Temperatura del mar
El Niño se desarrollará en unos meses para «revolucionar la meteorología» de medio mundo
Mario Picazo advierte de que puede llegar a influir en el tiempo de España al aumentar la probabilidad de un verano más caluroso de lo habitual
Los fenómenos de El Niño y La Niña ya son ampliamente conocidos, pues influyen de manera decisiva en el clima a nivel global. El Niño se distingue por un calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial, mientras que La Niña provoca que esas mismas aguas superficiales se enfríen más de lo habitual. Como dato curioso, el nombre «El Niño» surgió cuando pescadores de Hispanoamérica notaron la presencia de corrientes inusualmente cálidas cerca de sus costas alrededor de la Navidad, y lo denominaron así en alusión al Niño Jesús.
La sucesión de estos dos fenómenos representa la principal causa de variabilidad climática interanual en el planeta. Este proceso de gran escala provoca alteraciones en la temperatura de las zonas central y oriental del Pacífico ecuatorial, lo que a su vez origina cambios significativos en la atmósfera y en su dinámica a nivel global.
Por ese motivo, es importante analizar cuál será la tendencia para los próximos meses. Según el modelo del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (ECMWF), El Niño se desarrollará en unos meses. Aunque no se sabe aún con exactitud cuándo ocurrirá ni qué intensidad alcanzará, los expertos consideran que hay señales suficientes para encender la luz de alarma. Mario Picazo, meteorólogo de Eltiempo.es, considera que la entrada de este fenómeno «revolucionará la meteorología de medio mundo».
Las previsiones apuntan a que existe una alta probabilidad (75 %) de que alcance una intensidad moderada este verano, lo que debería reducir la actividad de huracanes. No obstante, las zonas que suelen verse más afectadas por este fenómeno deberían prepararse de cara al otoño de 2026 y al invierno de 2027. Además, el experto interpreta que el calentamiento del Pacífico tropical podría favorecer que 2026 se sitúe entre los años más cálidos registrados.
Picazo recuerda que «cada fenómeno de El Niño es un mundo» y que, aunque se trate de una señal lejana al originarse en el Pacífico, puede llegar a influir en el clima de Europa y, en particular, en el de España. Según explica, dependiendo de su intensidad y del momento en que termine de formarse, es habitual que tenga repercusiones durante el verano en nuestro país.
En términos generales, señala que aumentaría la probabilidad de un verano más caluroso de lo habitual, con episodios de calor intenso «más frecuentes y duraderos», especialmente en el interior peninsular y en áreas del litoral mediterráneo. En cuanto a las precipitaciones, indica que seguirían siendo escasas, como es propio de esta época, aunque podrían manifestarse de manera más irregular, mediante tormentas muy intensas y localizadas, capaces de dejar lluvias abundantes en poco tiempo, granizo o fuertes rachas de viento.
También advierte que, pese a la humedad acumulada actualmente en el suelo, «si el verano es más seco», podría incrementarse el riesgo de incendios forestales. Con todo, subraya que los efectos de El Niño en España «no son directos ni seguros», ya que dependen de su interacción con otros factores atmosféricos, como la situación del Atlántico o el anticiclón de las Azores.
Los últimos episodios de El Niño
La historia climática reciente ofrece ejemplos muy claros del impacto de El Niño en las temperaturas globales. Uno de los más destacados fue el episodio de 1997-1998, considerado entre los más intensos del siglo XX. El calentamiento del Pacífico ecuatorial fue entonces extraordinario y sus efectos se extendieron a casi todo el planeta.
Durante aquel periodo se encadenaron inundaciones, sequías y olas de calor en distintas regiones, mientras la temperatura media global alcanzaba cifras récord para la época. Otro episodio especialmente relevante fue el de 2015-2016, que coincidió con una fase avanzada del calentamiento global y contribuyó a que 2016 se situara entre los años más cálidos jamás registrados. Más recientemente, a comienzos de la década de 2020, se desarrolló otro episodio notable. Sin alcanzar la magnitud de los grandes eventos históricos, volvió a impulsar al alza las temperaturas globales, sumándose al calentamiento de origen humano.
La experiencia reciente confirma un patrón recurrente: cuanto más intenso es El Niño, mayor suele ser el repunte de la temperatura media del planeta. En algunos casos, puede elevarse varias décimas por encima de la media durante uno o dos años, un incremento que, en términos climáticos, resulta muy significativo.