Fundado en 1910
A view of Marsh Farm on the Sandringham Estate in Norfolk. Picture date: Tuesday January 20, 2026. Picture date: Tuesday January 20, 2026.

Marsh Farm, en Sandringham, en el condado de NorfolkGTRES

Marsh Farm, la casa en la que se exiliará el expríncipe Andrés tras su detención

La detención del expríncipe Andrés la mañana del jueves 19 de febrero ha colocado dos discretas propiedades rurales en el centro del foco mediático. Tras 10 horas bajo custodia policial en la comisaría de Aylsham, en Norfolk, ha sido puesto en libertad y ha regresado a Wood Farm, donde fue detenido y reside de forma provisional antes de su próxima mudanza a Marsh Farm, que actualmente está siendo reformada.

Ubicada dentro de la finca de Sandringham, en Norfolk, Wood Farm es una casa de campo de cinco habitaciones, apartada y cerca del mar, que forma parte del patrimonio privado de la monarquía. Fue restaurada en los años sesenta por Felipe de Edimburgo, quien la convirtió en su refugio favorito tras retirarse de la vida pública. La vivienda, de ladrillo rojo y ambiente austero, siempre fue vista como un lugar íntimo dentro del universo real, un espacio donde la familia podía comportarse con naturalidad lejos del protocolo.

Allí también pasaba temporadas Isabel II, famosa por su estricta norma: sus corgis debian estar cerca incluso durante las comidas. El antiguo chef real Darren McGrady relató que el comedor y la cocina estaban conectados y que los perros entraban mientras él cocinaba, obligándolo a esquivarlos mientras la reina vigilaba desde la estancia contigua.

Wood Farm también guarda historia. En 1919 falleció allí el Príncipe Juan, hijo de Jorge V, un episodio poco recordado pero significativo en la memoria de la finca. Hoy, sin embargo, la casa vuelve a ser relevante por un motivo muy distinto: sirve como residencia transitoria para Andrés mientras se define su situación judicial y logística.

Próxima mudanza

Marsh Farm es el destino preparado. La vivienda presenta numerosas desventajas: el camino de acceso está mal señalizado y lleno de socavones que ponen a prueba los amortiguadores de cualquier vehículo; se encuentra en una llanura aluvial con posible riesgo de inundación; y recientemente fue inspeccionada por una empresa de control de plagas cuyos operarios parecían preocupados. En sus furgonetas se leía claramente su misión: eliminar ratas, ratones, ardillas y nidos de avispas.

Se sitúa a tres largas horas tanto de Windsor como de Londres. Esta propiedad, situada también en los terrenos de Sandringham y a unos 2,4 kilómetros de la residencia principal, está siendo reformada para convertirse en el nuevo hogar del duque. Su estado actual dista mucho del lujo al que Andrés estaba acostumbrado en Royal Lodge, la mansión de 30 habitaciones que perdió tras las polémicas revelaciones sobre su pasado. La nueva residencia, descrita como una «caja de zapatos», está siendo acondicionada y reforzada con medidas de seguridad como vallas de dos metros y circuito cerrado de cámaras.

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