Jonathan Andic, el hijo del fundador de Mango, a su salida del Juzgado de Instrucción 5 de Martorell al hacer efectivo el pago de un millón de euros de fianza, a 19 de mayo de 2026, en Martorell, Barcelona, Cataluña (España).
Caso Andic
El recorrido judicial que tiene por delante Jonathan Andic tras ser detenido por la muerte de su padre
La jueza valora un cúmulo de indicios que podrían llevar al heredero y accionista de referencia de Mango ante un jurado popular, en una causa aún abierta y cargada de incógnitas
En esta fase del procedimiento, el caso continúa en instrucción y no se ha decidido todavía si habrá juicio. La jueza de Martorell ha levantado el secreto de sumario y ha hecho suyos los indicios reunidos por los Mossos d’Esquadra, lo que le ha llevado a imputar a Jonathan Andic por un presunto homicidio en relación con la caída mortal de su padre en la sierra de Montserrat. Sobre esa base, el horizonte penal es doble: si los hechos se mantienen como homicidio, las penas se moverían entre los 10 y los 15 años de prisión; si la calificación evolucionara hacia asesinato, con traición y premeditación, el marco podría elevarse hasta los 25 años.
A partir de ahora, la clave estará en el contraste entre la acusación y la defensa. La Fiscalía deberá acreditar no solo la existencia de indicios, sino también la intención y un posible móvil, de manera que se pueda trazar una relación clara de causa-efecto entre la conducta atribuida a Andic y la muerte de su padre. La defensa, liderada por el penalista Cristóbal Martell, dispone ya de acceso completo a la causa y podrá pedir aclaraciones sobre atestados y periciales, además de proponer nuevas pruebas y testigos de descargo para tratar de desvirtuar esos indicios.
El posible jurado popular
Si la instructora considera que los indicios son suficientes, el caso podría tramitarse conforme a la ley del jurado, lo que supondría que once ciudadanos –nueve titulares y dos suplentes– serían los encargados de escuchar el juicio, deliberar y pronunciar un veredicto sobre los hechos probados. En ese escenario, el respeto a la presunción de inocencia y a la dignidad del investigado adquiere un peso especial, tanto más cuando se han difundido imágenes de Jonathan Andic esposado a la vista de las cámaras a la entrada del juzgado.
Desde una sensibilidad propia de un diario conservador y garantista, este tipo de escenas plantean interrogantes sobre el equilibrio entre el interés informativo y la protección frente al escarnio público de quien aún no ha sido juzgado. La misma instrucción, según recuerdan distintos penalistas, todavía tiene por delante muchas diligencias antes de que la jueza opte por archivar la causa o abrir la puerta a un juicio oral.
Mientras tanto, la empresa fundada por Isak Andic ha tratado de blindar su continuidad y su estabilidad. En vida del empresario, Mango ya había avanzado hacia una dirección profesionalizada: Toni Ruiz, hombre de confianza del fundador, asumió el liderazgo ejecutivo y hoy es presidente de la compañía, con una participación minoritaria en el capital y alineado con la familia. La propiedad se concentra en los tres hermanos Andic, que suman alrededor del 95 % del capital, con Jonathan como vicepresidente y accionista de referencia, pero sin intervención en la gestión diaria.
La compañía, con una facturación que ronda los 3.700 millones de euros y beneficios históricos recientes, ha logrado mantener su trayectoria de crecimiento pese al impacto mediático del caso. Desde una perspectiva propia de la prensa de orden, resulta relevante subrayar la separación entre el proceso penal que afecta a la persona de Jonathan Andic y la continuidad de una empresa que da trabajo a miles de empleados y forma parte del tejido económico español.