Docentes protestan ante la Sagrada Familia

Docentes protestan ante la Sagrada FamiliaEuropa Press

Cataluña

La otra cara de los sindicatos docentes en Cataluña: firmaron contra la visita del Papa y se suman al boicot

Los sindicatos más combativos eligen las fechas de la visita papal para intensificar la presión sobre la Generalitat

Desde hace semanas, los sindicatos más combativos del ámbito educativo catalán venían dejando entrever que la visita del papa León XIV a Barcelona no transcurriría sin contestación. Mientras parroquias, movimientos eclesiales y miles de fieles preparaban una acogida histórica al Pontífice, algunas organizaciones sindicales ya hablaban abiertamente de aprovechar esos días para intensificar sus movilizaciones y aumentar la presión sobre la Generalitat.

La amenaza se ha materializado. USTEC y CGT anunciaron este viernes una jornada de huelga docente para el próximo 9 de junio, precisamente el primer día de la visita papal a Cataluña. A la convocatoria se han sumado también otros sindicatos como COS y CNT, en el marco de las protestas abiertas tras el rechazo del profesorado al preacuerdo alcanzado entre los representantes sindicales y el Departamento de Educación.

Durante las últimas semanas, algunos de esos sindicatos ya habían planteado públicamente la conveniencia de hacer coincidir las movilizaciones con la presencia del Papa en Barcelona, conscientes del enorme impacto mediático que tendrá una visita que atraerá la atención de medios nacionales e internacionales. De hecho, llegaron a impedir en una de sus protestas que, durante algunas horas, la apertura de la Sagrada Familia.

Los propios portavoces sindicales han reconocido que el objetivo pasa por mantener la presión y aumentar la capacidad de influencia de las protestas. Desde USTEC y CGT se ha llegado a hablar de la necesidad de «bloquear Cataluña», una expresión que vuelve a situar el foco sobre una estrategia sindical que ya ha recurrido a cortes de carreteras y afectaciones como instrumento de presión política y laboral.

La convocatoria llega, además, en un momento especialmente sensible. Cataluña se prepara para recibir a decenas de miles de personas con motivo de la visita de León XIV. La vigilia prevista en el Estadio Olímpico reunirá a miles de jóvenes y fieles llegados de distintos puntos de España y del extranjero, mientras las administraciones trabajan desde hace meses para coordinar la logística y la seguridad de unos actos de enorme magnitud.

«Yo no te espero»

Al mismo tiempo, estos mismos sindicatos han firmado, junto a otras organizaciones laicistas y anticlericales, un manifiesto bajo el lema «Yo no te espero», convocando concentraciones durante los días centrales de la visita. Algunas de estas entidades cuentan con el respaldo de sectores que históricamente han mantenido una posición de abierta confrontación con la Iglesia católica.

La coincidencia temporal entre ambas iniciativas, las protestas contra la visita y la convocatoria de huelga docente, alimenta la percepción de que determinados sectores han querido convertir la presencia del Papa en un escenario de reivindicación política e ideológica.

Todo ello ocurre mientras la educación catalana atraviesa una situación compleja. El rechazo al preacuerdo negociado con la Generalitat puso de manifiesto el profundo malestar existente entre una parte importante del profesorado. Más de 39.000 docentes votaron en contra del texto, frente a poco más de 21.000 que lo respaldaron. Las demandas sobre salarios, reducción de cargas burocráticas y mejora de recursos educativos son reales y cuentan con un amplio respaldo en el sector.

Sin embargo, la elección de las fechas vuelve a abrir un debate incómodo: si la prioridad es resolver los problemas de la escuela catalana o maximizar el impacto político de las movilizaciones aprovechando un acontecimiento excepcional.

No faltan voces dentro del propio ámbito educativo que cuestionan una estrategia basada en el conflicto permanente. La convocatoria afectará a jornadas especialmente delicadas para miles de familias y estudiantes, y amenaza con añadir nuevas tensiones a unos días ya de por sí complejos desde el punto de vista organizativo.

La paradoja resulta evidente. Mientras numerosas comunidades cristianas preparan la visita de León XIV como una oportunidad para el encuentro, la esperanza y el diálogo, algunos sectores sindicales han optado por utilizar esos mismos días para elevar el tono de la confrontación.

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