(Foto de ARCHIVO) El portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián (d), mira al presidente de ERC, Oriol Junqueras, en su presentación como alcaldable de Santa Coloma de Gramenet, acompañado del presidente de ERC, Oriol Junqueras, a 23 de octubre de 2022, en Santa Coloma de Gramanet, Barcelona, Cataluña, (España).
Junqueras viaja a Madrid para contener la crisis abierta por Rufián en el Congreso
ERC intenta apagar la tensión entre su dirección y el portavoz en la Cámara Baja en plena negociación con el Gobierno sobre la deuda catalana y la financiación autonómica
Según ha informado El Periódico, el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, se ha desplazado este miércoles a Madrid para reunirse con el grupo parlamentario en el Congreso y abordar el malestar creciente con su portavoz, Gabriel Rufián, cuya estrategia y protagonismo han abierto una grieta en el seno del partido en un momento políticamente delicado para Cataluña y para la legislatura en España. La visita, que se prolongará durante dos días, combinará encuentros internos con los diputados de ERC y contactos con representantes del Gobierno para tratar la condonación parcial de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) y el futuro modelo de financiación autonómica.
Oficialmente, desde la dirección de ERC se presenta el viaje como una reunión «rutinaria» con los siete diputados del partido en el Congreso para revisar la estrategia parlamentaria y hacer seguimiento de la legislatura. Sin embargo, el contexto es el de un grupo tensionado desde hace meses, con diputados que reprochan a Rufián decisiones y gestos que consideran demasiado personalistas y poco coordinados con la cúpula del partido.
Junqueras pretende, con esta presencia física en Madrid, reforzar la idea de liderazgo y disciplina interna en un grupo que se ha convertido en pieza clave para la aritmética parlamentaria del Gobierno. La dirección republicana insiste en que, pese a las diferencias, Rufián sigue siendo un activo electoral y mantiene por ahora la confianza para encabezar futuras listas al Congreso.
La fricción se ha agudizado en torno a la iniciativa de Gabriel Rufián de impulsar un espacio de confluencia de la izquierda soberanista, un proyecto que se ha leído dentro de ERC como una apuesta propia, poco consensuada y con riesgo de desdibujar el perfil del partido. La organización que lidera Junqueras recela de cualquier intento de reordenar el espacio a la izquierda sin una estrategia clara aprobada por los órganos internos.
En este marco, varios dirigentes han señalado que determinadas intervenciones públicas del portavoz en Madrid han generado desconcierto en la militancia y entre los cargos del partido, que exigen una línea más cohesionada y previsible. La visita de Junqueras se interpreta, así, como un aviso de que la última palabra sobre la orientación política de ERC no se decide en los pasillos del Congreso, sino en la dirección nacional.
El viaje a Madrid tiene también una dimensión institucional: Junqueras aprovecha su estancia para entrevistarse con representantes del Ejecutivo central y poner sobre la mesa dos asuntos de fondo para la Generalitat: la condonación de parte de la deuda del FLA que acumula Cataluña y la reforma del sistema de financiación autonómica. ERC ha hecho de estos dos puntos una bandera para justificar su apoyo a la continuidad de la legislatura.
El líder republicano defiende que la actual etapa política debe servir para «cerrar carpetas» que considera fundamentales para Cataluña, lo que refuerza la voluntad de mantener un papel de socio decisivo del Gobierno en votaciones clave. Esa posición aumenta la preocupación en ERC por la imagen de división que puede proyectar un grupo parlamentario en tensión, especialmente en un contexto de fragmentación del independentismo y de desgaste electoral en los últimos años.
Las señales de desgaste en el grupo de ERC en Madrid se arrastran desde hace tiempo, con episodios de desconfianza que han obligado a convocar reuniones internas para «blindar» el funcionamiento del equipo respecto a las batallas internas por el liderazgo del partido. La figura de Rufián, durante años uno de los rostros más visibles del independentismo en el Congreso, se ha convertido también en objeto de debate sobre el rumbo de la formación.
Con su viaje a Madrid, Junqueras intenta enviar un mensaje hacia dentro y hacia fuera: ERC quiere presentarse como un actor responsable, capaz de mantener la estabilidad institucional en Madrid sin renunciar a sus reivindicaciones, pero al mismo tiempo necesita ordenar su propia casa para que los conflictos internos no debiliten su capacidad de influencia en un tablero político en el que cada escaño puede resultar decisivo.