Las ambulancias no tienen preferencia siempre

Una ambulancia en una imagen de archivo

Cataluña

Alumnos de Emergencias Sanitarias, atrapados sin prácticas: familias estudian denunciar a Educación

Los estudiantes menores de edad no pueden completar el ciclo por el veto de las empresas de ambulancias

El futuro de decenas de estudiantes del ciclo formativo de grado medio de Técnico en Emergencias Sanitarias ha quedado en suspenso en Cataluña. Una cincuentena de familias no descarta emprender acciones legales contra el Departamento de Educación ante la imposibilidad de que sus hijos realicen las prácticas obligatorias, un requisito imprescindible para obtener el título.

El problema, explican los afectados, es circular. Los alumnos necesitan completar las prácticas para titularse, pero las empresas de ambulancias se niegan a acogerlos si son menores de edad. «Es como el pez que se muerde la cola», resume Marta, estudiante del ciclo, que describe una situación que afecta especialmente a quienes aún no han cumplido los 18 años en el momento de iniciar el módulo práctico.

La consecuencia es directa: sin esas horas, no hay titulación. Y sin titulación, tampoco hay futuro académico ni laboral inmediato. «Si no haces las prácticas, no te convalidan el ciclo. Eso significa que no puedes acceder a un grado superior ni trabajar», explica la alumna. En su caso, además, la situación se agrava por una cuestión de calendario: cumple 18 años a finales de agosto, lo que la deja fuera de la posibilidad de hacer prácticas dentro del curso. «Tendría que quedarme un año más solo para poder hacerlas», lamenta.

El bloqueo afecta a unas 500 horas de formación, aproximadamente una cuarta parte del ciclo. Se trata de un módulo clave en unos estudios que, según explica la directora del Instituto de FP Sanitaria de Vall d’Hebron, Esther Giró, están diseñados precisamente para capacitar a los alumnos en la atención sanitaria en situaciones reales. «La formación profesional incluye la estancia en empresa como una parte fundamental. No poder hacerla es no poder finalizar los estudios con las competencias necesarias», señala.

Hasta ahora, los estudiantes, también menores de edad, realizaban prácticas con normalidad en ambulancias. Sin embargo, las empresas han cambiado de criterio recientemente, alegando inseguridad jurídica. Giró explica que ya fueron advertidos el año pasado: «Nos lo comunicaron entre abril y mayo de 2025, pero este curso se ha convertido en una negativa generalizada». Según añade, los centros educativos tienen las manos atadas: «Si todas las empresas dicen que no, nosotros no tenemos ninguna puerta donde llamar».

Alternativa

Las familias critican especialmente la falta de previsión. Aseguran que nadie les informó antes del inicio del curso de que las prácticas podrían no realizarse en ambulancias. «Si lo hubieran sabido, habrían podido decidir si matricularse o no», sostienen. Ahora, en cambio, se sienten «menospreciadas» por la administración y denuncian falta de respuestas.

El malestar ha ido en aumento. Tras solicitar una reunión con la consejera, el Departamento propuso un encuentro con el director general de FP que, según las familias, nunca llegó a celebrarse. A día de hoy, aseguran, siguen esperando respuestas a las preguntas planteadas entonces.

Ante esta situación, han optado por contratar asesoramiento legal y no descartan acudir a los tribunales. Consideran que existe una discriminación por edad, ya que los alumnos mayores de 18 años sí están siendo aceptados por las empresas, mientras que los menores quedan excluidos.

Desde el Departamento de Educación, por su parte, se insiste en que el problema radica en el incumplimiento de los convenios por parte de las empresas, que habrían decidido no aceptar a los estudiantes menores de forma unilateral. También aseguran que están trabajando con el Departamento de Salud para encontrar soluciones y plantean medidas de «flexibilización» que permitan a los alumnos graduarse con un módulo equivalente.

Entre las alternativas propuestas se encuentra la convalidación excepcional de las prácticas, como ocurrió durante la pandemia, o su realización en otros entornos, como centros geriátricos. Sin embargo, estas opciones no convencen a los afectados. «Nosotros queremos que hagan las prácticas en una ambulancia en recorrido», insiste uno de los padres.

La importancia de esa experiencia práctica es compartida por los profesionales del sector. Juan Ramón Rodríguez, técnico en emergencias sanitarias, recuerda que la formación sobre el terreno es insustituible: actuar en una emergencia real, advierte, no tiene nada que ver con un simulacro.

También la directora del centro incide en este punto y alerta del riesgo de incorporar al mercado laboral a alumnos sin esa experiencia previa. «Ellos trabajan en la calle y muchas veces solos. No haber hecho estas prácticas es prácticamente dejarlos sin formación», subraya Giró.

Mientras tanto, la incertidumbre y la desmotivación se extienden entre los estudiantes. Marta reconoce que la situación está afectando a su motivación y a la de sus compañeros: «Las prácticas son lo que más motiva del ciclo. Si te dicen que no podrás hacerlas y que además no podrás acceder a un grado superior o trabajar, no sabes qué hacer con tu futuro».

Algunos alumnos siguen decididos a continuar en el ciclo a la espera de una solución, aunque eso implique alargar su formación. Otros se plantean alternativas, pero con la sensación de haber quedado atrapados en un sistema que, por ahora, no les ofrece salida.

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