Imagen del municipio de Sant Llorenç de la Muga
Ponen a la venta la masía catalana a la que Franco acudió para participar en cacerías privadas
La finca, en Sant Llorenç de la Muga, fue levantada por Miquel Mateu, primer alcalde franquista de Barcelona, y se ofrece por 540.000 euros en un portal inmobiliario.
Según informó El Periódico, el antiguo chalet de caza de Miquel Mateu, empresario, propietario del castillo de Peralada y primer alcalde de Barcelona tras la Guerra Civil, ha salido a la venta en Sant Llorenç de la Muga (Gerona) por 540.000 euros. La finca, de unas 25 hectáreas de bosque en el entorno del mas de Can Manera, fue durante años escenario de cacerías en las que, de acuerdo con los testimonios de la época, el general Francisco Franco participó en visitas discretas.
Un pabellón de caza de las élites del régimen
Mateu adquirió estos terrenos poco después de la Guerra Civil para levantar un pabellón de caza en plena naturaleza ampurdanesa, integrado en una zona de bosques y huertos. En los diarios del teniente general Francisco Franco Salgado-Araujo, primo del jefe del Estado, se recoge una visita de Franco en octubre de 1954 en el marco de una de estas cacerías, descritas como reuniones donde empresarios y grandes propietarios aprovechaban para pedir favores, exenciones de impuestos o permisos de importación.
En ese contexto, la finca funcionó como espacio de sociabilidad y de influencia de las élites económicas y políticas vinculadas al franquismo, en un tiempo en el que la cercanía a determinados círculos privados resultaba decisiva para obtener ventajas administrativas. La figura de Mateu, al frente del Ayuntamiento de Barcelona y dueño de importantes propiedades en el Ampurdán, simboliza el papel de una parte de la burguesía catalana en la consolidación del régimen.
Una casa rústica de 130 metros cuadrados
El anuncio en un portal inmobiliario describe la propiedad como un chalet rústico de piedra, restaurado, de unos 130 metros cuadrados, con tres habitaciones dobles, dos baños con ducha, salón-comedor con chimenea, cocina con lavadero y un desván habilitado como biblioteca. Se destacan la terraza, la calefacción individual y las vistas sobre el entorno natural, sin aludir a su pasado como pabellón de caza ni a la relación con Franco o con Miquel Mateu.
Debate sobre qué hacer con la finca
La asociación ampurdanesa Gas Mountain ha difundido en redes sociales la puesta en venta del inmueble, lo que ha reabierto el debate sobre el destino de este tipo de propiedades ligadas al franquismo. Entre los comentarios hay quien propone derribar la casa y «devolverla» a la familia anterior a la Guerra Civil, mientras otros subrayan su valor como vivienda histórica en un entorno privilegiado. La discusión se suma al debate más amplio sobre cómo tratar los vestigios materiales del régimen, entre quienes reclaman borrarlos del mapa y quienes defienden documentarlos y contextualizarlos sin convertirlos en objeto de exaltación ideológica.