Pobreza España
Cataluña
Cuatro de cada diez catalanes menores de 16 años, a un paso de la pobreza o la exclusión social
La situación empeora en todos los grupos de edad, pero especialmente en los menores de 16 años
En Cataluña, miles de familias viven con la sensación de que cualquier imprevisto puede desbordar su economía doméstica. El último retrato social publicado por el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) confirma que esta fragilidad se ha extendido en el último año y que la pobreza vuelve a ganar terreno, especialmente entre los más pequeños.
Según la Encuesta de Condiciones de Vida correspondiente a 2025, cerca de una cuarta parte de la población se encuentra en una situación de vulnerabilidad económica o social. El deterioro se percibe en todas las edades, pero es en la infancia donde el impacto resulta más severo, con más de un tercio de los menores creciendo en hogares que no pueden garantizar plenamente sus necesidades básicas.
Las dificultades no se limitan a los ingresos. Para una parte significativa de la población, llegar a final de mes sigue siendo un reto, afrontar un gasto inesperado es imposible y mantener la vivienda en condiciones adecuadas se convierte en un problema recurrente. Estas carencias se concentran especialmente en los hogares con hijos, en las personas migradas y en quienes se encuentran fuera del mercado laboral.
La tasa AROPE, que es el indicador europeo que mide el riesgo de pobreza o exclusión social, ha aumentado en todos los grupos de edad. El dato más preocupante se registra entre los menores de 16 años, donde el 36,1 % se encuentra en esta situación, 1,3 puntos más que en 2024. Entre la población de 16 a 64 años, la tasa asciende al 24,5 %, mientras que entre los mayores de 65 años se sitúa en el 17,3 %, ambas también al alza.
De los tres componentes que integran el indicador, dos empeoran. El riesgo de pobreza alcanza al 18,9 % de la población, 1,5 puntos más que el año anterior, y la privación material y social severa afecta al 8,9 %, tres décimas más. En cambio, la baja intensidad laboral en los hogares desciende ligeramente hasta el 5,9 %.
El estudio evidencia además una fuerte desigualdad según el tipo de hogar y la situación personal. El riesgo de pobreza o exclusión social se eleva hasta el 30,8 % en los hogares con hijos dependientes y afecta a casi la mitad de la población extranjera mayor de 16 años (48,6 %), seis puntos más que en 2024. Entre las personas de nacionalidad española, en cambio, la tasa baja ligeramente hasta el 17,2 %. La situación laboral también marca diferencias notables: más de la mitad de las personas en paro se encuentran en riesgo de pobreza, frente a algo más del 16 % de las personas ocupadas.
Las dificultades económicas siguen siendo generalizadas. Un 35,5 % de la población declara no poder afrontar un gasto imprevisto de 900 euros y el 47,3 % asegura llegar a final de mes con algún grado de dificultad, aunque este último porcentaje se reduce levemente respecto al año anterior. Además, casi tres de cada diez personas no pueden permitirse una semana de vacaciones al año y un 16,8 % no logra mantener su vivienda a una temperatura adecuada.
En paralelo, los ingresos medios continúan creciendo. En 2024, los hogares catalanes registraron unos ingresos medios netos de 43.889 euros, un 4,6 % más que el año anterior, mientras que la renta media por persona se situó en 17.262 euros. Sin embargo, la desigualdad se mantiene elevada: el 20 % de los hogares con mayores ingresos gana 4,7 veces más que el 20 % con menos recursos, y el índice de Gini se sitúa en el 29,1 %.
Reacciones
Desde la Taula del Tercer Sector Social, su presidente, Xavier Trabado, ha advertido de que los datos «no son buenos» y ha alertado de que Cataluña se acerca de nuevo a los niveles de pobreza registrados durante la pandemia. «Uno de cada cuatro catalanes vive en situación de pobreza o exclusión, y eso es una mala noticia», ha lamentado.
Trabado asegura que la situación es especialmente grave entre la infancia y la población migrante y ha reclamado al Govern unos presupuestos «muy sociales» que permitan revertir esta tendencia. También exige actualizar las prestaciones económicas al aumento del coste de la vida y defiende la necesidad de una prestación universal por hijo a cargo para combatir la pobreza infantil.
En la misma línea, organizaciones como Save the Children reclaman acelerar el despliegue de la estrategia contra la pobreza infantil y dotar los próximos presupuestos de una clara perspectiva de infancia. La ONG pide avanzar en la reforma de la Renta Garantizada de Ciudadanía, impulsar una prestación universal para la crianza e incrementar la inversión en educación y alimentación.
Desde el Govern, la consejera de Derechos Sociales, Mònica Martínez Bravo, ha reconocido que los datos del Idescat «no son positivos», aunque se ha referido al aumento de la tasa AROPE como un repunte «ligero». La consejera también ha destacado que el crecimiento de la renta media refleja que la economía catalana «está creciendo», y ha subrayado que las cifras aún no recogen el impacto de medidas aprobadas recientemente ni el aumento de algunas prestaciones.
Aun así, Martínez Bravo ha admitido la especial gravedad de la pobreza infantil y ha destacado que las políticas sociales no están logrando reducirla con la eficacia necesaria. «El complemento de infancia del ingreso mínimo vital debería llegar a muchas más familias», afirmó, al tiempo que defendió la nueva renta garantida como eje del futuro sistema de garantía de ingresos.