Artur Mas, en una imagen de archivo, y Erasmo de Róterdam, en un retrato del siglo XVI
El delirio nacionalista
El nacionalismo intenta 'catalanizar' al gran humanista europeo: vinculan a Erasmo de Róterdam con Artur Mas
Los pseudohistoriadores del Institut Nova Història lanzan otra de sus teorías alocadas
La historiografía se basa en el análisis riguroso de fuentes, el cotejo de documentos y el respeto al contexto de cada época. En las últimas décadas, el Institut Nova Història (INH), celebre por su revisionismo histórico de corte nacionalista, ha propuesto una metodología alternativa que ignora estas bases en favor de una narrativa de recuperación nacional.
El artículo Erasme i el mestre Lluch o la invasió subtil alemanya de Barcelona a finals del segle XV («Erasmo y el maestro Lluch o la invasión sutil alemana de Barcelona a finales del siglo XV») es un ejemplo de cómo la pseudohistoria utiliza la teoría de la conspiración para intentar catalanizar a una de las figuras más influyentes del humanismo europeo como fue Erasmo de Róterdam.
El argumento central del texto del INH sostiene que Erasmo de Róterdam no nació en los Países Bajos, sino que era en realidad un catalán llamado Ferran o vinculado a la familia Lluch o Lluc. Según esta teoría, la identidad de Erasmo fue secuestrada y germanizada por una operación de estado castellana y europea para borrar la huella cultural de Cataluña tras la Guerra Civil Catalana y la posterior unión dinástica con Castilla.
Una invasión sutil
Para sostener tal afirmación, se recurre a lo que denominan una invasión sutil: la presencia de impresores y comerciantes alemanes en la Barcelona del siglo XV. Según el INH, estos alemanes no vinieron simplemente a hacer negocios, sino que formaron parte de un engranaje de sustitución de nombres y apellidos que acabó convirtiendo a intelectuales locales en figuras internacionales de origen extranjero.
Una de las teorías que sostienen es el juego de palabras con el nombre de Erasmo. El INH intenta vincular Róterdam o elementos del nombre del humanista con topónimos o linajes catalanes. Esta es una técnica recurrente en la pseudohistoria. Si un nombre suena parecido en dos idiomas, se asume una conexión genealógica oculta.
Desiderio Erasmo nació en Róterdam en 1466. Su nombre, Desiderius, es una forma latinizada común en la época, y su apellido de nacimiento (o apodo) era Gerritzoon. Su vida está documentada en los Países Bajos, en Inglaterra, en Basilea y en Italia. Existen cartas autógrafas, registros eclesiásticos y testimonios de sus contemporáneos europeos que jamás mencionaron una conexión catalana. Para el INH, esta ausencia de pruebas no es un problema, sino la confirmación de que la censura fue perfecta. La falta de pruebas de que Erasmo era catalán demuestra lo mucho que se esforzaron en ocultar que lo era.
Barcelona atrajo a técnicos extranjeros especialmente en la industria de la imprenta como los famosos Rosembach o Luschner. Ahora bien, calificar esto de invasión sutil para germanizar a la población es un anacronismo flagrante. En el siglo XV, la identidad nacional no funcionaba bajo los parámetros del siglo XXI. Los artesanos y comerciantes se movían por Europa buscando mercados prósperos.
Lo cierto es que la presencia de alemanes en Barcelona no era una conspiración para cambiarle el nombre a los sabios locales, sino un síntoma de la vitalidad económica de la Corona de Aragón. El INH toma un fenómeno económico normal y lo dota de una intención política malévola y coordinada que simplemente no existía.
Detalle de un retrato de Erasmo, obra de Quentin Metsys
También hacen énfasis en la figura de un tal Mestre Lluch, intentando establecer paralelismos biográficos con Erasmo. El método es siempre el mismo. Encontrar una coincidencia cronológica mínima y expandirla mediante la especulación hasta que parezca una verdad revelada. Este tipo de análisis ignora la formación intelectual de Erasmo en los Hermanos de la Vida Común en Deventer y su profunda raigambre en la cultura del humanismo nórdico.
Erasmo es el máximo exponente de la Devotio Moderna, una corriente espiritual que nace precisamente en los Países Bajos y Alemania. Intentar trasplantar sus raíces a Cataluña sin aportar un solo manuscrito, una sola cita de la época o un solo registro parroquial que lo sitúe en Barcelona es, en el mejor de los casos, literatura fantástica.
La gran mentira
La gran mentira que el INH denuncia es que los archivos fueron purgados. Afirman que hubo una orden sistemática para que los cronistas de la época mintieran sobre el origen de los sabios catalanes. En el siglo XVI no existía un poder centralizado capaz de controlar lo que se escribía en todas las imprentas de Europa. Erasmo era una celebridad en su tiempo. Si hubiera sido catalán sus enemigos lo habrían usado en su contra. Sus amigos ingleses como Tomás Moro o sus editores suizos habrían dejado constancia de su origen hispánico. El hecho de que toda Europa lo reconociera como el «Príncipe de los Humanistas» de Rotterdam invalida cualquier teoría de una conspiración local española.
La Cataluña del siglo XV fue un centro de pensamiento extraordinario por derecho propio, con figuras como Joanot Martorell o Ausiàs March. No se necesita robar la identidad de Erasmo para demostrar su grandeza. El INH ridiculiza la academia catalana. Cuando un lector extranjero lee que en Cataluña se afirma seriamente que Erasmo de Rotterdam era un tal Mestre Lluch de Barcelona, la reacción inmediata es el descrédito de cualquier otra reivindicación histórica legítima. La mentira del INH es, en última instancia, un ataque contra la propia cultura catalana, a la que intenta dar un lustre falso mediante el fraude intelectual.
Erasmo de Rotterdam abogó por la paz y la razón. Encerrarlo en una supuesta identidad catalana oculta basada en juegos de palabras y teorías de la conspiración es una ofensa a su legado de honestidad intelectual. La historia se escribe con documentos y no con deseos. La guinda del pastel es afirmar que era hijo de Ferran de l’Alumni. La carambola genealógica llega hasta el expresidente de la Generalitat Artur Mas.
Según las investigaciones de miembros vinculados al INH, la familia de Artur Mas descendería directamente de este linaje que ellos atribuyen a Erasmo de Rotterdam. Esta afirmación busca ennoblecer el árbol genealógico de este líder político, conectándolo con el humanista más importante del Renacimiento europeo a través de una supuesta estirpe catalana oculta por la censura castellana.