Enrique de Aragón y su mujer Catalina Fernández de Córdoba

Enrique de Aragón y su mujer Catalina Fernández de CórdobaWikimedia

Historia

Los duques cordobeses que gobernaron Cataluña sin ser aceptados jamás como catalanes

Enrique de Aragón fue tres veces virrey de Cataluña durante el reinado de Felipe IV

Dos personajes importantes dentro de la política catalana del siglo XVI, fueron Luis Ramón de Aragón y su hijo Enrique, nacidos en Córdoba. El primero acumuló los títulos de VII duque de Cardona, grande de España, V duque de Segorbe, V marqués de Comares, VII marqués de Pallars, VII conde de Ampurias y XIII conde de Prades, XVIII vizconde de Villamur y barón de Entenza. El segundo heredó los de su padre.

Luís Ramón Folch de Aragón-Cardona-Córdoba y Fernández de Córdoba-Figueroa nació en Córdoba el 24 de agosto de 1558 y falleció en Madrid el 1 de octubre de 1596. Fue un noble heredero de las casas de Comares y Aragón-Cardona, siendo el X conde de Prades. Era hijo de Juana de Aragón de Cardona y Diego Fernández de Córdoba.

Luis murió antes que sus padres. Se casó con Ana Enríquez de Cabrera y Mendoza en Madrid en 1578. Sería su hijo Enrique el que acabaría siendo el sucesor de los estados familiares: a los trece años, de los marqueses de Comares, y a los dieciocho, los de los Cardona-Segorbe.

Enrique de Aragón Folch de Cardona y de Córdoba, nació en Lucena (Córdoba) el 12 de agosto de 1588. A parte de los títulos heredados de su padre y sus abuelos, fue caballero y miembro del consejo de los trece de la Orden de Santiago.

Su patrimonio le rentaba anualmente 120.000 ducados. Era el noble más importante de Cataluña. Se casó en 1605 con Juana de Rojas y Enríquez de Cabrera, hija de los marqueses de Poza, la cual murió ese mismo año. En el 1606 con Catalina Fernández de Córdoba y Figueroa, hija de los marqueses de Priego. El matrimonio tuvo nueve hijos, siendo su heredero Luis Ramón. También nacido en Lucena el 4 de enero del 1608 y fallecido en Madrid el 13 de enero del 1670. Este se casó con Mariana de Sadoval y Rojas, duquesa de Lerma.

Enrique de Aragón fue el fundador de la rama cordobesa del ducado de Cardona, gracias a su matrimonio con Catalina Fernández de Córdoba. A través de los siglos, esta línea nobiliaria experimentó sucesivas integraciones dinásticas. Tras los Cardona, el título pasó por líneas derivadas de los Fernández de Córdoba, como los duques de Medinaceli y posteriormente los duques de Feria, hasta llegar a sus titulares actuales. La actual depositaria del título es Casilda Fernández de Córdoba y Guerrero-Burgos, quien ostenta la dignidad de XXI duquesa de Cardona

No fue considerado catalán

El duque de Cardona trasladó su residencia a la villa de Arbeca, en Lérida. Al poseer extensos territorios hizo que se desplazara constantemente por toda España. También residió temporadas en la villa de Castelló d’Empúries, por la importancia de la plaza y del título que ostentaba.

Preparó las cortes catalanas del 1626, viniendo el rey a ellas y pernoctando en el palacio del duque de Cardona. A pesar de sus títulos nobiliarios y ser el noble más importante de Cataluña, nunca fue considerado catalán. Tanto el Brazo Militar como la Diputación del General así se lo hicieron ver en más de una ocasión.

¿Por qué? El Brazo Militar le recordaron formalmente que, debido a su alejamiento y a su sumisión a las directrices de Madrid, no actuaba bajo la sensibilidad política requerida para ser considerado plenamente catalán en los debates de las Cortes. Aunque fue nombrado virrey de Cataluña, al ocupar este cargo, el choque institucional con las leyes propias del Principado se agravó, ya que debían aplicar políticas fiscales y militares dictadas por la Corona que chocaban frontalmente con la legalidad constitucional catalana.

Retrato del rey Felipe IV, por Velázquez

Retrato del rey Felipe IV, por VelázquezMuseo del Prado

A su hijo Luis Ramón, el 26 de julio de 1626, el rey Felipe IV le concedió el collar del Toisón de Oro. Tuvo aficiones literarias en la literaria corte de Felipe IV, y se le atribuye la autoría de la comedia Más sabe el loco en su casa que el cuerdo en la ajena. A juzgar por las anécdotas cortesanas que de su persona se conservan, gozó de mucho sentido del humor.

A Enrique de Aragón, Felipe IV lo nombró miembro de los Consejos de Ordenes Militares y de Estado. Ese cargo aumentó el recelo que el Brazo Militar catalán tenía contra él, a pesar de las reiteradas declaraciones que hizo sobre su respeto y fidelidad a las Constituciones catalanas.

Junto a su esposa Catalina Fernández de Córdoba, continuó y concluyó la monumental obra de los Panteones Reales en el Monasterio de Poblet, un hito escultórico del siglo XVII. Enrique y Catalina se depositaron en las cámaras sepulcrales construidas en los muros laterales y bajo los arcos de la propia iglesia mayor.

En el plano de sus posesiones, se sublevaron sus vasallos de Segorbe y los de Empúries. A su favor se falló la sucesión del ducado de Cardona, Castelló d’Empúries renunció al pleito por incorporarse a la Corona y Cadaqués formó parte del condado. En septiembre de 1630 el rey lo nombró virrey de Cataluña. De Lucena viajó a Barcelona, llegando el 7 de noviembre del 1630.

Antes de llegar a Barcelona, en El Escorial, se reunió con el Conde-Duque de Olivares. Este le solicitó que examinara la posibilidad de obtener la colaboración de las tropas catalanas, siguiendo el proyecto de la Unión de Armas que Olivares había ideado, y sobre todo debía obtener dinero. De Barcelona consiguió 12.000 libras. Otras localidades hicieron lo mismo.

Su primer periodo como virrey se extendió del 1630 al 1632. Tuvo algunos problemas con la subida del pan a causa de la peste. La segunda del 1633 al 1638. Se dedicó a perseguir al bandolero Joan Sala «Serrallonga» y vivió la invasión de las tropas francesas del Principado catalán. Temiendo convertirse en cabeza de turco, decidió dimitir de su cargo. La tercera vez fue en el 1640. Sustituyó al conde de Santa Coloma, anterior virrey, que había muerto asesinado durante el Corpus de Sang. En este nuevo cargo estuvo unos pocos meses. Instalado en Perpiñán, falleció aquejado por una avanzada enfermedad de gota, el 22 de julio de 1640.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas