Lagos vistos desde el aire
Alemania transforma una cuenca minera en un gigantesco paraíso acuático
El denominado Lakeland lusaciano reúne, según la web de promoción de la región, 23 lagos artificiales que ocupan alrededor de 14.000 hectáreas
La región alemana de Lusacia, situada entre Berlín y Dresde, vive desde hace años una de las mayores transformaciones paisajísticas de Europa. Lo que durante décadas fue un inmenso territorio marcado por la extracción de lignito se está convirtiendo en una red de lagos artificiales destinada al turismo, al ocio y también a la gestión hídrica. El proyecto, impulsado en los estados de Brandeburgo y Sajonia, alcanzará este verano un nuevo paso decisivo con la conexión navegable de varios de sus lagos principales.
Alemania cuenta con miles de lagos naturales, pero en las últimas décadas también han proliferado las masas de agua surgidas sobre antiguas explotaciones mineras. Muchas de ellas se concentran en el este del país, aunque ninguna iniciativa tiene la escala de la que se desarrolla en Lusacia. Allí, tal y como relatan en Euronews, enormes minas a cielo abierto se han reconvertido paulatinamente en un paisaje acuático que ya se considera el mayor conjunto de lagos artificiales de Europa.
Durante la etapa de la antigua República Democrática Alemana, Lusacia fue uno de los grandes centros de producción de lignito del país. La extracción se realizaba a gran profundidad y dejó tras de sí gigantescos cráteres y un paisaje profundamente alterado. Con el declive de la minería comenzó una nueva etapa: reutilizar esos espacios degradados mediante inundaciones controladas.
El punto de partida simbólico fue el lago Senftenberg, creado a finales de los años 60 y convertido hoy en un referente turístico con puertos deportivos, zonas de baño, campings y rutas náuticas. A partir de ahí se inició un proceso mucho más ambicioso que ha terminado redefiniendo la identidad de toda la comarca.
La transformación resulta especialmente llamativa porque Lusacia no era históricamente una tierra de grandes lagos. Su terreno arenoso y permeable dificulta la formación natural de masas de agua permanentes. Precisamente por eso, el nuevo paisaje acuático representa casi una creación artificial completa, fruto de décadas de ingeniería y planificación territorial.
Un megaproyecto en expansión
El denominado Lakeland lusaciano reúne, según la web de promoción de la región, 23 lagos artificiales que ocupan alrededor de 14.000 hectáreas. El objetivo final es enlazar buena parte de ellos mediante canales navegables para formar una enorme red continua destinada a actividades recreativas y deportivas.
Hasta ahora ya se han construido varios de esos canales, mientras otros continúan en obras. Cuando el sistema esté plenamente operativo, será posible recorrer decenas de kilómetros por agua atravesando diferentes lagos conectados entre sí.
La empresa pública encargada de la rehabilitación minera gestiona desde los años 90 este complejo proceso, que incluye decenas de antiguas explotaciones. Los expertos reconocen que se trata de una labor a muy largo plazo y que aún serán necesarias varias décadas para completar toda la reconversión.
La restauración de Lusacia supone además uno de los proyectos ambientales más costosos de Alemania. Miles de millones de euros se han destinado ya a asegurar terrenos, crear infraestructuras hidráulicas y acondicionar las nuevas áreas turísticas. El Gobierno federal asume la mayor parte de la financiación, acompañado por los estados regionales. Y es que el coste de convertir una antigua mina en un lago estable y seguro puede alcanzar cifras enormes: no se trata únicamente de llenar un cráter de agua, también es necesario estabilizar taludes, controlar la calidad del agua y prevenir riesgos geológicos.
Desde un centro de control situado en Senftenberg se coordina desde hace más de 20 años la inundación de las antiguas minas. El agua procede principalmente de ríos cercanos y se distribuye cuidadosamente para acelerar un proceso que, de manera natural, tardaría muchas décadas.
El lago Sedlitz y el próximo gran hito
Uno de los proyectos más esperados es el lago Sedlitz, antigua explotación minera activa durante buena parte del siglo XX. Con unas 1.400 hectáreas, se convertirá en el mayor lago recreativo de la zona. Antes de abrirlo completamente al público se están realizando trabajos de limpieza y estabilización del entorno.
El próximo 29 de junio marcará además un momento clave para el conjunto del sistema: cinco lagos quedarán unidos por canales navegables formando una gran superficie continua de unas 5.000 hectáreas. La futura ruta acuática permitirá recorrer aproximadamente 50 kilómetros por barco o embarcaciones de recreo.
La evolución turística ya empieza a notarse en la economía regional, ya que gracias a esta red acuática el número de visitantes ha ido creciendo cada año y sectores como la hostelería, la restauración o las actividades náuticas ganan peso progresivamente. Además del atractivo turístico, estos lagos desempeñan una función estratégica como reservas de agua para afrontar periodos de sequía.
Lusacia se ha convertido así en un ejemplo de reconversión territorial: una región asociada durante décadas a la minería pesada y al impacto ambiental está construyendo una nueva identidad basada en la naturaleza, el ocio y la sostenibilidad. Con el cierre definitivo de las minas de lignito previsto para los próximos años, la transformación continuará ampliándose hasta consolidar uno de los paisajes artificiales más singulares de Europa.