Imagen de archivo del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, entrando en el hemiciclo.
Illa da instrucciones a los voluntarios del Tour de Francia para que empiecen las conversaciones «siempre en catalán»
El Govern ordena a los voluntarios del Grand Départ en Barcelona que arranquen todas sus atenciones en catalán y solo cambien de idioma si el público lo pide
Este sábado arranca la salida del Tour de Francia 2026 en Barcelona y, según ha informado El Mundo, el Govern de la Generalitat utilizará este evento para aplicar de forma ejemplar su política de arrinconar el castellano en el espacio público. A través de una guía remitida a los voluntarios del Grand Départ, el departamento de Deportes que dirige el socialista Salvador Illa les ordena iniciar «siempre» la atención al público en catalán y solo adaptarse a otra lengua si el interlocutor no les entiende o lo reclama de manera explícita, una directriz que refuerza la estrategia de condicionarlo todo al uso preferente del catalán.
El documento de la Generalitat, firmado por el conseller de Deportes, Berni Álvarez, dedica un apartado específico a la «comunicación y atención al público» en el Tour. Allí se fija la consigna de que «el catalán tiene que ser la lengua inicial de atención, especialmente cuando te dirijas a personas del territorio», trasladando a los voluntarios un criterio político que va más allá de la mera operativa del evento.
El manual baja aún más al detalle: en «situaciones de atención directa —como puntos de información, accesos u orientación de espectadores— inicia siempre la conversación en catalán», indica el texto. Incluso en «espacios con presencia internacional, como zonas de equipos o puntos con muchos visitantes extranjeros», la instrucción es utilizar las lenguas que se conozcan «siempre que sea necesario», pero «sin renunciar al catalán como lengua inicial». La Generalitat subraya además que, en mensajes públicos o avisos, la combinación de idiomas debe «mantener siempre la presencia del catalán», también en cuestiones relacionadas con la seguridad y el buen funcionamiento del acontecimiento.
La guía concede a los voluntarios la posibilidad de «adaptarse a la lengua del interlocutor», pero condiciona esa flexibilidad a que la conversación se haya iniciado previamente en catalán. El cambio de idioma solo se contempla si «no te entienden o lo piden explícitamente», de manera que el uso del castellano queda relegado a una suerte de excepción que debe justificarse por la reacción del público.
En la práctica, la Generalitat convierte así a los voluntarios del Tour en ejecutores de una política de primacía sistemática del catalán en cualquier interacción, incluso en un escenario masivo y de alcance mundial como la salida de la ronda francesa. Lo que, desde el punto de vista organizativo, podría resolverse con el criterio de usar la lengua que mejor facilite la comunicación, se somete a una pauta ideológica: el catalán primero, y las demás solo si no queda más remedio.
La maniobra encaja con las últimas decisiones lingüísticas del Govern en el ámbito deportivo. Como desveló El Mundo el pasado 28 de abril, el PSC pactó con ERC en el Parlament que toda financiación pública de eventos deportivos en Cataluña quede supeditada a que los organizadores se comprometan a emplear el catalán de forma normalizada en el acontecimiento.
El texto aprobado por la Cámara catalana establece que se «condicionará toda financiación o promoción de acontecimientos del mundo del deporte al uso del catalán en sus comunicaciones oficiales y a la presencia normalizada del catalán en su desarrollo». Además, se prevé «promover la inclusión de cláusulas de uso del catalán como requisito en todos los convenios de colaboración, ayudas y subvenciones vinculadas al deporte, así como en la gestión de equipamientos deportivos». La guía del Tour, centrada en la conducta de los voluntarios, se convierte así en una aplicación práctica de esa filosofía, aprovechando uno de los eventos deportivos más seguidos del planeta para proyectar la doctrina lingüística del Govern.
Tras conocer el contenido del manual, el líder del PP en Barcelona, Daniel Sirera, advierte de las consecuencias de convertir la salida del Tour en campo de batalla identitario. «El Tour no puede convertirse en un instrumento de política lingüística, como pretende la Generalitat», afirma en conversación con el mismo diario.
Para Sirera, «lo lógico es que los voluntarios usen desde el primer momento la lengua que mejor facilite la comunicación, sea catalán, castellano, francés o inglés. Lo importante es entenderse, no imponer una lengua por ideología». El dirigente popular recuerda que «Barcelona es, por naturaleza, una ciudad bilingüe, donde conviven con total normalidad el catalán y el castellano», y subraya que lo que esperan quienes la visitan «es ser bien atendidos, no encontrarse con debates lingüísticos que nada aportan al éxito de un evento de esta magnitud».