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Pedro Sánchez y María Jesús Montero, en la reciente sesión en el Congreso sobre Adamuz.

Pedro Sánchez, en la reciente sesión en el Congreso sobre Adamuz.Eduardo Parra / Europa Press

Problemas con las pensiones, la vivienda, las infraestructuras... ¿avanza España hacia un 'Estado fallido'?

Los fallos del sistema se multiplican, y las soluciones no avanzan

La sostenibilidad de las pensiones sigue bajo sospecha, la vivienda es cada vez más inaccesible, las infraestucturas ferroviarias, las carreteras e incluso las presas no reciben la inversión necesaria y fallan o están en mal estado... ¿Está empezando a tener indicadores España de Estado fallido, como aseguraba la semana pasada en nuestro podcast El Debate de la Economía el economista Lorenzo Bernaldo de Quirós?

El director ejecutivo de Fedea (Fundación de Estudios de Economía Aplicada), Ángel de la Fuente, piensa que puede ser muy exagerado pensarlo a corto plazo, «pero si seguimos con ciertos malos hábitos, puede producirse en el medio y largo plazo. No sería inmediato y estamos a tiempo de darle la vuelta, pero está bien tener esa idea en el radar», señala en nuestro podcast de esta semana, que puede oírse íntegro en el audio que hay al principio de estas líneas.

Más cerca de la idea del Estado fallido se encuentra el economista Diego Barceló, que afirma en el podcast que «estamos en las primeras fases de un proceso de decadencia. Están ocurriendo cosas en España que hace veinte años hubiéramos dicho que eran imposibles: falta de mantenimiento en vías férreas, la corrupción estalla sin que haya manifestaciones masivas, pasando por la amnistía a golpistas... La decadencia tarda en verse. Estamos a tiempo de revertirla, pero mi diagnóstico es muy sombrío».

Dentro de todo lo que ocurre, De la Fuente anima a acometer los temas sin crear alarmismo cuando no hay que haberlo: «La sostenibilidad de las finanzas públicas me preocupa desde hace tiempo, pero no hay que ver problemas donde no los hay. El problema sería que la deuda creciera más rápido que el PIB, pero ahí en los últimos años hemos tenido un pequeño respiro. El peligro sigue estando ahí, y tenemos mucho trabajo que hacer, fundamentalmente en el sistema de pensiones. Se está comiendo una parte cada vez mayor de los recursos del Estado porque hay un déficit de las cotizaciones sociales, que no llegan para pagar las prestaciones contributivas. Hay que tapar ese agujero. Por otra parte, hay un problema muy real con la falta de inversión pública en el mantenimiento de infraestructuras. Algún año podría atrasarse alguna inversión por motivos determinados, pero no todos los años, porque las cosas empiezan a romperse».

De la Fuente lamenta que se están tomando medidas cada vez más populistas y no se estén tomando otras que pueden ser dolorosas, pero necesarias, como el pago por uso de las infraestructuras: «No estamos en un país que se vaya a hundir el año que viene, pero hemos descuidado el mantenimiento de las infraestructuras y de las políticas económicas sensatas, de largo plazo, de reformas estructurales; el sistema educativo, la reforma del sistema fiscal, de las universidades... Llegará un día en que todo esto nos pase factura».

En cuanto a las cuentas públicas, a Barceló le preocupa especialmente que estemos en el decimonoveno año consecutivo en el que los intereses de la deuda pública se pagan con más deuda pública: «Esa es una conducta financiera suicida. Hay que corregirla ya. Por otra parte, lo público se está gestionando con una desidia, con un desinterés...».

Sobre el gran problema de la vivienda, tanto Ángel de la Fuente como Diego Barceló ven poco recorrido a la propuesta de Pedro Sánchez de construir 15.000 viviendas de alquiler asequible a través del llamado fondo soberano. «He oído números mucho más grandes con viviendas que no acaban de aparecer por ningún sitio», señala De la Fuente.

«El problema que veo es que en los años 80 España tenía 40 millones de habitantes y se construían 240.000 viviendas al año; ahora tenemos 50 millones y se construye la mitad. ¿Por qué el sector privado construye tan poco? Por la maraña de regulaciones que encarecen hasta hacer el negocio inviable, y, por lo tanto, faltan viviendas», apunta Barceló.

De la Fuente añade que «el esfuerzo de apoyo a la vivienda ha desaparecido en las últimas décadas», que «hay un papel para el Gobierno, sin duda», pero que, «si no arreglamos el problema que tenemos con la normativa urbanística inmobiliaria, jamás saldremos de esta. Lo peor de todo es que los dos partidos saben lo que hay que hacer para evitar el problema, lo proponen y son incapaces de votarlo juntos».

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