Evolución del precio de los carburantes durante este año
Carburante
El precio del gasóleo cae y va camino de volver a ser el combustible más barato
El conflicto de Irán parece haber vuelto loco el precio de los carburantes, pues mientras la gasolina tiende al alza, el gasóleo parece aflojar
El inicio de la guerra de Irán a principios de marzo marcó el comienzo de una imparable espiral inflacionista para los combustibles que han terminado pagando los conductores en las gasolineras, que han visto cómo el litro de gasolina y el gasóleo superaban los 2 euros por litro.
La bonificación fiscal aplicada por el Gobierno lograba suavizar esta subida con un descuento real de entre 15 y 20 céntimos por litro. A partir de entonces, la curva de precios de la gasolina y el diésel ha calcado la situación del conflicto; cuando las hostilidades se recrudecen, es cuestión de horas para que los combustibles repunten y al revés.
Cambio de tendencia
Otra de las consecuencias más curiosas ha tenido que ver con el precio del gasóleo, que ha subido por encima del de la gasolina. En este caso, el problema concreto ha sido que la demanda mundial de este carburante es mayor que la de gasolina, lo que ha provocado que se disparara su precio.
La evolución del precio de los carburantes ha sido paralela al petróleo
Ahora, curiosamente, parece que las cosas vuelven a su ser y, mientras que el litro de gasolina ha repuntado ligeramente, el del gasóleo habría bajado; en concreto, el litro de gasóleo ha pasado de costar 1,80 euros en abril a 1,70 en mayo, mientras que la gasolina 95 habría pasado de 1,53 euros por litro a 1,55, un cambio de tendencia que vuelve a meter a los coches de gasóleo en la pomada por el kilómetro más barato del mercado.
El kilómetro más barato
Tradicionalmente, los coches de gasóleo han permitido recorrer siempre el kilómetro más barato del mercado; en el caso de los eléctricos, el problema son las fluctuaciones del precio de carga, lo que puede provocar grandes diferencias entre cargarlo en casa o fuera de ella.
Repostar sigue siendo un lujo, pero algo más barato
Por último y con el precio en la mano, el GLP, que sigue costando en torno a un euro por kilo, sigue siendo el combustible más barato, siempre y cuando tengamos en cuenta que es un carburante que no hay en todas las gasolineras y con un consumo muy bajo frente a los beneficios que aporta.
En este caso y traducido a un depósito de 50 litros, hablamos de que en el momento más caro llenar el depósito de un diésel costaba 90 euros, por los 85 que cuesta ahora, mientras que si fuera gasolina habríamos pagado 82 en el peor momento y ahora estaríamos pagando 78 euros.