El presidente de Junts, Carles Puigdemont, en un acto del partidoGlòria Sánchez / Europa Press

Análisis

La vieja élite convergente se enfrenta a Puigdemont y a su errática política

Artur Mas, Jaume Giró y Xavier Trias encabezan las peticiones de negociar el acuerdo de financiación autonómica con el PSOE

Desde que el pasado 27 de octubre la dirección de Junts –encabezada por Carles Puigdemont y su portavoz en el Congreso, Míriam Nogueras– anunció la ruptura definitiva con el PSOE, el que durante décadas fue el partido más importante de Cataluña ha entrado en una fase de largos silencios de su dirección... y de crecientes voces discrepantes.

El acuerdo de financiación autonómica entre el Gobierno y ERC ha supuesto una escalada en la crisis de Junts. El miércoles, el expresidente de la Generalitat Artur Mas, antecesor de Puigdemont –y responsable de su encumbramiento al renunciar a presidir de la Generalitat, atendiendo la exigencia de la CUP– dio una conferencia en el Hotel Palace. La cita conmemoraba precisamente el infausto momento en el que dio su «paso al lado» e impulsó a Puigdemont a la investidura como presidente del gobierno autonómico.

En la conferencia, ante Nogueras y Jordi Turull, secretario general de Junts, Mas hizo un llamamiento a no cerrar la puerta al pacto de financiación autonómica. La intervención de Mas, que no es militante de Junts, cayó como una bomba entre los dirigentes convergentes presentes en los nobles salones del hotel de la Gran Vía de Barcelona, y su diagnóstico resonó como una sonora bofetada a más de 1.500 kilómetros, en Waterloo, donde sigue huido Carles Puigdemont.

La petición de Mas tiene más que la fuerza moral de un expresidente: procede de alguien que pidió a Mariano Rajoy el concierto económico y que usó la lógica negativa del entonces presidente del Gobierno como excusa para dar un impulso al procés. Mas, responsable de muchos de los desastres que siguen asolando Cataluña, y de la convocatoria en 2014 de lo que se considera el gran simulacro de referéndum ilegal, dijo que «hoy ni el concierto, ni el referéndum de autodeterminación son viables».

La posición del heredero de Pujol es una enmienda a la totalidad a la posición oficial de Junts, que considera que el nuevo sistema de financiación acordado entre Pedro Sánchez y Oriol Junqueras es «resignación», y ha anunciado su oposición frontal en el Congreso.

Más voces críticas

La reflexión en público de Mas fue la guinda de una serie de críticas en público a la posición oficial del partido. Todas ellas han rehuido citar a Puigdemont y han evitado deslizar crítica personal alguna al líder a distancia de la formación, pero primero fue Xavier Trias, exalcalde de Barcelona, y luego Jaume Giró, exconsejero de Economía, los que expresaron en público la necesidad, bajo su punto de vista, de que Junts abandone el aislacionismo y vuelva a la mesa de negociación con el PSOE.

El exconsejero de Economía catalán Jaume Giró, en una imagen de archivoDavid Zorraquino / Europa Press

No solo estas 'viejas glorias' del partido se han atrevido a cuestionar la política oficial de Junts: otro exconsejero, y una de las referencias económicas del independentismo catalán, Andreu Mas-Colell, se ha expresado en términos parecidos.

La discrepancia ha desescalado hasta las bases, y Carles Bosch, presidente de los neoconvergentes en la comarca de El Maresme (Barcelona), también ha manifestado públicamente su discrepancia. Se trata de un lugar significativo, al ser la zona donde su ubica el feudo de la familia Pujol en Premià de Dalt.

No es la primera vez en los últimos tiempos que altos dirigentes, cuadros y referencias históricas del partido chocan con Puigdemont y su entorno. Primero fue la marcha atrás a la que se vio forzado el tándem Puigdemont-Turull a su intención de colaborar en una moción de censura contra Sílvia Orriols, alcaldesa de Ripoll y lideresa de Aliança Catalana (AC). Luego vino el viaje a Bélgica de un grupo de alcaldes para pedirle a Puigdemont una política clara en inmigración para evitar ser engullidos por AC.

El partido celebra pocos o ningún debate interno y solo está pendiente de las decisiones que se toman desde los arrabales de Bruselas. Para muchos, el problema reside en la desconexión de Puigdemont de la realidad de las calles de Cataluña, en los largos silencios y en los cambios de criterio fruto de las dudas. Algunos recuerdan aquella frase: «Puigdemont es la persona más importante en Junts... junto al último que le ha susurrado al oído».