La presidenta de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, y el candidato a la alcaldía de Barcelona, Jordi Aragonès

La presidenta de Aliança Catalana, Sílvia Orriols, y el candidato a la alcaldía de Barcelona, Jordi AragonèsDavid Zorrakino / Europa Press

El laberinto catalán

La estrategia de Aliança Catalana de nombrar candidatos a la alcaldía por goteo desquicia a Junts

En Waterloo no saben cómo parar la cascada de nombramientos de candidatos de Orriols

Aliança Catalana (AC) presentó a su candidato a la alcaldía de Barcelona, Jordi Aragonès, hace algo más de una semana. A once meses de las elecciones municipales ya hay 2,7 millones de catalanes que podrán coger papeletas de AC en las elecciones municipales de mayo de 2027.

La estrategia del partido de Sílvia Orriols desconcierta a Junts, dado que en Waterloo no saben cómo parar la cascada de nombramientos de candidatos de AC. Muchos de ellos, además, procedentes de sus filas.

La hoja de ruta que sigue el sanedrín del partido independentista e hispanófobo es simple. En primer lugar, organizan una carpa en un municipio. A la misma se acerca gente, captan militantes y a las pocas semanas constituyen una agrupación local.

Luego de ahí surge el candidato a la alcaldía… aunque Aliança Catalana no deja de ser un partido político, y en ocasiones desde la dirección, en Ripoll (Gerona), se decide imponer un candidato contra el criterio de la militancia de base, como ha sucedido en Berga -feudo de la CUP-, cosa que provoca que los afiliados se marchen en bloque.

Sin embargo, hasta ahora las crisis son anecdóticas y las buenas perspectivas de AC en las elecciones municipales son una fuente de preocupaciones para otras formaciones, en especial para Junts y para el PSC, principales caladeros de candidatos de los de Orriols.

Caladeros de votos

Orriols solo dispone de dos diputados en el parlamento catalán, pero ya ha constituido decenas de agrupaciones locales de su partido y ja nombrado algo más de una veintena de candidatos a la alcaldía, entre ellos los de dos capitales: Barcelona y Gerona.

Además, ya tiene candidatos en otras capitales comarcales importantes, como Vilanova i la Geltrú, Banyoles, Figueras –segunda ciudad de la provincia de Gerona–, Tárrega, Solsona, Reus, Amposta, Tortosa, Mataró, Sabadell o la ya citada Berga.

La estrategia de Aliança tiene muy en cuenta el territorio y busca no ser percibido como un partido solo implantado en las zonas rurales de Cataluña. En este sentido, los nombramientos en Sabadell o Mataró, grandes ciudades cerca de Barcelona, son muy significativos.

Asimismo, desde AC también se busca dar la sensación de que se «pesca» en todos los caladeros políticos. Así, por ejemplo, el candidato de Amposta, Eric Esteban, procede de Junts, pero, en cambio, en la vecina Tortosa, el cabeza de cartel de Aliança Catalana, Eduard Rei, procede del PSC. Marina Quintana, candidata en Roda de Ter o Jordi Soteras en Santpedor, el municipio del entrenador de fútbol Pep Guardiola, proceden de Junts.

Más allá de los socialistas y Junts, en AC se han lanzado ha captar candidatos alejados del independentismo. Así, por ejemplo, en Vic, zona cero del separatismo catalán, aún no han nombrado candidato, pero para crear la estructura local se han basado en una organización llamada Futur Blau (futuro azul) en la que milita Xavier Capelles, que fue miembro de la organización cívica anti-independentista Sociedad Civil Catalana (SCC). Las encuestas señalan que AC atrae votantes por su perfil anti-islamista por encima de su propuesta separatista.

Preocupación en Junts

Junts ve con preocupación como en muchos de sus feudos locales como Figueres o Banyoles, o ciudades donde está en el gobierno local en coalición como Gerona o Vilanova i la Geltrú, AC se ha apresurado a nombrar candidatos para competirles el espacio.

En Junts no solo temen que AC consiga decenas de alcaldías en pequeños municipios, sino que logre resultados en ciudades medias y capitales de comarca que o bien otorguen la alcaldía a los Orriols o bien les de la llave y les obligue a pactar con ellos.

El candidato a la alcaldía de Barcelona por Junts, Jordi Martí, en sus primeras declaraciones tras ser elegido candidato por la militancia -y contra el criterio de Puigdemont-, se abrió a pactar con AC para lograr la investidura tras la celebración de las elecciones municipales, pero desde la dirección de Junts le desmintieron y tuvo rectificar.

El partido presidido por Puigdemont teme que muchos de los más de 300 alcaldes que tiene Junts dependan de AC para seguir en el cargo. Y teme, también, que estos no sigan sus instrucciones de no pactar con los de Orriols tras las municipales, dado que la inmensa mayoría de sus alcaldes ejercen en municipios poco poblados, no perciben remuneración alguna por su trabajo y, por lo tanto, no acatarán tan fácilmente órdenes de su partido.

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