoritario de TV3 denuncia que el clan Pujol sigue imponiendo su relato sobre el juicio
El Sindicat de Periodistes de Catalunya acusa a la televisión pública de priorizar sistemáticamente la versión de la familia del expresidente Jordi Pujol en la cobertura del macroproceso por corrupción y blanqueo que se sigue en la Audiencia Nacional, según ha informado también El Triangle. El juicio, que llega tras una década de instrucción por la fortuna oculta en Andorra, sienta en el banquillo al antiguo líder de Convergència, a sus siete hijos y a varios empresarios, con peticiones de prisión que alcanzan los 29 años para el primogénito, Jordi Pujol Ferrusola.
En un boletín interno, el Sindicat de Periodistes de Catalunya sostiene que «TV3 todavía es la tele de los Pujol» y denuncia que la cadena «se ha convertido en el portavoz de la familia para defender sus intereses particulares con toda impunidad». El sindicato lamenta que, pese al relevo de directores y a la renovación de la redacción, «la familia Pujol tiene hilo directo e impone su relato en las informaciones que se hacen en TV3».
Según esta central, las piezas emitidas en los Telenotícies, el reportaje de 30 Minuts y la cobertura del juicio conceden un espacio «desproporcionado» a la versión familiar, hasta el punto de explicar en primer lugar el relato de los Pujol sobre la evasión fiscal antes que las acusaciones formuladas por la Fiscalía. Para el sindicato, esta jerarquía informativa desdibuja el interés general y otorga un trato de favor a unos procesados que se enfrentan a graves cargos de corrupción y blanqueo de capitales.
El malestar sindical se enmarca en una trayectoria de cautela de TV3 ante el llamado «caso Pujol», que, según recuerda El Triangle, se tradujo en años de retraso a la hora de abordar en profundidad la evasión fiscal del expresidente. El anterior director de la cadena, Vicent Sanchis, habría vetado durante tiempo un documental sobre el escándalo alegando que Jordi Pujol no quería ofrecer su versión, pese a que este confesó en 2014 que mantuvo durante 34 años una fortuna oculta en el extranjero.
Finalmente, el programa 30 Minuts emitió Pujol: los secretos de Andorra, firmado por los periodistas Genís Gormand y Xavier Bonet, más de seis años después de aquella confesión y sin la presencia del propio Pujol, sustituido en pantalla por la voz protagonista de su hijo Josep, defensor de una tesis exculpatoria de la familia. El documental dedicaba buena parte de su metraje a la actuación de la llamada «policía patriótica» y a la guerra sucia contra el independentismo en la obtención de documentación bancaria andorrana, un enfoque que, según las críticas recogidas, rebajaba el peso del núcleo del escándalo: la ocultación sistemática de patrimonio fuera del alcance de Hacienda.
Ante la tibieza de la televisión pública, fueron productoras privadas las que intentaron cubrir el vacío informativo sobre el caso. Minoria Absoluta y Mediapro, vinculadas a Toni Soler y Jaume Roures, impulsaron la película Padrenuestro, centrada en la confesión de Jordi Pujol, aunque el filme pasó sin repercusión en taquilla y sigue pendiente de emisión en la cadena autonómica. Este contraste entre la rapidez de la iniciativa privada y la prudencia de TV3 refuerza, a ojos de los críticos, la imagen de un ente público condicionado por su propia historia política y por la sombra alargada del pujolismo.