Ganado vacuno en España

Ganado vacuno en EspañaEuropa Press

Las trabas de Marruecos al vacuno español frenan el 'pelotazo' por el Ramadán

El vecino del sur ha evitado reactivar los permisos de exportación a su Reino y mantiene unos aranceles que alcanzan hasta el 200 %

El mayor pico de consumo de carne de vacuno en el mundo árabe se escapa de los bolsillos de los ganaderos españoles.

Los focos de dermatosis nodular contagiosa (DNC) declarados en el país el pasado octubre acabaron con el estatus de libertad de la enfermedad del que gozaba España –a diferencia de competidores como Francia e Italia–, lo que provocó el bloqueo automático de los certificados de exportación de los productos de bovino a terceros países.

Esta nueva consideración para el vacuno español quedaba sujeta a la adopción de medidas adicionales para posibles importadores ajenos a la Unión Europea (UE), que, en caso de querer comprar ganado vivo de España, debían dirigirse al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para hacer que el certificado quede inhabilitado.

Las ventas al exterior de vacuno de España se han mantenido en suelo europeo; sin embargo, el mercado extracomunitario de vivo ha cerrado por completo y el empuje habitual del Ramadán en las explotaciones se da por perdido para este 2026.

El principal cliente del vacuno vivo de España, Marruecos –que en los últimos tiempos se ha visto favorecido por la Comisión Europea para mejorar el acceso de sus productos agroalimentarios en la UE–, ha rehuido cualquier movimiento para activar el canal comercial.

«La poca carne de vacuno que se exporta ahora fuera de la UE va a Argelia y, en menor medida, a Marruecos», apunta en conversación con El Debate Anabel Cases, responsable de vacuno de Asaja Huesca, que precisa que el vecino del sur ha aprovechado la coyuntura sanitaria para dar mayor protagonismo como proveedor a Brasil, que gana mercado por una cuestión de precio.

«Ha habido reuniones en el Ministerio de Agricultura para entablar conversaciones con Marruecos y Líbano, pero el problema es el precio. Aunque se abrieran los mercados, a estos precios solo compraría una minoría», señala Cases, que incide en que cuando Brasil comenzó a meter vacuno en el Reino de Mohamed VI «a los marroquíes les costaba darle salida a la carne, pero el precio manda».

La portavoz de Asaja en una de las provincias con más cabezas de ganado vacuno de España destaca que la falta de interés de los terceros países poco tiene que ver con cuestiones sanitarias: «Marruecos o Líbano se olvidan de los inconvenientes burocráticos y sanitarios cuando el precio les va bien porque en África ya tienen afecciones como la DNC y su estatus no es libre de la enfermedad».

El precio del bovino español, en alza por la falta de animales en las explotaciones y los altos costes de producción, crece al cruzar el Estrecho de Gibraltar, ya que Marruecos mantiene unos aranceles que alcanzan el 200 % para el ganado vivo, algo que la Secretaría de Estado de Comercio considera "que incumple los compromisos de liberalización en el marco del Acuerdo Euromediterráneo y los principios generales de la OMC (Organización Mundial de Comercio), de la que Marruecos es miembro.

Cases traslada la incertidumbre que llega desde el campo por la oportunidad perdida con el 'pelotazo' de demanda asociado al Ramadán: «Ahora mismo hay poco ganado, pero en unos meses se puede acumular al no haber tenido salida durante este período y eso quizá afecta a los precios en unos meses».

Los ganaderos ahondan en el gran beneficio que supondría poder exportar sus terneros y así aprovechar el empujón del Ramadán, aunque el principal cliente en este aspecto, Marruecos, se ha aferrado a todos los obstáculos existentes para optar por mercados de bajo coste y sin los estándares sanitarios del vacuno español.

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