Pinturas de la Sala Capitular de Santa María de Sijena (Huesca).

Pinturas de la Sala Capitular de Santa María de Sijena (Huesca).Kippelboy

Caso Sijena

Cinco exconsejeros independentistas se querellan para frenar el traslado de los murales de Sijena

Lluís Puig asegura que el traslado es «un desbarajuste policial»

Cinco exconsejeros de Cultura de la Generalitat han presentado este martes una querella para intentar frenar el traslado de las pinturas murales del Monasterio de Santa María de Sijena, en Huesca, a su lugar de origen.

En concreto, se trata de Lluís Puig, Joan Manuel Tresserras, Ferran Mascarell, Laura Borràs y Àngels Ponsa, todos ellos pertenecientes a gobiernos de ERC o de Junts y sus iteraciones anteriores, como Convergència i Unió. Ha informado de ello el abogado y exdiputado de Junts Jaume Alonso Cuevillas, que ha presentado la querella.

La querella entiende que existe un «peligro seguro de deterioro o destrucción» de las obras, y se dirige contra la magistrada y contra los representantes del Gobierno de Aragón y del Ayuntamiento de Villanueva de Sijena que interpusieron una demanda de ejecución de la sentencia.

Los querellantes sostienen que de ejecutarse la sentencia, que ordena el traslado de las pinturas murales a Huesca, se produciría una «destrucción» o grave alteración de un Bien de Interés Cultural, como han alertado varios expertos, y plantean posibles responsabilidades penales por presuntos delitos de prevaricación y contra el patrimonio histórico.

«Obligados como ciudadanos»

En una entrevista con TV3, Puig –que actualmente es uno de los dos diputados de Junts fugados de la justicia en el extranjero, junto a Carles Puigdemont– ha añadido: «Los consejeros que hoy presentamos esta demanda, lo hacemos al amparo de la legislación española y de la del Parlament».

Puig asegura que se sienten «obligados como ciudadanos» a «ejercer nuestras responsabilidades de preservar el patrimonio». También considera que el traslado de las pinturas, que actualmente están en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), es «un desbarajuste policial», fruto de «presiones políticas desmedidas y desenfrenadas».

El exconsejero de Cultura ha acusado al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, de no hacer caso a varios informes internacionales en contra del traslado y de no encargar otro para que el Instituto del Patrimonio Nacional Español se pronuncie.

Los cinco exconsejeros de Cultura, este martes por la tarde

Los cinco exconsejeros de Cultura, este martes por la tardeEuropa Press

«Es un instituto que denegó el movimiento de la Dama de Elche y que denegó el regreso del Guernica de Picasso a su sitio. Y ahí no han querido intervenir. Aquí hay desidia, también», ha dicho Puig, que ha afirmado que si se hace el traslado con conocimiento del daño que se va a provocar, se es directamente responsable.

«Pequeñez moral»

Los cinco exconsejeros, acompañados de Alonso Cuevillas, han explicado la interposición de la querella en un acto celebrado este martes en les Cocheras de Sants, en Barcelona. El letrado ha subrayado que se trata de un tema jurídicamente complejo porque hay una sentencia firme del Tribunal Supremo que establece que la propiedad de las obras pertenece a Aragón, una sentencia en la que considera que han primado los criterios políticos sobre los «estrictamente jurídicos» y contra la que la Generalitat no ha querido presentar un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional.

Ante esta situación anómala ha dicho que se debe ponderar el derecho a una tutela judicial efectiva que requiere que se ejecute la sentencia y el hecho de que la ejecución de esta comporte la comisión de un delito y que el Estado español no pueda cumplir con sus obligaciones internacionales. «La ejecución de la sentencia debe decaer», ha sentenciado, aludiendo a informes independientes que alertan de posibles daños irreparables.

Puig ha dicho que espera que la querella sirva para evitar este «daño irreparable para la humanidad, que sería la destrucción de estas pinturas», y Mascarell ha asegurado que el traslado de Sijena «pretende ser una humillación» para la catalanidad. Ponsa ha asegurado que correr el riesgo de que los murales de Sijena sufran un daño o la destrucción «es de una pequeñez moral inmensa».

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