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Mark Zuckerberg ante su última comparecencia en el Senado de Estados Unidos

Mark Zuckerberg ante su última comparecencia en el Senado de Estados UnidosAFP

Zuckerberg, obligado a explicar ante la Justicia si sus productos están diseñados para crear dependencia

Será la primera vez que el fundador de Meta debe responder frente a un jurado por los diseños de sus productos

El fundador de Meta, Mark Zuckerberg, comparecerá este miércoles ante un jurado en el Tribunal Superior de Los Ángeles en un proceso que ya se considera histórico en Estados Unidos. Es la primera vez que el máximo responsable de la compañía matriz de Instagram debe responder personalmente en un juicio civil por el diseño de sus productos.

El procedimiento, que ha entrado en su segunda semana, gira en torno a la demanda presentada por una joven de 20 años, identificada en la querella como K.G.M., quien acusa tanto a Meta como a Google, propietaria de YouTube, de haber contribuido de forma decisiva al deterioro de su salud mental a través de mecanismos tecnológicos diseñados para generar dependencia.

La clave del litigio no es solo el tiempo de exposición, sino la arquitectura interna de las aplicaciones

La joven sostiene que comenzó a utilizar estas plataformas antes de cumplir los diez años. Según su denuncia, el uso continuado y compulsivo de Instagram y YouTube durante su infancia y adolescencia derivó en depresión, ansiedad, problemas de autoestima e incluso pensamientos suicidas. La clave del litigio no es solo el tiempo de exposición, sino la arquitectura interna de las aplicaciones, que, a su juicio, estaría concebida para maximizar la permanencia del usuario en pantalla.

El diseño bajo sospecha

El núcleo de la acusación se centra en los llamados «diseños adictivos»: sistemas de recomendación automática, notificaciones constantes, desplazamiento infinito de contenido y recompensas variables que, según la parte demandante, funcionan de manera análoga a los mecanismos empleados por los casinos o la industria del tabaco para fomentar la dependencia.

El núcleo de la acusación se centra en los llamados «diseños adictivos»

Durante la vista, el abogado de la joven, Mark Lanier, aseguró que su clienta «se obsesionó con estas plataformas» y que su salud mental «se deterioró gravemente», hasta el punto de alterar su desarrollo personal. La acusación sostiene que las empresas tecnológicas conocían los riesgos asociados al uso intensivo de sus productos por menores y, pese a ello, no adoptaron medidas suficientes para mitigarlos.

La comparecencia de Zuckerberg reviste especial trascendencia porque podría sentar un precedente jurídico. Se trata del primero de una serie de procesos similares que buscan que las grandes compañías de redes sociales asuman responsabilidades por el impacto de sus servicios en menores de edad.

Un precedente con alcance nacional

El resultado de este caso podría influir en alrededor de 1.500 demandas pendientes en distintos estados del país contra empresas del sector. Muchas de ellas plantean argumentos similares: que las plataformas digitales no son herramientas neutrales, sino entornos diseñados deliberadamente para captar y retener la atención de usuarios jóvenes, aun a costa de su bienestar psicológico.

El juicio está previsto que se prolongue al menos seis semanas. Además de Zuckerberg, figuran en la lista de testigos otros altos ejecutivos del sector tecnológico. La expectación es máxima, no solo por la dimensión mediática del fundador de Meta, sino por las implicaciones regulatorias que podría acarrear un eventual fallo adverso para las compañías demandadas.

En paralelo, Meta afronta otro procedimiento judicial en Nuevo México, impulsado por el propio estado. En ese caso, se acusa a la empresa de haber facilitado un entorno que habría servido de «mercado» para depredadores sexuales y de no haber filtrado adecuadamente contenidos perjudiciales para menores.

Acuerdos extrajudiciales

La joven demandante también había presentado acciones legales contra otras plataformas como Snapchat y TikTok. Sin embargo, ambas compañías alcanzaron acuerdos extrajudiciales el mes pasado, evitando así llegar a juicio.

El caso de Los Ángeles se produce en un contexto de creciente presión política y social sobre las grandes tecnológicas en Estados Unidos. En los últimos años, diversos informes internos y estudios académicos han señalado la posible relación entre el uso intensivo de redes sociales y el aumento de trastornos de ansiedad, depresión y problemas de imagen corporal entre adolescentes.

Meta y Google han defendido en reiteradas ocasiones que sus plataformas ofrecen herramientas de control parental

Meta y Google, por su parte, han defendido en reiteradas ocasiones que sus plataformas ofrecen herramientas de control parental, límites de tiempo y sistemas de moderación de contenidos. También sostienen que millones de usuarios utilizan sus servicios de forma responsable y que la responsabilidad última recae en el uso individual y familiar.

El futuro en juego

Sin embargo, el interrogante que ahora deberá resolver el jurado es si el diseño mismo de estas aplicaciones puede considerarse negligente o incluso peligroso cuando se trata de menores. La respuesta no solo afectará al futuro judicial de Meta y Google, sino que podría redefinir el marco legal que regula el funcionamiento de las redes sociales en la era digital.

Lo que está en juego trasciende el caso particular de una joven. Se trata de determinar hasta qué punto las plataformas digitales deben responder por las consecuencias psicológicas derivadas de su propio modelo de negocio. Un debate que, con Zuckerberg en el estrado, entra ahora en una fase decisiva.

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