Educadores de escuelas infantiles se han manifestado por Barcelona

Educadores de escuelas infantiles se han manifestado por BarcelonaEuropa Press

Cataluña

Los trabajadores de escuelas infantiles y los médicos salen a la calle para denunciar precariedad y saturación del sistema

Las educadoras del 0 a 3 reclaman ser reconocidas como docentes de pleno derecho mientras los facultativos alertan del riesgo de colapso sanitario

Cataluña ha vivido este miércoles una doble jornada de protestas en las calles. Por un lado, las profesionales de las escuelas infantiles han recorrido el centro de Barcelona para denunciar la precariedad laboral y reclamar más recursos para la etapa educativa de 0 a 3 años. Por otro lado, centenares de médicos se han concentrado ante el Palacio de la Generalitat para exigir soluciones urgentes a la sobrecarga laboral y advertir del deterioro progresivo de la sanidad pública.

Dos movilizaciones distintas, pero con un mismo mensaje de fondo: plantillas agotadas, servicios públicos tensionados y trabajadores que aseguran que el sistema se sostiene gracias a su esfuerzo extra.

En el caso de las escuelas infantiles, más de un millar de educadores, unos 1.500 según la Guardia Urbana, han teñido de amarillo el centro de Barcelona en una de las protestas más multitudinarias del sector en los últimos años. La manifestación ha arrancado en plaza Universidad y ha terminado en Sant Jaume entre consignas como «el 0-3 existe» o «mismo trabajo, mismos derechos».

Los trabajadores denuncian que la etapa educativa de 0 a 3 años continúa siendo «la gran olvidada» del sistema educativo catalán. Reclaman una reducción de ratios en las aulas, más inversión pública y una equiparación laboral con el resto de docentes. También critican la fragmentación del modelo de gestión, con hasta cinco sistemas distintos según el municipio, una situación que, aseguran, genera desigualdades salariales y más precariedad.

Muchos profesionales explican que encadenan contratos inestables y salarios bajos pese a la responsabilidad educativa que asumen. Algunas técnicas de educación infantil denuncian incluso que cada verano terminan en el paro cuando finaliza el curso escolar.

La Plataforma 0-3 tiene prevista una reunión con el Departamento de Educación el próximo 29 de mayo, aunque ya advierte de que, si no hay avances, no descarta nuevas movilizaciones antes de acabar el curso.

Los médicos piden la implicación de Illa

Mientras tanto, a pocos metros de allí, más de 300 médicos se concentraban frente al Palacio de la Generalitat en una nueva jornada de huelga convocada por el sindicato Metges de Catalunya. Es ya la undécima jornada de paros desde el otoño pasado.

Con batas blancas y pancartas contra la sobrecarga asistencial, los facultativos han acusado al Departamento de Salud de inmovilismo y han reclamado directamente la implicación del presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

Los médicos denuncian que la sanidad pública funciona gracias a las horas extra y al trabajo voluntario que muchos profesionales aceptan para evitar el colapso del sistema. Entre sus principales reivindicaciones figuran la eliminación de las guardias de 24 horas y la negociación de un convenio médico propio.

Durante la protesta, el sindicato ha organizado una puesta en escena simbólica frente al Palau. Algunos médicos han subido a un escenario para relatar situaciones de agotamiento extremo, presión asistencial y dificultades para mantener una atención de calidad.

El secretario general de Metges de Catalunya, Xavier Lleonart, ha advertido de que el sistema sanitario catalán corre el riesgo de entrar en una situación de colapso si no se toman medidas inmediatas. También ha pedido a los profesionales que dejen de asumir actividad extra voluntaria para evidenciar hasta qué punto la sanidad depende del «sobreesfuerzo» de las plantillas.

De hecho, especialistas del Hospital de Bellvitge ya han anunciado que dejarán de realizar actividad adicional a partir de junio, una decisión que podría repercutir directamente en las listas de espera.

Las dos protestas llegan en plena negociación política de los presupuestos de la Generalitat y aumentan la presión sobre el Govern, que encara el final de curso con varios frentes abiertos en sectores clave de los servicios públicos.

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