La ministra de Sanidad, Mónica García
La nueva metedura de pata de Mónica García: «Muchas de las referencias bibliográficas de MIR son falsas»
La rapidez con la que se preparó el examen se vio reflejada en erratas de elaboración, como cuadernillos grapados incorrectamente, impidiendo la lectura completa del contenido
El MIR 2026 ha sido un despropósito. La ministra de Sanidad, Mónica García, ha estado más pendiente de la Comunidad de Madrid que de centrarse en quienes realmente importan: sus colegas de profesión, los médicos. Sin embargo, estos no está en sus planes. A finales de 2025 y principios de 2026, no solo han luchado los facultativos por mejorar sus condiciones, sino que los recién graduados han tenido también problemas con el MIR, el examen más importante para estos profesionales.
A poco más de dos semanas para el examen MIR, el ejercicio más significativo para los médicos de España y el proceso selectivo más destacado del país –el de la Formación Sanitaria Especializada (FSE)– sufrió una de las crisis más graves provocada por una cadena de errores administrativos por parte del propio Ministerio de Sanidad. Algo que «no se había visto en los últimos 50 años». Esto terminó como se esperaba, con múltiples errores en su elaboración, participantes muy descontentos y la dimisión de Celia Gómez González, la responsable de la convocatoria de estas pruebas.
Javer P., médico de Medicina Preventiva y Salud Pública, ha afirmado que muchas de las referencias bibliográficas del examen MIR proporcionadas por el Ministerio de Sanidad «son falsas». Este añadido es una novedad, ya que es el primer año en que Sanidad añade referencias que enriquecen cada pregunta. Asimismo, ha revelado que se ha usado la inteligencia artificial. Un ejemplo de ello es la pregunta 64. Esta pregunta hace referencia al concepto de eficacia en términos epidemiológicos, revela el doctor, pero luego se referencia un libro de farmacología que «en ningún momento hace una definición de eficacia en términos epidemiológicos, sino en términos farmacológicos».
La rapidez con la que se elaboró el examen se vio reflejada en erratas de elaboración. Así lo explica el médico Pablo F., quien apunta a este medio que en la pregunta 161 de la prueba MIR, la respuesta tiene copiado y pegado «otra respuesta de otra pregunta que no tiene nada que ver». Asimismo, revela que hay dos preguntas mal formuladas y que llevaron al error: «Dieron la respuesta, y eso los confundió». Se trataba de las preguntas 1 y 2 del bloque ordinario del examen.
Preguntas 1 y 2 del MIR
Este año, también se han impugnado ocho preguntas. Se trata de las cuestiones 3, 13, 50, 64, 139, 142 y 161 (pertenecientes al bloque ordinario del examen) y la pregunta 208 (perteneciente al bloque de reserva).
También perdieron tiempo tratando de desencuadernar los cuadernillos descifrando las fotos. En este sentido, la Asociación MIR España denunció que se produjeron «múltiples incidencias», como cuadernillos grapados incorrectamente, impidiendo la lectura completa del contenido, con aspirantes solicitando quitagrapas en plena prueba; defectos de maquetación y edición; imágenes notablemente reducidas, pixeladas o con calidad insuficiente; erratas y problemas de impresión, y la ausencia de revisión previa efectiva del material entregado.
Una «pérdida objetiva de confianza»
Tras todos los problemas administrativos y de contenido que ha tenido esta prueba, la Asociación MIR España ha solicitado, mediante una carta dirigida a la médico García, una auditoría externa, independiente y pública para analizar el desarrollo del proceso de Formación Sanitaria Especializada 2025-2026.
En un comunicado, la asociación señala que todos los «retrasos, cambios, fallos técnicos y medidas de última hora» generaron en las personas que se presentaron «incertidumbre y potencial indefensión», así como una «pérdida objetiva de confianza» en el sistema.
Así, afirma que durante semanas, la asociación ha recibido un volumen «anormalmente alto» de consultas y quejas: dudas constantes sobre fecha real del examen, admisión, plazos, sedes y garantías jurídicas mínimas. Para solventar esto, ha pedido una carta formal y una reunión técnica urgente con los encargados del propio Ministerio de Sanidad.