Pedro Sánchez conversa con el presidente de la Academia de Cine Fernando Méndez-Leite. A su izquierda, Salvador Illa

Pedro Sánchez conversa con el presidente de la Academia de Cine Fernando Méndez-Leite. A su izquierda, Salvador IllaEFE / Quique García

Cataluña

Illa, alumno aventajado de Sánchez: se pone de perfil sobre los escándalos que salpican al PSC

Vox solicita la testifical de Salvador Illa en el caso de corrupción y de presunta financiación ilegal del PSOE, mientras el PP fuerza una nueva comparecencia en el Senado

A medida que avanzan las investigaciones judiciales que afectan al entorno del PSOE y algunas de sus derivadas comienzan a alcanzar al PSC, Salvador Illa ha optado por una estrategia cada vez más reconocible: cerrar filas con Pedro Sánchez, denunciar una ofensiva política contra los socialistas y evitar entrar en el fondo de las cuestiones que le plantea la oposición.

Durante las últimas semanas, el presidente de la Generalitat se ha visto rodeado por un creciente número de interrogantes políticos. La documentación reclamada por la Audiencia Nacional sobre la campaña catalana de 2024, las pesquisas de la Unidad Central Operativa (UCO) sobre una presunta «campaña oscura» vinculada a aquellos comicios, las informaciones relativas a contratos adjudicados durante la pandemia cuando era ministro de Sanidad, las conexiones empresariales que la oposición relaciona con el entorno socialista o las dudas planteadas sobre las relaciones institucionales con Huawei han configurado un escenario cada vez más incómodo para el líder del PSC.

Sin embargo, lejos de ofrecer explicaciones detalladas sobre cada una de estas cuestiones, Illa ha mantenido una línea de defensa prácticamente inalterable. El presidente de la Generalitat insiste en que toda la documentación requerida ha sido entregada, reivindica los controles y auditorías que han fiscalizado la actividad del PSC y se remite constantemente a las explicaciones ya ofrecidas por miembros de su Govern, especialmente por el consejero de Presidencia, Albert Dalmau.

La oposición aprieta

La oposición sostiene que esa estrategia evita precisamente responder a las preguntas políticas que siguen sin aclararse. Junts lleva semanas reclamando explicaciones específicas sobre los contratos relacionados con Huawei y sobre las referencias a Cataluña que aparecen en investigaciones que afectan al entorno socialista.

Los posconvergentes consideran insuficientes las aclaraciones realizadas hasta ahora y reprochan a Illa que se refugie en respuestas genéricas mientras evita abordar personalmente los aspectos más comprometidos de las informaciones publicadas.

ERC, por su parte, ha advertido reiteradamente de que la corrupción constituye una línea roja incompatible con la acción política. Los republicanos reclaman que cualquier sospecha sea investigada hasta sus últimas consecuencias y han criticado lo que consideran una doble vara de medir cuando las investigaciones afectan a dirigentes socialistas.

Pero son PP y Vox quienes han situado al presidente catalán en el centro de una ofensiva política mucho más directa. El líder del PP catalán, Alejandro Fernández, ha convertido la responsabilidad política de Illa en uno de los ejes de su discurso. Sin atribuirle responsabilidad penal alguna, sostiene que el presidente de la Generalitat ha decidido ligar su trayectoria política a dirigentes como José Luis Ábalos, Santos Cerdán, Koldo García o José Luis Rodríguez Zapatero, todos ellos situados en distintos grados bajo el foco mediático, político o judicial.

Fernández considera que el problema ya no reside únicamente en las investigaciones abiertas, sino en la negativa del líder socialista a asumir explicaciones políticas proporcionales a la gravedad de los acontecimientos. De ahí su acusación de que Illa continúa actuando como si nada estuviera ocurriendo mientras sigue defendiendo sin matices a Pedro Sánchez y al expresidente Zapatero.

La ofensiva popular no se limita al Parlament. El PP ha decidido además volver a citar a Salvador Illa en la comisión de investigación del Senado sobre el caso Koldo para que dé explicaciones sobre las sospechas que planean sobre la financiación de la campaña catalana que le llevó a la Presidencia de la Generalitat en 2024. Los populares, que cuentan con mayoría absoluta en la Cámara Alta, consideran que las diligencias abiertas por la Audiencia Nacional y la documentación requerida por la UCO justifican una nueva comparecencia del dirigente socialista.

Vox ha ido todavía más lejos

El secretario general de la formación, Ignacio Garriga, ha anunciado que su partido registrará la solicitud para que Salvador Illa declare como testigo en el procedimiento que investiga una presunta trama de corrupción y financiación irregular vinculada al PSOE.

Según Garriga, los distintos episodios conocidos durante las últimas semanas y meses no constituyen una suma de casualidades aisladas, sino un patrón que merece ser esclarecido. El dirigente de Vox ha señalado los contratos adjudicados durante la pandemia a empresas vinculadas a la empresaria china Liling Qi Zhou, la posterior evolución de distintos proyectos empresariales relacionados con su entorno, la implantación de estructuras empresariales chinas en Cataluña y la presencia habitual de dirigentes socialistas en actos organizados por determinados lobbies empresariales.

«Una sola casualidad puede ser posible, pero cuatro juntas constituyen un patrón», ha afirmado Garriga. Por ello, Vox sostiene que si Illa no quiere responder a determinadas preguntas en sede parlamentaria, deberá hacerlo ante la justicia si finalmente prospera la petición para que declare como testigo.

El frente más delicado para el PSC continúa siendo, no obstante, la investigación relacionada con la campaña electoral catalana de 2024. La Audiencia Nacional ha reclamado documentación económica vinculada a aquellos comicios después de que la UCO incorporara a sus pesquisas diversos movimientos económicos relacionados con una presunta estrategia de influencia mediática. Entre los elementos analizados figuran pagos publicitarios y operaciones que los investigadores intentan determinar si estuvieron vinculados a una denominada «campaña oscura» destinada a influir en la opinión pública durante el proceso electoral.

Por el momento, ni Salvador Illa ni el PSC han sido acusados formalmente de delito alguno y ninguna resolución judicial atribuye responsabilidades penales al partido o a sus dirigentes. Los socialistas insisten precisamente en este extremo para rechazar las acusaciones de la oposición y defender la limpieza de su actuación. Pero la crítica política de sus adversarios apunta en otra dirección.

Lo que Junts, ERC, PP y Vox cuestionan no es únicamente el contenido de las investigaciones. Lo que cuestionan es la actitud del presidente de la Generalitat frente a ellas. Mientras crecen las preguntas, Illa evita entrar en los detalles. Mientras aumentan las peticiones de explicaciones, se remite a respuestas anteriores. Mientras la oposición reclama aclaraciones políticas, responde reivindicando auditorías, informes y controles administrativos o señalando las contradicciones de quienes le critican.

Una estrategia que recuerda cada vez más a la desplegada por Pedro Sánchez cuando los escándalos cercan al PSOE. Por eso, para sus adversarios, Salvador Illa se ha convertido en el alumno más aventajado del sanchismo: un dirigente que, ante cualquier sombra de sospecha, prefiere levantar un muro político antes que despejar las dudas que se acumulan al otro lado.

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