Fundado en 1910
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, interviene durante el acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, interviene durante el acto de la firma del acuerdo para la subida del salario mínimo interprofesional (SMI) para 2026Europa Press

Los expertos de Yolanda Díaz admiten que subir el SMI perjudica a los trabajadores cualificados

El Consejo de Ministros aprobará previsiblemente hoy la nueva subida hasta los 1.221 euros mensuales brutos en catorce pagas escenificada este lunes

El Ministerio de Trabajo y los sindicatos han firmado este lunes el acuerdo para la subida del 3,1 % del salario mínimo interprofesional (SMI). Con esta nueva alza, que se espera que sea aprobada este martes en el Consejo de Ministros, se situará en los 1.221 euros mensuales brutos en catorce pagas, o lo que es lo mismo, 17.094 euros brutos anuales.

El SMI se ha incrementado un 66 % desde 2018. De hecho, es el país de Europa occidental donde más ha crecido. Sin embargo no es oro todo lo que reluce, porque el rápido incremento del salario mínimo que se ha producido desde 2019 está concentrando a muchas personas cerca del SMI.

Así lo alerta el comité de expertos que asesora al Ministerio de Trabajo sobre la subida del salario mínimo. Y es que estos profesionales no solo se encargan de recomendar cuál sería la cuantía en la que debería incrementarse, sino que también analizan como podría impactar.

En su último informe hablan de un fenómeno denominado agrupamiento salarial o bunching. Los expertos reconocen que se está produciendo una concentración de trabajadores en torno a este umbral, y que existe un «peligro potencial» de que trabajadores cualificados queden dentro de dicha banda, cuando el salario mínimo debería ser la referencia salarial «solo para las personas trabajadoras sin cualificación o sin experiencia».

Tradicionalmente, era habitual que los jóvenes, mujeres e inmigrantes cobrasen este salario. Pero ahora está aumentando la presencia de personas mayores de 35 años, con cualificación media y alta.

Pero es que, además, el porcentaje de individuos de la muestra con bases de cotización hasta el 125 % del SMI, que son los que «podrían convertirse en colectivo perceptor del salario mínimo en los próximos años», porque son los que ganan un poco más, ha pasado del 7,9 % al 22,8 %.

En la Encuesta de Estructura Salarial publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) se puede observar este fenómeno. Aunque los datos son de 2023 –ya que se publican con dos años de desfase–, en ella se explica que se está produciendo un desplazamiento de los trabajadores de salarios bajos a la franja de 15.000-16.000 euros brutos anuales, lo que ha hecho de este intervalo el más frecuente.

En 2023, el SMI estaba fijado en 15.120 euros brutos anuales o 1.080 euros al mes en catorce pagas, en año en el que uno de cada cuatro asalariados tuvo una ganancia anual de entre 14.000 y 20.000 euros.

No es una herramienta de distribución

Este fenómeno se está dando porque los aumentos del salario mínimo no se están trasladando en la misma medida al conjunto de la estructura salarial. Además, los expertos del Ministerio de Trabajo también señalan que cada vez más convenios colectivos fijan salarios mínimos por debajo del SMI legal, lo que limita el papel de la negociación colectiva y convierte al Estado en el principal regulador de las rentas bajas.

Desde Fedea consideran que esto se debe a que «no pueden subir ambos salarios al mismo ritmo». Su investigador, Marcel Jansen explica a El Debate que «mientras el SMI ha subido un 40 % en términos reales desde 2019, la productividad no lo ha hecho». El salario mínimo debería garantizar una vida digna, pero, en sus palabras, como herramienta de redistribución tiene sus límites.

Es por eso por lo que Jansen aboga por potenciar la negociación colectiva. «Una política inteligente buscaría un acuerdo plurianual tripartito que garantice subidas razonables y equilibradas en todos los niveles salariales», sentencia.

Impacto en la economía

El informe también contradice el discurso del Ministerio sobre el «efecto neutro» de las subidas. Recoge estimaciones de la AIReF y del Banco de España que apuntan a consecuencias negativas moderadas, especialmente en jóvenes y trabajadores temporales. «Según vayan creciendo los salarios mínimos en relación con el salario medio será más fácil que se manifiesten efectos negativos sobre el empleo», advierte el documento.

La presidenta de la AIReF, Cristina Herrero, durante su comparecencia en la Comisión de Seguimiento y Evaluación de los acuerdos del Pacto de Toledo en el Congreso a finales de 2025, aseguró que el impacto que tiene la subida del SMI es «cada vez mayor», pese a que las alzas son menores, porque cada vez afecta a más personas.

Herrero ha advertido de que, según las estimaciones del organismo, la subida del SMI reduce la creación de empleo entre 0,34 y 0,53 puntos porcentuales.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas