El presidente de ERC, Oriol Junqueras, este sábadoEFE

El laberinto catalán

Junqueras simula fortaleza ante Sánchez pero ERC apoyará, como siempre, los presupuestos en Madrid y Barcelona

Los socialistas catalanes quieren que las elecciones autonómicas sean tras la derrota de Sánchez en las generales de 2027

El margen parlamentario de Salvador Illa para aprobar los presupuestos de la Generalitat es muy justo. Al presidente del Ejecutivo catalán no le sobra ni un diputado. A los 42 escaños del PSC sumó el pasado jueves los de los Comunes, que cuentan con seis diputados.

Con 48 votos, está aún a 20 de la mayoría que le permitiría sacar adelante las cuentas de la Generalitat para 2026. Illa ha tenido que ceder en materia de vivienda con propuestas de extrema radicalidad, basadas en la limitación de la propiedad privada mediante la restricción de derechos de los propietarios sobre el uso de sus viviendas.

En voz baja, muchos alcaldes socialistas, un poder fáctico en el PSC, han mostrado su alarma por unas medidas que pueden paralizar el mercado inmobiliario. Un mercado que, debido a las cortapisas urbanísticas, la burocracia y la elevada fiscalidad, ya está en magnitudes inferiores a los peores años de la crisis inmobiliaria de 2008 a 2013.

Sin embargo, en el Palau de la Generalitat están dispuestos a todo para lograr aprobar unos presupuestos que ya costaron el cargo al anterior presidente, el republicano Pere Aragonés. Para conseguir la luz verde –que en el PSC quieren que sea antes de junio–, Illa está dispuesto a complacer en todo a sus socios, sea cual sea el precio por pagar.

Manos a la obra con ERC

Una vez atraídos los Comunes a la negociación, y tras haberse garantizado su visto bueno a las cuentas públicas, el presidente de la Generalitat se ha puesto manos a la obra con ERC. Este viernes dejó claro que su «compromiso» con el traspaso de la gestión del IRPF y con la hacienda catalana es «total».

El presidente de ERC, Oriol Junqueras, en la reunión del Consejo Nacional este sábadoEFE / Alejandro García

ERC, hace pocos días, dio un balón de oxígeno a Sánchez al retirar del registro del Congreso la proposición de ley que solicitaba la cesión íntegra de los impuestos estatales a Cataluña, pero Oriol Junqueras quiere a cambio concesiones por parte del ejecutivo autonómico.

En concreto, han puesto sobre la mesa el arranque, con carácter inmediato, de un consorcio de inversiones que fiscalice la ejecución de las inversiones del Estado en Cataluña, así como la aceleración en la cesión del IRPF y la dotación de los recursos que necesita la Agencia Tributaria Catalana para poder recaudar y gestionar la totalidad del IRPF en Cataluña cuanto antes.

Junqueras se reunió este pasado viernes con Pedro Sánchez, una reunión en la que simuló resistencia a apoyar la tramitación presupuestaria, pero todo el mundo interpreta el gesto del líder de ERC como una pose sin ningún viso de realidad. ERC ha apoyado en todo momento a Sánchez desde la presentación de la moción de censura en verano de 2018, y eso no cambiará.

Tras la solemnidad con la que Illa y Jéssica Albiach, presidente de los Comunes en el parlamento regional, firmaron el acuerdo presupuestario, en el marco de la galería gótica del palacio de la Generalitat, ahora el PSC espera que en las próximas dos semanas se cierre un acuerdo con ERC que abra el trámite parlamentario de los presupuestos.

El llamado «Consejo Nacional» de ERC evitó este sábado dar un portazo definitivo a los socialistas y dejó en el aire una sensación de que «hoy no, pero mañana sí» con relación al inicio de la tramitación de los presupuestos. Mientras en público los independentistas afirman que «todo está muy verde», los papeles entre las sedes de ambos partidos van y vuelven con tachones y matices a la espera de poder solemnizar un acuerdo en pocos días.

Elecciones catalanas

Illa, al volver de su baja por enfermedad, dejó claro, al estilo Pedro Sánchez, que agotará la legislatura, lo que llevaría las elecciones catalanas al 2028, tras las elecciones generales. Esta fecha es muy importante para los socialistas catalanes, dado que consideran que, si Sánchez es desalojado de la Moncloa –como indican todas las encuestas, excepto las de Tezanos–, ellos tienen más margen para hacer campaña y ser más reivindicativos frente a un ejecutivo que prevén que será de coalición entre Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal.

Las encuestas, aunque siguen dando ganador al PSC, son esquivas con Illa, dado que los socialistas no llegan en ninguno de los últimos trabajos demoscópicos publicados, ni por asomo, a los 42 diputados logrados en las últimas elecciones.

Salvador Illa y Jéssica Albiach, este jueves, durante la firma del acuerdoEuropa Press

La aprobación del presupuesto permitiría a los socialistas catalanes ganar tiempo y fijar el calendario en los plazos que a ellos les interesan. Actualmente, el desastre de gestión en materia ferroviaria, en agricultura o en salud tiene atenazados a los socialistas catalanes, que no pueden atacar al Gobierno central, dado que es de su mismo partido político.

Sus socios parlamentarios están en la misma situación, pero unas elecciones catalanas tras una victoria de derecha en el ámbito nacional permitirían a los socialistas y a sus socios de extrema izquierda e independentistas volver a incendiar las calles e intentar sacar rédito electoral de dicha tensión a base de achacar al nuevo Gobierno todos los problemas de infraestructuras y deficientes servicios que asolan la Cataluña de hoy.

Una vez Sánchez deje la Moncloa, el discurso del PSC cambiaría de forma radical, pasando del actual concepto de pacificación al de agravio. La posibilidad de llevar a cabo esta estrategia es lo que está en juego con la aprobación o no de los presupuestos de la Generalitat, aunque los mismos se aprobarán con un semestre de retraso. Los Comunes y ERC lo saben y comparten dicha estrategia.