Interior de la presa de El Atazar

Interior de la presa de El AtazarManuel M. García

En las entrañas del sistema de seguridad de la última presa inaugurada por Franco: «Se mueve de lado a lado»

El Atazar es la infraestructura hidráulica más grande de la Comunidad de Madrid

Las intensas lluvias de enero y febrero han dejado los embalses de Madrid al 86 % de su capacidad. De todos ellos, el de El Atazar es el más significativo debido a que su presa es la más grande de la Comunidad de Madrid. Esta obra fue promovida por Francisco Franco cuando a finales de los años 50 se sufrió un importante periodo de sequía que hizo temer el agotamiento de las reservas. El Debate se ha adentrado en este coloso hidráulico para conocer su sistema de seguridad.

El Atazar posee un sistema de auscultación de los más complejos que existen en las presas españolas, constituido por una sofisticada red de vigilancia mediante sensores, capaz de abrir automáticamente los desagües en caso de sobrecarga.

La directora de Operaciones de Canal de Isabel II, Belén Benito, explica que además la presa tiene dos sistemas de control de movimientos «debido a que esta infraestructura se mueve de lado a lado, tanto en horizontal como en vertical». «Para el movimiento horizontal tenemos unos péndulos que se basa en el sistema tradicional de la plomada», subraya Benito.

En este sentido, ahonda explicando que «hay un cable que está perfectamente vertical en un orificio que se realiza en la propia estructura de la presa. Si la presa se mueve, se descentra con respecto al orificio cilíndrico y entonces, en función de cuál sea esa distancia fuera del centro, podemos saber cuánto se ha movido la presa».

En cuanto al movimiento vertical, la directora de Operaciones explica que la presa de El Atazar cuenta con unos «extensómetros que son unas varillas que están ancladas al cimiento de la presa y en caso de elevarse o sumergirse se observa la diferencia con el terreno».

Interior de la presa de El Atazar

Imagen de la presa de El AtazarManuel M. García

«Si la presa se estira, la cantidad de varilla que vemos disminuye. En cambio, si se encoge, la cantidad de varilla que vemos aumenta. Eso nos permite saber cuánto sube o baja la presa», remarca Belén Benito.

Cabe destacar que el movimiento de El Atazar es milimétrico y pasa desapercibido para cualquier persona. «Nosotros lo podemos ver porque tenemos aparatos de precisión. Además, no hace ningún tipo de ruido que pueda alertar a la población», explica la directora de Operaciones del Canal de Isabel II.

Un detalle muy importante sobre el movimiento de la presa es la temperatura, Benito apunta que «el 60 % se debe al frío o el calor que soporta cada año y el 40 % restante al nivel del agua».

Interior de la presa de El Atazar

La presa de El Atazar es una de las más seguras de EspañaManuel M. García

Al año la presa de El Atazar recopila 175.000 datos que recogen péndulos, piezómetros, extensómetros, manómetros, termorresistencias y medidores de juntas. Estos últimos tienen un papel vital en el control y seguridad de la infraestructura hidráulica.

«La presa no es estanca, cuando se construyó se hizo por bloques y entremedias hay una junta impermeable que recoge el agua y se mide a posteriori para tener controlado en todo momento la cantidad que se filtra», indica la directora de Operaciones.

La presa de El Atazar es una de las más seguras de España debido a todos los aparatos de medición y sensores que recopilan y envían información constantemente a los centros del Canal de Isabel II.

Interior de la presa de El Atazar

Interior de la presa de El AtazarManuel M. García

Bóveda de doble curvatura

La construcción de la presa de El Atazar comenzó en 1965, siendo ministro de Obras Públicas, Federico Silva Muñoz. Las obras se prolongaron hasta 1972 debido a los problemas geotécnicos ocasionados por la litología de la zona. Este embalse fue el último que inauguró Franco.

El diseño de la presa supuso todo un desafío técnico para la época debido a que fue de las primeras presas de España que tuvieron una bóveda de doble curvatura. Este diseño tiene la particularidad de enviar las cargas, al igual que una bóveda arquitectónica, hacia sus extremos o estribos, que apoyan sobre la roca de sustrato.

Este sistema permite construir una cantidad sensiblemente inferior de hormigón respecto a las de gravedad, cuya masa ha de soportar la presión del agua. La litología de estos terrenos, compuestos por pizarras muy fisuradas, hacía que la presión del agua y su infiltración ocasionaran el derrumbe de las vertientes.

Presa de El Atazar

Construcción de la presa de El Atazar

Esto provocó que se estabilizase el terreno mediante la inyección de hormigón y construcción de una serie de vigas verticales y horizontales ancladas por bulones –tornillos gigantes– para consolidar la zona.

En el extremo sur de la presa de El Atazar se sitúa la torre de toma, que capta el agua del embalse a distinto nivel. La presa posee más de ocho kilómetros de galerías de inspección en su interior y en los cimientos y no fue hasta principios de la década de 1990 cuando se consiguió estabilizarla lo suficiente como para llegar a su llenado total.

La presa de El Atazar tiene una altura sobre cimientos de 134 metros y una longitud de coronación de 484 m. Para llegar a esta dimensión se empleó 1.100.000 m³ de hormigón. Si se compara la segunda de las características con el Santiago Bernabéu, su altura equivale a la de 11 estadios, uno encima de otro.

Francisco Franco en la presa de El Atazar

Francisco Franco en la presa de El Atazar

Aparición de una grieta

En 1972, con la subida del nivel del embalse, se detectó una fisura en la presa a la altura de la cota 770 metros. Se llevaron a cabo trabajos para sellarla desde una galería situada en esa misma cota, logrando una aparente normalización de la situación.

Sin embargo, en 1977 volvieron a aparecer filtraciones en los drenes pasantes habilitados en la estructura. En febrero de 1978, unas intensas lluvias provocaron un aumento del nivel del embalse hasta quedar a poco más de un metro del rebosadero.

Para contener el problema, se decidió reducir el nivel del embalse mediante vertidos, hasta lograr la estabilización de la grieta. Aunque los sistemas de control de la presa no indicaban riesgos adicionales, se mantuvo el nivel en 864 metros, con una capacidad de 364 hectómetros cúbicos.

Presa de El Atazar

Presa de El Atazar

Si se hubiera optado por vaciar completamente el embalse, las reservas posteriores no habrían sido suficientes y Madrid habría sufrido restricciones en el suministro de agua en 1981. Finalmente, la fisura fue reparada mediante un proceso complejo que requirió la intervención de buceadores a casi 100 metros de profundidad y la inyección de más de 88.000 kilos de resinas.

Zona lúdica

Para evaluar la situación, se contrató al prestigioso ingeniero, Giovanni Lombardi, quien en 1988 determinó que el embalse podía utilizarse sin limitaciones. A pesar de ello, las restricciones invernales se han mantenido hasta la actualidad.

El embalse de El Atazar es un destino popular para la práctica de deportes acuáticos, ya que permite la navegación de embarcaciones sin motor. También es una zona muy apreciada por los aficionados al senderismo, gracias a la gran cantidad de rutas disponibles en su entorno natural.

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