El futuro castillo de los Tres Dragones
El castillo modernista que renace como nuevo Museo de Ciencias Naturales de Barcelona
El histórico Castillo de los Tres Dragones, en el Parque de la Ciudadela, reabrirá en 2027 como equipamiento de referencia con planta baja abierta al parque, auditorio y biblioteca especializada
El histórico Castillo de los Tres Dragones, joya modernista del Parque de la Ciudadela, se convertirá en la nueva sede del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona, con una planta baja abierta al parque, auditorio y biblioteca especializada a partir de 2027. El proyecto, adjudicado al estudio JAAS bajo el nombre «Eix de la Ciència», aspira a recuperar la vocación científica original del edificio y abrirlo de nuevo a la ciudadanía tras más de una década cerrado.
Un icono modernista al servicio de la ciencia
Diseñado por Lluís Domènech i Montaner para la Exposición Universal de 1888, el castillo fue primero café-restaurante y más tarde Museo de Zoología, siempre vinculado a la divulgación científica. Ahora se integrará plenamente en el proyecto «Ciutadella del Coneixement», que pretende convertir el entorno del parque en un nodo de investigación y cultura científica de referencia.
El Ayuntamiento prevé culminar las obras interiores en el primer trimestre de 2027, tras una inversión aproximada de ocho millones de euros, en coherencia con la rehabilitación exterior ya iniciada y el traslado previo de las colecciones zoológicas al Fòrum. Con esta transformación, el edificio recupera su función pública y refuerza el papel de Barcelona como polo científico sin renunciar a la preservación de su patrimonio arquitectónico modernista.
Puerta de entrada al Museo de Ciencias Naturales
La planta baja será la gran puerta de entrada del nuevo Museo de Ciencias Naturales, concebida como un espacio diáfano y permeable, abierto visual y físicamente al Parc de la Ciutadella. Allí se ubicará una amplia sala de recepción, divulgación científica y restauración, con cafetería integrada y piezas emblemáticas del patrimonio natural catalán, como el mamut de Sarrià reconstruido y colecciones minerales de alto valor histórico.
El diseño busca eliminar la sensación de barrera que el edificio suponía desde su cierre en 2011, favoreciendo la circulación entre el parque y el interior del museo. La planta baja actuará así como antesala de los espacios expositivos superiores y como punto de conexión con otros equipamientos de la red del Museu de Ciències Naturals.
Auditorio y biblioteca especializada
En la primera planta está previsto un auditorio destinado a conferencias, actividades educativas y encuentros científicos, pensado para reforzar la función de divulgación y debate en torno a la ciencia y el medio ambiente. Este espacio permitirá acoger desde programación escolar hasta actos de alto nivel vinculados a los centros de investigación del entorno, en línea con la apuesta institucional por la «Ciutadella del Coneixement».
La segunda planta albergará una biblioteca pública especializada en ciencias naturales, así como salas de exposición permanente dedicadas a la flora, fauna y geología de Cataluña. La idea es combinar el acceso ciudadano a fondos especializados con un relato expositivo estable que acerque el conocimiento científico al gran público, especialmente a familias y estudiantes.
Un proyecto anclado en la historia y orientado al futuro
El consistorio subraya que el castillo «nació vinculado a la ciencia y la divulgación» y que esta nueva etapa lo convertirá en la puerta de entrada a la futura Ciutadella del Coneixement, junto con otros edificios patrimoniales del parque. La operación forma parte de una estrategia más amplia que incluye nuevos equipamientos de biomedicina, biodiversidad y biociencias en el entorno del antiguo Mercat del Peix y otras parcelas estatales.
La recuperación del Castell de los Tres Dragones supone, además, rescatar para el uso ciudadano un edificio singular del modernismo catalán, evitando su degradación y garantizando la continuidad de su vocación científica. De este modo, un antiguo café-restaurante de 1888 se prepara para renacer como museo del siglo XXI, combinando patrimonio, investigación y divulgación al servicio del bien común.