Una mujer pasa por delante de un cartel publicitario del viaje apostólico del Papa León XIV a EspañaCarlos Luján / Europa Press

Viaje del Papa a España

El nacionalismo catalán aprovecha la visita del Papa para recuperar la virulencia intolerante del procés

Puigdemont, Orriols, ERC y otros actores nacionalistas reclaman que León XIV bendiga la Torre de Jesucristo usando el catalán

La misa que oficiará el Papa León XIV en la Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona el día 10 de junio por la tarde alternará entre catalán y español, con dos de las tres lecturas en el primer idioma. El pontífice, además, pronunciará en catalán sus primeras palabras en el templo, pero todo lo anterior no es suficiente para buena parte del nacionalismo, que ha aprovechado lo que ven como una «españolización» de la liturgia para sacar a relucir la intolerancia que caracterizó el denostado procés secesionista.

La mayor afrenta, señalan, es el hecho de que la Santa Sede haya decidido que la breve bendición de la Torre de Jesucristo –el acto central de la visita a Barcelona, en el 100.º aniversario de la muerte de Antonio Gaudí– se realice íntegramente en español, con el canto de un himno en latín al acabar. «Gaudí se levantará y les lanzará una maldición», llegó a proclamar el lunes la exdirectora de TV3 y tótem del independentismo Mònica Terribas.

Los partidos independentistas, últimamente desunidos por la predominancia del eje izquierda-derecha, se han alzado como un solo hombre en sus ataques a la Iglesia Católica por esta cuestión. Un rechazo que va de la CUP a Aliança Catalana (AC), cuya líder, Sílvia Orriols, ha anunciado que no asistirá a la celebración, pese a que había solicitado una invitación. «Después de saber que se oficiará en castellano, renuncio, por respeto a Gaudí y a Cataluña», dejó por escrito en X este martes.

Puigdemont contra Omella

También Junts ha entrado al trapo. Su líder, Carles Puigdemont, no tardó demasiado en recurrir a su plataforma preferida para lanzar mensajes, y este martes publicó en X un texto en el que tilda al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, de tener un «delirio nacionalcatólico» y en el que pide a Salvador Illa que no contribuya «con dinero público» a una institución, la Iglesia, que «veja» a los catalanes.

El incendiario mensaje de Puigdemont, de tintes anticlericales, vino acompañado por su coro de adláteres, como el diputado en el Parlament Francesc de Dalmases, quien pidió en X «llenar Barcelona de esteladas» y tachó de «despropósito» la proporción de español y catalán en el acto en la Sagrada Familia. «Hace falta que este malestar llegue a Omella y al propio Papa», insistía.

En el caso de ERC, el anticlericalismo está en el ADN del partido, por más que Oriol Junqueras se declare como católico. Cabe recordar que las juventudes de la formación han firmado el manifiesto Yo no te espero contra la visita del Papa León XIV a Barcelona, y que la formación exigió al gobierno municipal que no cediese gratuitamente el Estadio Olímpico Lluís Companys para la vigilia de oración que tendrá lugar el día 9 de junio.

En el caso de la polémica lingüística, la ‘número dos’ de ERC, Elisenda Alamany, criticó la decisión de la Santa Sede, asegurando que «Cataluña no es un escenario, sino un país». Este martes, la portavoz parlamentaria de los republicanos, Ester Capella, se ha sumado a los reproches exigiendo que el catalán «sea el hilo conductor» de los actos del Papa en Cataluña.

A todo esto, cabe recordar que el escándalo se ha originado por un único acto, y que no se ha informado de cómo transcurrirán lingüísticamente el resto de eventos que conforman la agenda de León XIV en la comunidad. La organización confirmó, por ejemplo, que se traducirá el himno Alza la mirada al catalán para la vigilia del martes 9.

Illa, en línea con el nacionalismo

El coro de quejas incluye también a toda una constelación de actores nacionalistas como la Plataforma per la Llengua –la «ONG del catalán» considera que lo ocurrido es «una burla y un insulto»–, el partido minoritario Alhora o, en el ámbito eclesial, la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat e incluso el obispado de Gerona.

El lamento de todas ellas –y varios otros, como los Comunes– ha sido acogido por el Gobierno de la Generalitat presidido por Salvador Illa, quien desde su investidura se ha alineado con los postulados lingüísticos del independentismo.

Así, la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, ha confirmado este martes en rueda de prensa que el Gobierno autonómico ha trasladado al Vaticano la «importancia del catalán» para Cataluña, y asegura que desde la Santa Sede ha habido «receptividad» ante la cuestión. De hecho, el Ejecutivo liderado por Illa está realizando gestionas para incluir el catalán en la bendición de la torre.

Según fuentes del Govern recogidas por El Periódico, la Consejería de Justicia y Calidad Democrática –liderada por el democristiano Ramon Espadaler– está «trabajando» en esta dirección. Con todo, aseguran que la decisión escapa de su control y que la última palabra depende de Roma.

Otro foco de indignación nacionalista ha sido una entrevista del director de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas, en las que dice algo tan obvio como que el gobierno autonómico catalán no puede decirle a la Iglesia Católica «qué ha de hacer en sus actos litúrgicos, ni qué ha de decir ni cómo lo ha de decir».