Financiar un iPhone 17 Pro Max puede acabar incrementando su precio en 400 euros
La trampa de financiar tu móvil: cómo se puede convertir en una deuda eterna
Las grandes superficies y la banca han convertido la «financiación sin intereses» en la puerta de entrada a un endeudamiento carísimo y prolongado. Detrás de cuotas «cómodas» se ocultan comisiones, TAE desorbitadas y tarjetas revolving que convierten un móvil en una condena de años
Comprar un móvil, un televisor, un smartwatch o cualquier otro producto tecnológico supone un gasto que, en ocasiones puede superar los mil euros.
En España, el poder adquisitivo por habitante ha subido a 20.134 euros, acercándose a la media europea (20.291 euros), según datos de GFK. España ocupa la posición 17 de 42 países en cuanto a capacidad de compra. Italia (21.952 euros) y Francia (24.328 euros) se mantienen por encima de la media española. Esto supone destinar más o menos el salario de un mes a un producto de estas características. Ante esta precariedad y con dispositivos cada vez más sugerentes que salen a la venta año tras año, aparecen todo tipo de financiones y facilidades a la compra que provocan serios problemas económicos.
De 3 a 36 meses
La financiación típica en grandes superficies se articula a través de tarjetas propias o acuerdos con financieras que permiten pagar móviles, tabletas o televisores en plazos que van de 3 a 36 meses.
La publicidad insiste en el «TIN 0 %» y en las «cuotas sin intereses», pero el coste real está en la TAE, que incorpora comisiones de apertura, gastos de gestión y otros cargos fijos.
TIN y TAE
Si tomamos el mismo ejemplo, pero en lugar de un TIN 0 % con 18 euros de comisión aplicamos directamente una TAE del 20 %, el coste financiero se dispara. La cuota mensual rondaría unos 40,5 euros y al cabo de los 24 meses se habría pagado en torno a 972 euros en total, es decir, unos 172 euros solo en intereses sobre un producto que valía 800 euros.
En otras cadenas, la misma fórmula «0% TIN» se combina con comisiones del 1 % al 3 % que disparan la TAE hasta el entorno del 20 % en plazos más largos, sin que el consumidor tenga la sensación de estar pagando intereses.
Ejemplo de financiación de unos AirPods Pro 3
De la compra aplazada al crédito usurario
El siguiente escalón son las tarjetas de crédito de pago aplazado, las conocidas revolving, que muchas veces se ofrecen al contratar la financiación de un dispositivo electrónico.
Su atractivo es que permiten fijar una cuota muy baja al mes y «renovar» constantemente el límite disponible, de modo que el cliente casi nunca ve el momento en que termina de pagar.
Revolving
El precio, sin embargo, es desorbitado. En España el tipo medio de estas tarjetas ronda el 23,34 % TAE, muy por encima del 18,34 % de las tarjetas de crédito convencionales y casi tres veces el 8,68 % de la media de la zona euro.
Esto significa que, frente a un préstamo personal al consumo en torno al 6,6 % TAE, financiarse con una revolving supone pagar más de 16 puntos adicionales de interés por el mismo dinero.
La usura
La justicia ha empezado a poner límites a este modelo. El Tribunal Supremo declaró usurario un tipo del 26,82 % TAE en una tarjeta revolving de WiZink y avaló la nulidad del contrato, obligando al banco a devolver todos los intereses cobrados.
Posteriormente ha matizado que no todo interés alto es automáticamente usurario, pero mantiene que tipos muy superiores al «interés normal del dinero» y combinados con una información opaca pueden considerarse abusivos.
Las audiencias provinciales siguen anulando contratos de tarjetas revolving por falta de transparencia y por convertir al cliente en un «deudor cautivo», que ve cómo su deuda apenas baja pese a años de pagos.
Bancos y grandes superficies
Los bancos encuentran en el crédito al consumo y las tarjetas revolving un enorme negocio. En España hay alrededor de 15 millones de tarjetas de este tipo y la factura potencial de las reclamaciones judiciales se estima en unos 12.000 millones de euros.
Para las grandes superficies, la financiación es una herramienta comercial que permite vender productos tecnológicos caros a clientes que quizá no podrían pagarlos al contado, a costa de endeudarlos durante años.
Ejemplo de financiación de un iPhone 17 Pro Max
Asociaciones de consumidores como OCU y Asufin advierten de que se trata de un recurso «sencillo pero peligroso» y reclaman limitar por ley los tipos de interés máximos, siguiendo el ejemplo de países como Francia, Italia o Portugal.
También alertan contra los microcréditos ligados a consumo, algunos de los cuales alcanzan intereses superiores al 3.000 % TAE, el extremo más brutal de esta escalera de usura.
El móvil convertido en lujo eterno
Un móvil de gama alta financiado con una revolving al 23 % TAE y una cuota baja puede terminar costando varios cientos de euros más que su precio original. Esto prolonga el pago durante muchos años y encadena nuevas compras sobre un saldo que nunca se extingue.
El problema no es solo el tipo de interés, sino la arquitectura del producto con cuotas mínimas, anatocismo (intereses sobre intereses) y opacidad en la información, que impiden al cliente tener una percepción clara del coste real.
El problema no es solo el tipo de interés, sino la arquitectura del producto
Banco de España y organismos supervisores recomiendan planificar las compras, evitar recurrir a este tipo de financiación salvo en casos muy justificados y, si se necesita crédito, optar por préstamos personales con plazos claros y tipos mucho más bajos.
Detrás del reclamo de las «cuotas cómodas» y el «0 % de intereses» se esconde a menudo un modelo de negocio que convierte un simple dispositivo electrónico en un contrato de usura a plazos.