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Imagen satelital del río Ebro

Imagen satelital del río EbroCopernicus

Copernicus publica una impresionante imagen del río Ebro tras las persistentes lluvias

El cauce principal y las áreas anegadas aparecen en tonalidades azules intensas, lo que permite identificar con claridad la extensión de las láminas de agua sobre las riberas y campos colindantes

Tras varias semanas de precipitaciones persistentes durante febrero de 2026, el caudal del río Ebro ha experimentado un notable aumento, registrando niveles altos y sostenidos a lo largo de buena parte de su curso. Este comportamiento hidrológico ha puesto bajo vigilancia a uno de los ríos más caudalosos del noreste peninsular, cuya evolución resulta clave tanto para el equilibrio ecológico como para la seguridad de las poblaciones ribereñas.

Ante esta situación, el Ayuntamiento de Zaragoza ha activado de forma preventiva su Plan de Emergencia Municipal. La medida busca anticiparse a posibles desbordamientos y reforzar la coordinación de los servicios de protección civil, policía local y mantenimiento urbano. Por el momento, no se han notificado daños significativos ni afecciones graves en el casco urbano, aunque las autoridades mantienen un seguimiento constante del nivel del agua y recomiendan extremar la precaución en las zonas próximas al cauce.

La magnitud del episodio queda reflejada en una imagen en falso color captada el 16 de febrero de 2026 por uno de los satélites Sentinel-2 del programa europeo Copernicus. En la escena, que muestra el tramo del Ebro aguas arriba de Zaragoza, el cauce principal y las áreas temporalmente anegadas aparecen en tonalidades azules intensas, lo que permite identificar con claridad la extensión de las láminas de agua sobre las riberas y campos colindantes.

En la esquina superior izquierda de la imagen se distingue el municipio de Novillas, uno de los primeros en verse afectado por el pico de la crecida. Durante el momento de máximo caudal, el nivel del río alcanzó los 7,55 metros, una cifra que obligó a reforzar la vigilancia y a adoptar medidas preventivas para minimizar riesgos. Aunque este tipo de episodios forma parte de la dinámica natural del Ebro, la intensidad y persistencia de las lluvias han contribuido a prolongar la situación de alerta.

La tecnología satelital desempeña un papel fundamental en estos escenarios. Los datos proporcionados por Copernicus permiten a las autoridades monitorizar en tiempo casi real la evolución de los ríos, analizar la extensión de las zonas inundadas y evaluar posibles impactos sobre infraestructuras, cultivos y núcleos urbanos. Esta información resulta esencial para orientar la toma de decisiones, planificar actuaciones de emergencia y optimizar la gestión del riesgo de inundaciones en las principales cuencas fluviales europeas.

Además, el seguimiento continuo facilita la elaboración de modelos predictivos que ayudan a anticipar el comportamiento del río en función de las precipitaciones previstas y del estado previo del suelo. En un contexto de variabilidad climática creciente, contar con herramientas de observación avanzada y sistemas de alerta temprana se convierte en un elemento clave para mejorar la resiliencia de los territorios atravesados por grandes ríos como el Ebro.

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