León XIV recibe en audiencia privada a Salvador Illa, el martes

León XIV recibe en audiencia privada a Salvador Illa, el martesGovern

Historia

La historia de los ocho sermones medievales que Illa regaló a León XIV en Barcelona

El presidente catalán obsequió al Papa con una reproducción de las 'Homilías de Organyà', entre otros regalos

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, le ofreció tres regalos a León XIV en la audiencia privada que mantuvieron el martes en el Palacio Episcopal de Barcelona. El encuentro, cargado de un profundo simbolismo institucional y eclesiástico, sirvió de marco para reivindicar las raíces históricas, espirituales y lingüísticas del territorio catalán.

El primero de los obsequios fue la reproducción de la muñeca articulada de marfil de la necrópolis paleocristiana de Tarraco, una de las piezas más emblemáticas de la arqueología romana en Cataluña, que recoge de manera fidedigna los orígenes del cristianismo en la región.

El segundo una fiel reproducción del acta de colocación de la primera piedra del templo de la Sagrada Familia, datada en el año 1882. El tercer regalo era la reproducción de las Homilías de Organyà: el documento religioso más antiguo que se conserva escrito en catalán.

Las Homilías de Organyà se han elogiado como el texto fundacional del idioma catalán. Sin embargo, esta afirmación debe matizarse. Si bien es cierto que representan el primer texto doctrinal, el primer texto conocido en catalán son los Greuges de Guitard Isarn. Para comprender la magnitud de este legado cultural es necesario analizar detalladamente la historia, el propósito y la naturaleza de ambos testimonios medievales.

Las Homilías de Organyà son un conjunto de ocho sermones destinados a la predicación litúrgica, considerándose el testimonio literario más antiguos que se conservan en lengua catalana. El manuscrito fue descubierto en septiembre del año 1904 por el historiador y jurista Joaquim Miret Sans, quien localizó los pergaminos en la rectoría de la iglesia de Santa Maria d'Organyà, en la comarca del Alto Urgel.

En la actualidad el documento se custodia en la Biblioteca de Cataluña bajo el código de manuscrito 1131, mientras que en la localidad de Organyà se exhibe una réplica para el conocimiento de visitantes y eruditos.

Fragmento del manuscrito que contiene las Homilías de Organyà, primer texto extenso escrito en idioma catalán.

Fragmento del manuscrito que contiene las Homilías de Organyà, primer texto extenso escrito en idioma catalán.Wikipedia

El manuscrito consta de un cuaderno de pergamino compuesto por tres folios enteros escritos por ambas caras y la mitad de un cuarto folio. Todos ellos están redactados con una caligrafía característica de la época de transición del siglo XII al XIII. El texto está datado entre los años 1180 y 1210. Su contenido recoge ocho sermones litúrgicos –seis completos y dos incompletos– que explican los Evangelios correspondientes al periodo de la Cuaresma, abarcando específicamente desde el Miércoles de Ceniza hasta el primer domingo de Pasión.

El texto no es una obra original. Se trata de una traducción y adaptación de un homiliario previo escrito en lengua provenzal u occitana, el cual a su vez se basaba en antiguos textos latinos. Esta práctica de traducción era habitual en la Europa medieval, dado que el latín clásico había dejado de ser comprensible para la gran mayoría de la población laica.

El Concilio de Tours, celebrado en el 813, ordenó a los clérigos que tradujeran las homilías a la rusticam romanam linguam, lengua romance rústica, o a la lengua germánica, con el único objetivo de garantizar que los fieles asimilaran correctamente los dogmas religiosos fundamentales.

Autor anónimo

Aunque el autor material de las Homilías de Organyà es anónimo, los análisis paleográficos sugieren que se trataba de un miembro de la comunidad de canónigos agustinos que gestionaba la colegiata de Santa Maria d'Organyà. La imperiosa necesidad de establecer una comunicación directa e inequívoca con una población que era mayoritariamente analfabeta impulsó a estos clérigos a fijar por escrito las estructuras sintácticas y el léxico común del catalán noroccidental de la época.

A pesar del valor de las homilías hemos de hablar de un documento anterior, citado antes: los Greuges de Guitard Isarn. Datado en torno a los años 1080 a 1105. Esto significa que el texto es casi un siglo anterior a las Homilías de Organyà, lo que le otorga el título de ser el primer texto extenso escrito en lengua catalana que ha llegado hasta nuestros días.

El destino de ambos documentos comparte un mismo descubridor y origen geográfico. El pergamino original de los Greuges, una estrecha tira de pergamino de apenas 10 centímetros de alto y 52 de largo, también fue hallado en Organyà por Joaquim Miret Sans en el año 1905, tan solo un año después de descubrir las homilías. Al igual que el texto religioso se encuentra custodiado en la Biblioteca de Cataluña.

Los Greuges de Guitard Isarn pertenecen al ámbito del derecho y las relaciones feudales de la Alta Edad Media. Se trata de un documento proveniente del área antigua del obispado de Urgel. En este texto, Guitard Isarn de Caboet, un poderoso señor feudal que dominaba un amplio territorio comprendido entre Andorra, el Pallars Sobirà y el Alt Urgell, deja una constancia pormenorizada de las «rancuras», quejas, agravios o resentimientos, que mantiene contra Guillem Arnau y su hijo.

Estos últimos ejercían como castlanes de Cabó y eran, por lo tanto, vasallos directos de Guitard Isarn. El texto denuncia de forma explícita que estos estaban intentando incrementar su poder patrimonial y militar por su cuenta, incumpliendo de forma flagrante las obligaciones feudales y los juramentos establecidos con el linaje de los Caboet.

El documento detalla disputas muy concretas de la vida de la época, como abusos de poder, la apropiación indebida de castillos, la exigencia de tributos ilegales e incluso ofensas personales, como el hecho de haber insultado a la esposa del propio señor feudal en su presencia. Los Greuges concluyen con un llamamiento de Guitard Isarn a sus hombres y albaceas para que, tras su muerte, protejan y defiendan los derechos de su esposa y de su hijo Mir, recurriendo al pleito o a la guerra si fuera necesario para que les sea restituida la justicia.

Se sabe que el autor del texto, gracias a los doctores Jesús Alturo y Tánia Alaix, fue el subdiácono Ramon de Cabó. Así este clérigo se convierte en el primer escritor de la historia en lengua catalana. El valor histórico de estos dos manuscritos radica en su condición de testimonios gráficos de la gran transición cultural europea.

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