Manifestantes durante la protesta de la ANC en Montserrat el pasado 23 de junio

Manifestantes durante la protesta de la ANC en Montserrat el pasado 23 de junioEuropa Press

Cataluña

La Generalitat expedienta a la ANC por su intento de sabotear la visita del Rey Felipe VI a Monsterrat

La entidad separatista exige que se frene el procedimiento sancionador

El gobierno de la Generalitat de Cataluña ha abierto un procedimiento sancionador contra la Asamblea Nacional Catalana (ANC) por la protesta que organizaron el pasado 23 de junio con objeto de sabotear la visita del Rey Felipe VI a Montserrat, con ocasión de la celebración del milenario de la abadía.

Así lo ha anunciado la propia ANC este jueves, en un comunicado en el que tildan el expediente abierto por el Departamento de Interior de «grave ataque a la libertad de expresión». La entidad independentista presidida por Lluís Llach reclama el archivo del expediente, y considera que «el ejercicio del derecho de manifestación» no es sancionable.

Confrontación entre manifestantes y Mossos, el pasado 23 de junio en Montserrat

Confrontación entre manifestantes y Mossos, el pasado 23 de junio en MontserratAlberto Paredes / Europa Press

Según la ANC, el atestado policial del 23 de junio se basa en hechos «absolutamente falsos», e incluye «descripciones de hechos artificiosos» para justificar la acción de los Mossos d’Esquadra y las sanciones. También insisten en que no hubo «ninguna agresión» por parte de los manifestantes, y que los «momentos de tensión» se debieron a los empujones y porrazos de los Mossos.

«La voluntad de presentar a los participantes como actores violentos es impropio de una policía democrática y responde a la voluntad de menospreciar y socavar el derecho fundamental de reunión, manifestación y disidencia política», subrayan. Cabe recordar que la ANC ya pidió en julio la dimisión de la consejera de Interior, Núria Parlon, por el dispositivo policial, que se saldó con dos personas denunciadas y una docena identificadas.

Despliegue «adecuado»

El gobierno presidido por Salvador Illa, que estuvo presente en Montserrat recibiendo al monarca, siempre ha defendido que el despliegue policial fue «adecuado» para celebrar el acto con normalidad. De hecho, se modificó aquel mismo día la ruta de entrada del Rey al monasterio con objeto de evitar a los manifestantes y no provocar más tensiones.

En su intervención aquel día, el Rey citó a san Juan Pablo II y reivindica en Montserrat la «raíz clásica» del pensamiento cristiano. Pidió a los monjes benedictinos «seguir entonando, por otros mil años, este Magnificat de roca», como definió la abadía el Papa polaco. También tuvo ocasión de lanzar lo que muchos interpretaron como un velado dardo a Puigdemont y al separatismo, al condenar «las identidades excluyentes».

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