Una rosa roja preparada para Sant Jordi.

REMITIDA / HANDOUT por MERCABARNA-FLOR
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
15/4/2025

Una rosa roja preparada para Sant Jordi. REMITIDA /MERCABARNA-FLOR

Sant Jordi no es una fiesta independentista: una ruta alternativa para disfrutar el día libre de nacionalismo

Sant Jordi se convierte en la «otra Diada» para los catalanes hartos del nacionalismo

El constitucionalismo catalán prepara para este 23 de abril una presencia reforzada en las calles de Barcelona con carpas, firmas de libros y actos culturales que reivindican Sant Jordi como la verdadera fiesta de todos los catalanes y una alternativa al 11‑S, que consideran secuestrado por el separatismo.

Desde primera hora de la mañana, la capital catalana contará con varios puntos de referencia para quienes quieran vivir la jornada del libro y la rosa lejos de la liturgia nacionalista. El eje central se situará en el Eixample, con paradas y carpas de entidades cívicas y juveniles que reivindican el vínculo de Cataluña con el conjunto de España y la normalidad del bilingüismo.

En la calle Consell de Cent 322, S’HA ACABAT! instalará su ya tradicional carpa de Sant Jordi, donde, junto a Impulso Ciudadano, Fundación Impulso y AEB Catalunya, organizarán una larga jornada de firmas con autores de referencia del pensamiento constitucionalista. Durante todo el día está prevista la presencia, por turnos, de escritores como Benito Arruñada, Iván Vélez, Jesús Rul, Félix Ovejero, Sergio Fidalgo, Lucía Etxebarria, Sonia Sierra o Soraya Rodríguez, entre otros, que se alternarán para atender a los lectores y debatir sobre la situación política y cultural en Cataluña.

A pocas manzanas, en la calle Mallorca 234, entre Rambla de Catalunya y Balmes, Societat Civil Catalana levantará una gran carpa propia, concebida como un punto de encuentro para celebrar lo que la entidad define como «la auténtica diada de Cataluña». Allí han programado una jornada continua de firmas con ensayistas e historiadores como Óscar Uceda, César Alcalá, Sergio Fidalgo, Jordi Canal, Ferran Brunet, Félix Ovejero, Anna Grau y V. Escribano, con obras centradas en la crítica del separatismo, el análisis del procés y la defensa de los valores constitucionales.

Estas paradas se suman a la presencia de partidos y plataformas que este año han hecho de Sant Jordi un terreno de disputa simbólica con el independentismo. Vox, por ejemplo, ha lanzado una campaña de recogida de firmas para que el 23 de abril sustituya al 11 de septiembre como Diada oficial de Cataluña, al considerar que la fiesta de septiembre está «completamente politizada» y sólo representa a una parte de la sociedad, mientras que Sant Jordi sería una celebración inclusiva, popular y compartida.

Sant Jordi, frente a un 11‑S «politizado y excluyente»

La idea de fondo que comparten estas entidades es clara: reivindicar Sant Jordi como el día que mejor expresa la identidad catalana dentro de España y ofrecer una alternativa cívica a la Diada del 11‑S, asociada desde hace años a las movilizaciones separatistas.

El catedrático de Derecho Internacional Privado Rafael Arenas, presidente de Impulso Ciudadano, subraya que Sant Jordi «es un día que todos disfrutamos, de libros, rosas y encuentros», y que precisamente por eso «debería ser el día de Cataluña, un punto de unión y no de enfrentamiento o de reivindicación nacionalista». Desde su entidad destacan que la parada compartida con otras asociaciones les permite «compartir con los autores» la jornada y saludar a muchos amigos que se acercan a mostrar su apoyo.

En la misma línea, Álex Ramos, presidente de Societat Civil Catalana, insiste en que la lengua «es una herramienta de comunicación, no de separación» y recuerda que en Cataluña los ciudadanos son bilingües y disfrutan de dos lenguas cooficiales, mientras que en el conjunto de España se protegen cuatro lenguas oficiales. A su juicio, eso debería ser motivo de tranquilidad y orgullo, no de conflicto.

Ramos denuncia además el escrache organizado contra Eduardo Mendoza tras sus comentarios irónicos sobre la Diada de Sant Jordi y el Día del Libro, y lo califica de «miserable» por dirigirse contra «uno de los mejores escritores catalanes en lengua castellana». Recuerda que el nacionalismo ha utilizado esas palabras para fabricar un nuevo agravio, del mismo modo que, afirma, lo hace en otros ámbitos: «los nacionalistas separatistas viven del agravio, sea real o inventado, como motor político», sostiene, citando como ejemplo la reivindicación del traslado del Guernica al País Vasco pese a estar expuesto en un museo público del Estado accesible para cualquier ciudadano.

Societat Civil Catalana celebró el 21 de abril su IV Premio Sant Jordi, concedido ex aequo a los escritores Félix Ovejero y Valentí Puig, precisamente para reconocer trayectorias intelectuales comprometidas con los valores constitucionales y con una visión crítica del nacionalismo. Una de las conclusiones del acto, recuerdan, es que las dos comunidades más ricas de España, Cataluña y el País Vasco, han construido un relato victimista que se presenta constantemente como explotado por el resto del país.

Por todo ello, la entidad se suma a quienes plantean que la Diada de Cataluña debería celebrarse el 23 de abril y no el 11 de septiembre. Sant Jordi, argumentan, permite festejar juntos el Día Internacional del Libro y la tradición de la rosa, mientras que el 11‑S «conmemora una derrota militar» y hoy es una jornada «excluyente» que sólo celebra, según Ramos, un sector radical del catalanismo, dejando fuera a más de la mitad de los catalanes.

La carpa juvenil que desafía el «pensamiento único» en el centro de Barcelona

Desde el ámbito juvenil, S’HA ACABAT! reivindica también Sant Jordi como la verdadera fiesta regional de Cataluña frente al 11‑S que, a su juicio, el separatismo ha «politizado por completo». Su vicepresidente, Carlos Caballero, recuerda que para la mayoría de catalanes que no son independentistas la verdadera Diada es el 23 de abril, un día «muy bonito, lleno de ilusión y alegría», con Paseo de Gracia inundado de rosas y libros.

Caballero denuncia que, en los últimos años, el separatismo ha intentado apropiarse también del 23 de abril y ve en iniciativas como el «Correllengua» un intento de «adueñarse de una vez de Sant Jordi» y someter incluso la fiesta del libro a la lógica de la agitación nacionalista. Frente a esa ofensiva, sostiene que su asociación sigue celebrando Sant Jordi «como lo que es: una fiesta de ilusión, señalada para celebrar en Cataluña y un día que nos hace sentirnos orgullosamente catalanes y, por ende, orgullosamente españoles».

El dirigente juvenil explica que, precisamente por ello, hace años que S’HA ACABAT! monta una carpa en pleno Passeig de Gràcia durante la Diada. Allí reciben un flujo constante de ciudadanos que se acercan tanto para adquirir libros como, sobre todo, para agradecerles la «valentía» de instalar una parada abiertamente constitucionalista «en el corazón de Barcelona, en medio del clima hostil» que atribuyen al independentismo. A su lado firman escritores que, subraya, «se niegan a arrodillarse ante el pensamiento único que el golpismo en Cataluña quiere imponer» y que consideran más necesarios que nunca.

Aunque la entidad asegura no haber sufrido escraches violentos, sí admite haber sido objeto de insultos y descalificaciones —«nos llaman fascistas»— por parte de sectores radicales. Lejos de disuadirles, interpretan estas muestras de hostilidad como una prueba más de la importancia de estar presentes «en un día tan bonito y señalado para todos los catalanes», precisamente cuando algunos intentan politizarlo o expulsar de la fiesta a quienes se sienten tanto catalanes como españoles.

La suma de estas iniciativas —carpas cívicas, campañas políticas y presencia de autores críticos con el procés— dibuja para este 23 de abril una auténtica «ruta alternativa» de Sant Jordi para quienes rechazan el nacionalismo identitario. Frente a la voluntad de determinados sectores de convertir la jornada en una réplica de la Diada del 11‑S, estas entidades reivindican una fiesta abierta, bilingüe y anclada en la tradición cultural compartida con el resto de España.

Entre puestos de rosas y firmas de libros, el constitucionalismo catalán aspira así a consolidar Sant Jordi como la fecha que mejor representa la Cataluña real: la de los ciudadanos que no quieren que la cultura ni la lengua se utilicen como instrumentos de exclusión, y que encuentran en esta jornada una ocasión para celebrar, a la vez, su condición de catalanes y de españoles.

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