Dos ovejas junto a un río, en un imagen de archivo
Campo
Una ola de robos de ganado antes de la Fiesta del Cordero islámica pone en jaque a las granjas catalanas
Los ganaderos de les Garrigues, el Priorat y la Conca de Barberà llevan semanas en alerta
Una oleada de robos de corderos ha puesto en jaque a los ganaderos de un área comprendida entre el sur de Lérida y el norte de Tarragona;en concreto, en las comarcas de les Garrigues, el Priorat y la Conca de Barberà. Los afectados explican que un grupo de ladrones asaltan sus granjas de noche y se llevan todos los animales que puedan: «Nos sentimos impotentes», explica a El Debate Eliseu, un ganadero de Ulldemolins (Tarragona) a quien hace unos días le robaron siete corderos machos.
A finales de la semana pasada, la entidad Revolta Pagesa (RP) dio la voz de alarma, con un comunicado en el que advertían de la «multiplicación» de robos de corderos alrededor de Cataluña, y tildaban la situación de «insostenible». Eduard Escolà, representante de RP en el Camp de Tarragona, explica que muchos ganaderos «están agotados de tener que hacer de pastores de día y de vigilantes de noche».
Este es el caso, por ejemplo, de Pere Mata, a quien intentaron entrar a robar la noche en que buena parte de los catalanes estaba celebrando el título de Liga del Barça, tras su victoria sobre el Real Madrid. «Le dije a mi hijo –explica Mata a este periódico– que me parecía que esa noche podía ser un día que los ladrones aprovechasen, así que fui para allá», al redil donde descansaban sus ovejas.
Sobre las dos de la madrugada, Mata vio cómo los animales empezaban a ponerse nerviosos, y pudo atisbar a unos intrusos que se habían colado en el recinto. «Les pegué un grito y se marcharon», señala, celebrando la suerte que tuvo. Varios de sus compañeros no tuvieron tanta: a Enric, en Vallclara (Tarragona) le robaron todas sus ovejas. «No le dejaron ni una, tampoco tres corderitos que habían nacido la semana pasada», lamenta Mata.
La Fiesta del Cordero
Todos los ganaderos consultados coinciden en señalar como detonante de los robos la proximidad de la celebración islámica del Eid al-Adha, también conocida como Fiesta del Cordero o Fiesta del Sacrificio, y que se celebrará el próximo 27 de mayo. «Yo no digo que haya musulmanes que roben los corderos, sino que hay ladrones que se aprovechan de la situación», y así colocar los animales en el mercado negro local previo a la celebración, señala Mata.
Se trata de una de las fiestas más importantes del calendario islámico, que conmemora el final de la peregrinación a La Meca, o hajj, así como la fidelidad del profeta Abraham por estar dispuesto a sacrificar a su hijo, aunque finalmente Dios frena la mano del padre y provee un cordero para que le den muerte. Se trata de un episodio recogido también en el Antiguo Testamento, aunque la tradición islámica apunta a que no fue Isaac el hijo que acompañó a su padre, sino Ismael.
Un ganadero alimenta a un cordero lechal, en una imagen de archivo
El ganadero explica que en las semanas previas al Eid al-Adha se abre un mercado «muy fuerte» para la compraventa de corderos, ya que si en condiciones normales un animal de unos 24 o 25 kg se puede vender por unos 140 euros, para la fiesta el precio se dispara hasta los 350 o incluso 450 euros. Las familias que se lo pueden permitir, lo sacrifican durante la celebración, conforme a las normas halal.
Este aumento de los precios fomenta el mercado negro y los robos, así como el temor de los ganaderos, que han cambiado sustancialmente su rutina para protegerse. «El plan de vida que llevamos ahora –señala Mata– es de cámaras, alarmas, corrales, ir corriendo de aquí para allá, vigilar si pasa alguna furgoneta sospechosa, que algún vecino avise de que ha visto a uno que no conocemos… Si cada vez que se acerca la Fiesta del Cordero hay que llevar este plan, cerramos todos», concluye.
Desde Revolta Pagesa advierten de que lo que está en juego no es solamente un problema de seguridad, sino también de bienestar animal y de salud pública, ya que los animales sustraídos salen del estricto control sanitario requerido por las administraciones, «rompiendo la trazabilidad y generando riesgos para todos».