Los alcaldes de Junts que se reunieron el lunes con Carles Puigdemont en Waterloo
Cataluña
Alcaldes de Junts, «hartos» de que Puigdemont condicione el futuro del partido a su situación personal
Piden un cambio en la estrategia del partido para centrarse en cuestiones como la seguridad o la inmigración, y que no gire en torno a la amnistía
«Llegados a este punto, alguien tiene que entender que lo que está en juego es la continuidad del partido, y dejar de lado la situación de una persona en particular». Y esa persona es Carles Puigdemont. Es lo que decía a El Debate un concejal de Junts de un municipio de la provincia de Barcelona.
Y otros alcaldes con los que ha hablado este diario, mantienen una posición más o menos parecida, aunque no lo verbalicen de forma tan rotunda. Así es como encara un sector del partido, la reunión de la dirección de Junts que el próximo lunes ha convocado el expresidente de la Generalitat para decidir si la formación rompe con Pedro Sánchez. Decisión que deberá ratificar la militancia.
«Es que, quizás, como esto siga así, ya no seré alcalde en la próxima legislatura y a saber en qué situación quedará el partido». Esta es otra de las reflexiones que nos traslada el alcalde de un pequeño municipio, que espera que la dirección cambie de rumbo porque el arreglo con los socialistas supone un lastre electoral que les está erosionando. Y así lo reflejan algunas encuestas. La última, de La Vanguardia, que es de septiembre, concedía a Junts, 21; y a Aliança Catalana, 19.
Y, obviamente, estos alcaldes están preocupados por el auge de Aliança, una formación más independentista y radical que Junts, pero que, además, centra su discurso en cuestiones como la inseguridad ciudadana, la multirreincidencia, o la inmigración. Y eso es lo que quieren estos alcaldes, cambiar la estrategia del partido, que se centre más en cuestiones de gestión, en el día a día, y que todo deje de girar en torno a la amnistía de Carles Puigdemont.
Alcaldes y también concejales de Junts creen que el apoyo a Sánchez, y al PSOE, que «bloquea» precisamente leyes contra la multirreincidencia o contra las ocupaciones ilegales, solo favorece la sangría de votos hacia el partido de Sílvia Orriols. Jordi Turull, secretario general de Junts, ha intentado rebajar estas tensiones en encuentros con los alcaldes, pero el ruido persiste: algunos ven en un adelanto electoral en España como la única salida para «aminorar el castigo» en las municipales de 2027. Y todas estas cuestiones se trataron en una reunión que se celebró el lunes en Waterloo, y que congregó a Carles Puigdemont, y a diferentes alcaldes de Junts, encabezados por el primer edil de Sant Cugat, Josep Maria Vallès.
Las relaciones entre Junts y el PSOE han pasado de una fase de pragmatismo inicial a un clima de desconfianza profunda. El acuerdo de investidura, sellado en noviembre de 2024, prometía avances en transferencias competenciales, amnistía efectiva y reconocimiento lingüístico, pero la realidad ha sido un goteo de frustraciones. Junts denuncia la falta de progresos en materia de infraestructuras ferroviarias en Cataluña, la aplicación irregular de la amnistía, con recursos judiciales pendientes, y, sobre todo, el bloqueo en la oficialidad del catalán en la Unión Europea.
Desde Junts describen el pacto como un «equilibrio precario» que se ha inclinado hacia el lado socialista, con Sánchez priorizando su estabilidad parlamentaria sobre las cesiones concretas. El Gobierno, por su parte, defiende que está cumpliendo «lo que está en su mano» y apela a la paciencia. No solo eso, sino que el presidente del ejecutivo ha mostrado su disposición a reunirse con Carles Puigdemont «cuando toque».
El compromiso con Merz sobre el catalán como salvavidas
En un intento por desarmar la bomba de relojería, Pedro Sánchez ha movido ficha en el terreno europeo. A pocas horas, el presidente ha cerrado un acuerdo bilateral con el canciller alemán, Friedrich Merz, para «abrir un diálogo» que explore la oficialidad del catalán, el euskera y el gallego en las instituciones de la UE.
Alemania, hasta ahora líder de un bloque de países reticentes a esta ampliación, ha aceptado impulsar negociaciones en Bruselas, un paso que desbloquearía una de las demandas estrella de Puigdemont, aunque está por ver, en cualquier caso, si se acaba concretando.
Este compromiso se interpreta como un gesto directo al líder de Junts, quien ha condicionado su apoyo, entre otras cuestiones, a ese reconocimiento del catalán. Aun así, ese pacto no implica una oficialidad inmediata, ni siquiera que se pueda llegar a conseguir, a pesar de los mensajes triunfalistas del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, o del presidente de la Generalitat, Salvador Illa. Eso requeriría consenso de los 27 Estados miembros. Pero Sánchez, busca «calmar las aguas» y ganar tiempo, aunque en el entorno de Puigdemont se valora como un «progreso simbólico» que no resuelve el fondo del malestar acumulado.