Lluïsa Casagemas, compositora

Historia

La trágica historia de la saga familiar que marcó a Picasso y apagó el talento de una gran compositora

La historia de los Casagemas y Coll estuvo fuertemente ligada al mundo del arte y a la tragedia familiar

La Barcelona de finales del siglo XIX constituía un núcleo urbano en plena transformación socioeconómica, donde la consolidación de la burguesía industrial y comercial convivía con la institucionalización de sus propias estructuras de clase.

En este contexto conocer la evolución de la familia Casagemas y Coll nos permite conocer cómo las expectativas de ascenso social, los mandatos de género de la época y las dinámicas de la bohemia artística condicionaron de manera directa las trayectorias individuales de sus miembros. La evolución de este núcleo familiar ilustra las tensiones existentes entre el orden institucional burgués y las opciones de desarrollo personal y profesional de la época.

El origen de la posición social y económica de la familia se encuentra en la figura de Manuel Casagemas Labrós (Granollers, 1832 - Barcelona, 1898). Su trayectoria profesional se inscribió en los sectores clave de la infraestructura financiera y diplomática de la Cataluña de la Restauración. Ejerció como administrador del Banco de Cataluña y desempeñó funciones de representación exterior como vicecónsul de Suecia y Noruega, así como de los Estados Unidos en Barcelona.

Más allá de su actividad administrativa, Casagemas Labrós utilizó su capital económico para integrarse en los circuitos culturales de la ciudad, manteniendo vínculos estrechos con figuras del asociacionismo musical y la intelectualidad de la época, entre las que destaca el musicólogo Felipe Pedrell. Esta posición permitió dotar a sus hijos de una formación académica y artística de alto nivel, orientada inicialmente a consolidar el estatus cultural de la familia dentro de los cánones aceptados por la alta burguesía.

La trayectoria de Lluïsa Casagemas Coll (Barcelona, 1873 - Madrid, 1942) nos muestra las posibilidades y los límites impuestos a las mujeres de su extracción social en el ámbito de la producción cultural. Tras recibir una educación musical rigurosa bajo la tutela de Francisco de Paula Sánchez Gabanyach en armonía y composición, Giovannina Bardelli en canto y Agustí Torelló en violín, demostró una temprana capacidad para la composición.

Antes de cumplir los veinte años, compuso la ópera en tres actos Schiava e regina, dedicada a María Gayón Barrié, marquesa de Comillas, y galardonada en la Exposición Universal de Chicago de 1892. Este hecho la convirtió en la primera mujer documentada en componer una ópera en el contexto catalán. Su producción continuó con piezas orquestales y de cámara interpretadas en instituciones como el Teatro Lírico.

Una carrera interrumpida

Su carrera profesional sufrió una interrupción estructural tras su matrimonio en 1896 con el industrial Enrique de Sorarrain Milans del Bosch. Las convenciones sociales de la alta burguesía exigían de la mujer casada se quedara en casa. Esto supuso el cese de su actividad en los circuitos públicos de concierto. Aunque tras enviudar en 1924 intentó reincorporarse a la actividad musical mediante la docencia y la edición de partituras menores, su exclusión de las redes profesionales durante casi tres décadas limitó de manera definitiva el alcance histórico de su obra.

Por el contrario, la evolución de Carles Casagemas Coll (Barcelona, 1880 - París, 1901) personifica la ruptura con las instituciones familiares y la asimilación de los códigos de la subcultura bohemia del cambio de siglo. Destinado inicialmente por su familia a la carrera en la Marina de Guerra, la pérdida de las colonias españolas en 1898 y la compleja posición diplomática de su padre alteraron sus previsiones profesionales, permitiendo su desvinculación de las obligaciones militares.

Picasso, Ángel F. de Soto y Carles Casagemas en la terraza familiar del primero, en la calle de la Mercè c. 1900Archivo Eduard Vallés / Museo Picasso

Casagemas se integró en los círculos artísticos de vanguardia articulados en torno a la taberna Els Quatre Gats, donde desarrolló su labor pictórica y literaria en estrecha colaboración con creadores como Pablo Picasso, del que fue gran amigo.

Su producción plástica se alineó con el realismo social de la época, caracterizado por la representación de personajes marginales. Las crónicas describen una acusada inestabilidad psicológica, vinculada a consumos problemáticos de alcohol y opiáceos, sustancias utilizadas frecuentemente en los entornos bohemios para la automedicación de trastornos afectivos.

El traslado de Casagemas a París en el otoño de 1900, coincidiendo con la Exposición Universal, aceleró el deterioro de su salud mental. En la capital francesa, el pintor desarrolló un trastorno obsesivo centrado en la modelo, modista y bailarina en algunos cabarets Germaine Pichot, conocida como Laure Antoine Gargallo. La conoció junto con Picasso. Ambos conocieron a Germaine, a Antoniette su hermana pequeña y a Odette, amiga de ambas.

Con ellas vivieron lo que Casagemas definiría como una «Arcadia sucia». Picasso se acostaba con Odette. Manuel Pallarès, que llegó unos días más tarde, con Antoinette. Y Casagemas, con Germaine, de quien se enamoró locamente. Por relatos de terceros sabemos que Germaine se quejaba de que Casagemas le prometía muchas cosas pero que, sexualmente, no la podía satisface. En las Navidades de aquel año marchó con Picassso a Málaga, pero Casagemas no podía olvidar a Germaine. Cada vez estaba más obsesionado. Bebía, se drogaba y reaccionaba con violencia. Finalmente se marchó a París para recuperarla.

Ella rompe con él y llega la desesperación. El desenlace se produjo el 17 de febrero de 1901 en el restaurante L’Hippodrome de Montmartre. Invitó a un grupo de amigos y a Germaine. La excusa es llevar a cabo una gran cena de despedida porque regresaba a Barcelona. Tras un intento fallido de homicidio contra Germaine, Casagemas se suicidó mediante un disparo en la región temporal derecha. Tenía 20 años. Este suceso tuvo un impacto directo en la producción inmediata de Picasso, influyendo de manera determinante en la génesis de su periodo azul.

La evolución de la familia Casagemas no es muy diferente a la de otras de la alta burguesía barcelonesa. El padre era el encargado de dar estabilidad económica a la familia y marcar los pasos a seguir de los hijos. Lluïsa Casagemas encarna la frustración de una carrera profesional debido a las rigideces de género asignado a su clase. Carles Casagemas es el colapso biográfico derivado de la vulnerabilidad psíquica y la adscripción a los modos de vida de la vanguardia.