Cinturón de las aguas de Ceará
Un río artificial de 145 kilómetros contra la sequía: la faraónica obra de ingeniería que busca cambiar el paisaje
La escasez de lluvias y la consecuente sequía es un problema recurrente en algunas áreas del mundo que impiden que se desarrolle la vida vegetal y genera dificultades para distribuir el agua a los hogares. Algunos países han intentado esquivarlo intentando modificar el clima de forma artificial o construyendo obras de ingeniería para almacenar y gestionar el agua de manera más eficiente.
Y es el caso de Brasil, un país que experimenta sequías de manera cíclica. Uno de sus estados situados al este, Ceará, se ha puesto manos a la obra para construir un río artificial de 145,3 kilómetros para hacer llegar el agua desde la presa de Jati –alimentada por el río São Francisco– a las zonas en las que hay escasez.
Esta obra faraónica, llamada Cinturão das Águas do Ceará (CAC), tiene como intención trasladar agua a las zonas del interior del estado de Ceará donde la falta de lluvia sigue marcando el ritmo de la vida diaria.
No se trata de un río en sentido natural, sino de una infraestructura diseñada con distintos elementos de ingeniería: canales a cielo abierto, túneles perforados en roca, sifones y dispositivos de regulación que hacen posible el traslado de grandes cantidades de agua. Por su envergadura, está considerada la mayor obra pública de transferencia de recursos hídricos en Brasil.
Este sistema enlaza cuencas que anteriormente no estaban conectadas entre sí, lo que permite redistribuir el agua en función de las necesidades de cada zona. En la práctica, actúa como una gran red de conducción que abastece embalses clave y refuerza el suministro para millones de personas.
Un proyecto gravitacional
Uno de los aspectos más llamativos de esta infraestructura es la forma en que circula el agua. En gran medida, lo hace aprovechando la gravedad. De hecho, el propio proyecto describe este tramo como completamente gravitacional y le asigna una capacidad máxima de 30 metros cúbicos por segundo. Esto, en la práctica, reduce la dependencia de sistemas de bombeo continuos y permite disminuir el consumo energético. No es un detalle menor, especialmente en una obra de estas dimensiones.
Pero más allá de la parte técnica, lo relevante es su impacto en la población. Según datos de la Secretaría de Recursos Hídricos de Ceará, el área directamente beneficiada por el CAC abarca 24 municipios y alrededor de 561.000 habitantes. Además, al integrarse con el sistema del Eixão das Águas, puede contribuir al abastecimiento de más de cinco millones de personas. La prioridad establecida por las autoridades es clara: primero el consumo humano y, después, actividades como la industria, el turismo, la ganadería y la agricultura de regadío.
Un ejemplo claro de su utilidad se vio con el denominado tramo de emergencia. En febrero de 2024, se liberó agua desde el kilómetro 53 del CAC, en el municipio de Missão Velha, con destino al embalse de Castanhão. El recorrido alcanzó aproximadamente los 300 kilómetros, y las estimaciones oficiales apuntaban a que esta operación podía reforzar el suministro para cerca de 4,5 millones de personas en el estado. Es decir, el sistema ya ha demostrado que puede responder en situaciones críticas.
El Cinturão das Águas fue concebido con un objetivo ambicioso: conectar 12 cuencas hidrográficas de Ceará con el sistema de transposición del río São Francisco. Puede sonar complejo, pero la idea de fondo es bastante directa: llevar agua a zonas donde escasea de forma recurrente. En una región donde las sequías tienen un impacto directo en la vida cotidiana, la economía y el acceso a recursos básicos, esta infraestructura puede marcar una diferencia significativa.