Puy du Fou España

Uno de los figurantes en Puy du Fou Toledo, en una imagen de archivo

Historia

¿Cómo sería un Puy du Fou en Barcelona que explicase la realidad hispana de la historia de Cataluña?

Un ejercicio de imaginación que conectaría con la auténtica historia de Cataluña

En Toledo se encuentra un parque temático, de origen francés, llamado Puy du Fou, que ha revolucionado el concepto de ocio familiar. A diferencia de los parques tradicionales, no tiene atracciones mecánicas ni montañas rusas. Su propuesta se centra en revivir la historia de España a través de grandiosos espectáculos en vivo de gran formato.

Con impresionantes puestas en escena, efectos especiales y cientos de actores, el parque recrea leyendas y hazañas de héroes históricos de la hispanidad. Además los visitantes pueden pasear por pueblos de distintas épocas perfectamente ambientados, donde artesanos tradicionales muestran sus oficios, ofreciendo una experiencia inmersiva y educativa única.

Al respecto nos podemos plantear un ejercicio de imaginación: si Puy du Fou se planteara un parque temático en Barcelona, que se centrase en relatar la historia de Cataluña, intrínsecamente ligada –mal que les pese a los nacionalistas– a la del resto de España, ¿cómo sería y qué episodios se escogerían para recrearlos?

Espectáculo 'Cetrería de Reyes' en Puy du Fou Toledo

Espectáculo 'Cetrería de Reyes' en Puy du Fou ToledoPuy du Fou

Cataluña tiene una historia que podría encajar a la perfección con la fórmula del parque. En él se podría combinar la épica medieval de la Corona de Aragón, el comercio por el Mediterráneo, guerras como la de los Segadores o la de Sucesión, o la explosión cultural del modernismo con Antonio Gaudí.

Un viejo vitralista

En este hipotético parque se podrían desarrollar, en los grandes escenarios móviles, varios espectáculos que llamaran la atención del público asistente. Teniendo en cuenta el éxito que tuvo la novela de Ildefonso Falcones La catedral del mar, el hilo conductor del gran espectáculo nocturno, por ejemplo, sería un viejo vitralista que, a través de sus ojos, se verían pasar los siglos. ¿Cuáles?

El pasado romano de Tarraco y las invasiones visigodas. El florecimiento cultural de los monasterios cistercienses y benedictinos. La unión de los condados que formaban Cataluña con el Reino de Aragón y la expansión comercial por todo el Mediterráneo. Las crisis internas con las guerras de los Segadores, la de Sucesión y los decretos de Nueva Planta. El nacimiento de la Cataluña industrial, con las fábricas textiles del Ter y el Llobregat. La Renaixença cultural. El Modernismo de Gaudí y el surrealismo con Dalí.

Entre espectáculo y espectáculo los visitantes pasearían por áreas recreadas al detalle donde artesanos trabajarían el vidrio, la forja y la piedra. Esta parte la podemos dividir en tres secciones claramente diferenciadas. Una primera sería el Vicus Romano, formado por una pequeña villa de los tiempos de Tarraco con mosaicos y una taberna que serviría platos inspirados en el recetario de la antigua Roma.

Otra, la Villa Condal Medieval, con calles de piedra inspiradas en pueblos como Besalú o Pals. Aquí se podría comer cordero asado, guisos medievales y escuchar trovadores cantando sus versos. Y finalmente la Colonia Textil del siglo XIX, con un poblado industrial de ladrillo donde se muestra cómo funcionaban los telares de vapor, combinado con tabernas obreras que sirven para ofrecer cocina tradicional.

Un gran espectáculo

Un gran espectáculo tendría como eje a los almogávares, el terror del Mediterráneo. En un gran anfiteatro al aire libre recrearía imponentes murallas de piedra de una fortaleza bizantina a orillas del mar. La acción combinaría el rigor histórico de las crónicas de Ramón Muntaner con espectáculos acrobáticos ecuestres, esgrima, pirotecnia o efectos hidráulicos.

La primera escena narraría el prólogo de Muntaner. El escenario mostraría una torre y un foco iluminaría a un actor vestido con ropaje del siglo XIV. Este representaría al escritor relatando como la Gran Compañía Catalana, contratada por el Emperador de Bizancio para frenar a los turcos, ha sido traicionada por los propios bizantinos tras el asesinato de Roger de Flor. Los almogávares buscan venganza. Los tambores de guerra resuenan en todo el anfiteatro.

La segunda escena es la carga de caballería bizantina. En el escenario aparecen jinetes bizantinos con armaduras y estandartes imperiales. Realizan una exhibición de alta escuela ecuestre, mostrando su superioridad militar y rodeando el campanario almogávar en la arena. De repente un pequeño grupo de almogávares a pie se ve acorralado. Comienza un combate coreografiado donde los especialistas a pie esquivan los caballos con acrobacias y saltos espectaculares.

La tercera escena es ¡Desperta Ferro! y el Contraataque. Cuando todo parece perdido para los almogávares, el cielo se oscurece y, en lo alto de una colina de roca, aparece la silueta de un caudillo almogávar alzando la espada. Decenas de almogávares emergen de los fosos y la vegetación simulada.

Comienza el ritual histórico. Todos los guerreros sacan sus colosales cuchillos y lanzas. Empiezan a golpear las rocas y el suelo con ellos. El anfiteatro retumbas con el grito unísono con el grito unísono de: «¡Desperta Ferro! ¡Desperta Ferro! ¡Sant Jordi!». Los almogávares cargan a pie contra la caballería. Siguiendo su práctica histórica real, se deslizan bajo los caballos para herirlos y desmontar a los caballeros bizantinos.

La cuarta escena es el asalto a la fortaleza y el fuego griego. En ella los bizantinos se retiran tras los muros de la fortaleza. Los almogávares traen una inmensa torre de asedio medieval. Una lluvia de flechas cruza el cielo. Los defensores activan el fuego griego. Esto es, grandes llamaradas pirotécnicas de color verde y azul estallan desde la muralla impactando en la torre de asedio. La torre se incendia y la parte superior se convierte en un puente que conecta con la muralla enemiga. Los almogávares trepan por el fuego en una demostración de parkour y esgrima, asaltando los muros.

La última escena sería la venganza catalana. El estandarte bizantino del águila bicéfala es derribado de la torre principal. En su lugar se despliega una gigantesca bandera con las cuatro barras de la Corona de Aragón. El anciano Ramón Muntaner vuelve a aparecer bajo el foco y cierra su libro. Mira al público y sentencia «y así fue como el mundo entero tembló ante el nombre de la Gran Compañía Catalana».

Teniendo en cuenta todo lo que hemos explicado hasta el momento, no es descabellado hacer un Puy du Fou vinculado a la historia de Cataluña, unida a la del resto de España. El relato de los almogávares es uno de los episodios destacados, pero se pueden centrar otros en el Corpus de Sang, la guerra de Sucesión, o cualquier otro episodio de la historia.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas