Anomalía de El Niño
La Aemet ve probable un episodio de El Niño y advierte que su impacto en España es «incierto»
Los expertos advierten de que será necesario esperar al menos hasta el mes de mayo para disponer de pronósticos más fiables y consistentes
Esta semana, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF) avanzaba la previsión de que el fenómeno meteorológico El Niño podría darse en los próximos meses y llegar a convertirse en un «súper El Niño», siendo el más intenso en 140 años. En concreto, su último pronóstico indica que hay una alta probabilidad de que se produzca una versión intensificada del patrón climático que afecta a los patrones meteorológicos regionales y globales este verano u otoño, reforzando la predicción de un El Niño extremo que ya se había producido el mes pasado.
Ante esto, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) insiste en que todavía es prematuro determinar con exactitud cuáles podrían ser sus efectos a escala global y regional. Según explica el organismo, los distintos modelos utilizados para estudiar la evolución del sistema climático global señalan la posibilidad de una transición hacia condiciones propias de El Niño en los próximos meses.
Este posible cambio se produciría tras el actual estado neutro del fenómeno conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), que alterna entre fases cálidas (El Niño), frías (La Niña) y neutras. Uno de los indicadores clave que apuntan hacia esta evolución es el progresivo aumento de la temperatura de las aguas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial. Este calentamiento constituye una de las señales más características del desarrollo de El Niño.
Cabe recordar que episodios anteriores de este fenómeno han estado asociados a eventos meteorológicos extremos, como fue el caso de la devastadora dana registrada en octubre de 2024 en Valencia y áreas cercanas.
Alto grado de incertidumbre
A pesar de estos indicios, la Aemet subraya que las previsiones actuales todavía están sujetas a un alto grado de incertidumbre. Esta falta de precisión es especialmente notable durante la primavera, considerada una de las estaciones más complejas para anticipar la evolución del ENSO. Por este motivo, los expertos advierten de que será necesario esperar al menos hasta el mes de mayo para disponer de pronósticos más fiables y consistentes.
En términos probabilísticos, los modelos de predicción climática indican que existe aproximadamente un 60 % de posibilidades de que El Niño se desarrolle a comienzos del verano. Asimismo, estiman entre un 20 % y un 25 % la probabilidad de que dicho evento alcance una intensidad muy fuerte de cara al otoño. No obstante, estos porcentajes deben interpretarse con cautela, dado el contexto de incertidumbre que aún rodea la evolución del fenómeno.
En caso de que finalmente se confirme la formación de El Niño, sus efectos podrían traducirse en modificaciones significativas de los patrones de temperatura y precipitación en distintas partes del mundo. Este fenómeno suele influir en la distribución de lluvias, provocar sequías en algunas regiones y aumentar las precipitaciones en otras, además de alterar la frecuencia e intensidad de determinados eventos meteorológicos extremos. Sin embargo, su impacto en Europa y, en particular, en España, tiende a ser más limitado y menos predecible que en otras zonas del planeta.
La Aemet insiste en la importancia de realizar un seguimiento continuo de la situación en los próximos meses. Solo a medida que avance el año y se disponga de datos más actualizados será posible confirmar si El Niño llega a desarrollarse y, en tal caso, evaluar con mayor precisión sus posibles consecuencias.
En este sentido, el organismo concluye que, aunque existe una probabilidad creciente de que el fenómeno se active durante el verano, todavía no es adecuado hablar de un evento extremo o de gran magnitud, como un «Súper Niño». Por el momento, resulta difícil anticipar el alcance real de sus efectos, tanto a nivel global como regional, por lo que se recomienda prudencia y atención a futuras actualizaciones de los modelos climáticos.