Fundado en 1910
Posible súper El Niño según ECMWF

Posible súper El Niño según ECMWF

Un posible «súper El Niño» podría ser el más intenso en 140 años y alterar el clima hasta 2027

Los modelos actuales sugieren que las temperaturas del mar en el Pacífico podrían superar los 2 °C por encima de la media, umbral que suele asociarse con eventos particularmente fuertes

En los últimos años nos hemos acostumbrado a escuchar términos meteorológicos no muy habituales que, sin embargo, sirven ahora para medir los efectos en el clima. El Niño y La Niña son dos fenómenos que han cobrado protagonismo debido a su influencia de manera decisiva en el clima a nivel global, refiriéndose el primero a un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial y el segundo a que esas mismas aguas superficiales se enfríen más de lo habitual.

La sucesión de estos dos fenómenos representa la principal causa de variabilidad climática interanual en el planeta. Este proceso de gran escala provoca alteraciones en la temperatura de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que a su vez origina cambios significativos en la atmósfera y en su dinámica a nivel global.

Esta temporada, El Niño podría llegar a convertirse en un «súper El Niño» y ser el más intenso en 140 años, según las previsiones del ECMWF, el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio. En concreto, su último pronóstico indica que hay una alta probabilidad de que se produzca una versión intensificada del patrón climático que afecta a los patrones meteorológicos regionales y globales este verano u otoño, reforzando la predicción de un El Niño extremo que ya se había producido el mes pasado.

Este evento, que podría alcanzar niveles no vistos en más de un siglo, tendría consecuencias globales prolongadas, extendiéndose incluso hasta 2027 y afectando tanto a las temperaturas como a los patrones meteorológicos en múltiples regiones del planeta.

El Niño es un fenómeno climático natural que se origina en el océano Pacífico ecuatorial, donde las aguas superficiales se calientan por encima de lo habitual. Este calentamiento altera la circulación atmosférica y modifica los patrones de lluvia, temperatura y tormentas en distintas partes del mundo. En su versión más intensa –lo que se denomina un «súper El Niño»– los efectos tienden a ser más extremos, persistentes y generalizados.

Los modelos actuales sugieren que las temperaturas del mar en el Pacífico podrían superar los 2 °C por encima de la media, umbral que suele asociarse con eventos particularmente intensos. De confirmarse esta tendencia, el fenómeno alcanzaría su punto máximo entre finales de 2026 y comienzos de 2027, con impactos significativos tanto a corto como a medio plazo.

Entre las consecuencias más probables se encuentra un aumento generalizado de las temperaturas globales. De hecho, los científicos advierten que este evento podría contribuir a que 2027 marque nuevos récords de calor a nivel mundial, superando registros recientes. Esto se debe a que El Niño libera grandes cantidades de calor almacenado en el océano hacia la atmósfera, intensificando el calentamiento global ya existente.

En cuanto a los efectos regionales, se espera una gran variabilidad. Algunas zonas podrían enfrentar sequías severas, mientras que otras experimentarían lluvias intensas e inundaciones. Por ejemplo, regiones tropicales como el Caribe, Indonesia o partes de Australia podrían sufrir condiciones más secas de lo habitual, afectando especialmente a la agricultura y al suministro de agua. En contraste, países como Perú y Ecuador podrían registrar precipitaciones extremas.

Más ciclones y más olas de calor

El impacto de un súper El Niño no se limita a la temperatura. También influye en la actividad de ciclones tropicales. Se prevé una disminución de huracanes en el Atlántico, pero un aumento en el Pacífico, lo que incrementaría el riesgo para zonas como el este de Asia y algunas islas del océano. Asimismo, regiones como la India podrían ver alterado su sistema de monzones, con posibles consecuencias para la producción agrícola.

En Estados Unidos, especialmente en la costa oeste, podrían darse inviernos más suaves, pero acompañados de tormentas más intensas. En otras partes del mundo, como Europa, África o Sudamérica, se anticipa un incremento en la frecuencia de olas de calor, lo que podría agravar problemas de salud pública y estrés hídrico.

A pesar de las señales crecientes, todavía existe incertidumbre sobre la magnitud exacta que alcanzará este fenómeno. No hay dos eventos de El Niño iguales, y su evolución depende de múltiples factores. Sin embargo, la experiencia de episodios anteriores –como los de 1982-83, 1997-98 y 2015-16– ofrece pistas valiosas para anticipar posibles escenarios.

Desde el ECMWF llaman a la cautela y matizan que las señales de pronóstico tempranas, como las observadas esta primavera, suelen llamar la atención, «pero no garantizan un resultado específico». Comprender dónde está justificada la confianza y dónde persisten las incertidumbres es «fundamental» para interpretar de forma responsable las noticias actuales sobre El Niño, señalan.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas