El cadáver disecado conservado en el Museo d'Allard

Historias de Cataluña

El palacete francés que exhibe el cadáver de un soldado catalán disecado desde el siglo XIX

El Museo d'Allard, en Montbrison, tiene en su colección una pieza con una tétrica historia detrás

Durante décadas, el Museo Darder de Banyoles (Gerona) exhibió el cadáver de un hombre sudafricano disecado. En septiembre del año 2000, los restos del «Negro de Banyoles» fueron repatriados a Botsuana, cerrando uno de los capítulos más polémicos de la museografía catalana… pero hay otro caso similar que no es tan conocido, y que opera a la inversa, ya que hay un museo en Francia donde se exhibe el cuerpo disecado de un catalán, que lleva allí desde el siglo XIX.

El catalán disecado se encuentra en el Museo d’Allard, en la localidad francesa de Montbrison. Según Henri Pailler, conservador del museo, «es el único europeo conocido que se ha conservado así». La desecación se llevó a cabo a principios del siglo XIX, y su historia no deja de ser curiosa.

El personaje disecado era un soldado catalán que cayó prisionero durante la Guerra de la Independencia, en 1809. Este, junto con otros, los llevaron a Forez. Tiempo después, un aristócrata francés, Jean-Baptiste d’Allard, lo contrató como albañil en la construcción del palacete que estaba construyendo. El hombre tenía 30 años, pero tuvo la mala suerte de caer de un andamio y matarse.

El aristócrata tenía en su casa una colección de osos, tigres, jirafas y aves disecadas. Así que pensó hacer lo mismo con el albañil. Una vez disecado, el cadáver del español compartió sitio con sus trofeos de caza. Era, por así decirlo, una curiosidad más en una sala dedicada a la taxidermia.

Y no solo eso. La casa acabó convirtiéndose en museo. El albañil disecado permaneció expuesto hasta el año 2000, fecha en que el sujeto fue prestado al Museo de Historia Natural de Neuchâtel, Suiza, para participar durante un año en la exposición titulada La grande illusion, mort ou vif?

Un año después de su retorno a Montbrison, en 2002, el Museo d’Allard decidió retirar el cuerpo disecado de la exposición pública y trasladarlo al almacén, lugar donde debe reposar en estos momentos dentro de una caja de madera. Aquel mismo año, 2002, el presidente Mitterrand entregó, a petición de Nelson Mandela, lo que se conocía como la Venus Hotentote, una mujer de raza negra cuya característica principal era su enorme trasero.

Los deportados de Napoleón

El albañil catalán murió sobre el año 1825 y era uno más de los 1.600 soldados catalanes capturados por las tropas napoleónicas trasladadas a Francia o a Bélgica. Napoleón había dado la orden de que a todos los soldados que fueran hechos prisioneros se los llevaran fuera de España, para debilitar al ejército español.

Al general Clarke, el 6 de marzo de 1809, Napoleón le escribió que «12.000 prisioneros están de camino desde Zaragoza. Entre 300 y 400 mueren cada día. Podemos calcular que no entrarán en suelo francés más de 6.000. Mi intención es que los oficiales sean separados y llevados al norte». Llegados a Bélgica, muchos de ellos fueron internados en el Castillo de Bouillon y otros a los fortines militares de Gante e Ypres, al no aceptar incorporarse al ejército francés.

Solo 300 militares españoles aceptaron incorporarse al ejército francés. Se sabe que allí acabaron soldados de los regimientos de Infantería de Asturias y Guadalajara o Guardia Valona. El historiador belga Albert de Burbure ha podido identificar en archivos y registros la existencia de 40.971 hombres y 831 mujeres de origen español desplazados a la fuerza a la actual Bélgica.

Al terminar el dominio de Napoleón, quedaron en libertad. Muchos de ellos regresaron a España, pero otros decidieron quedarse en Bélgica o instalarse en Francia. Esto último es lo que debió hacer el soldado catalán disecado en el Museo d’Allard. A día de hoy nadie ha reclamado su cadáver, conservado en el palacete d’Allard desde 1825.