'Tristán e Isolda' (1902), obra del pintor Edmund Blair Leighton
Historia
El matrimonio secreto que costó todos los privilegios a la viuda del último rey de la Casa de Barcelona
El enlace de Margarita de Prades con el noble valenciano Juan de Vilaragut tuvo que mantenerse en la clandestinidad
En la parte alta de Barcelona, entre los años 1408 a 1409, el rey de la Corona de Aragón Martín I el Humano, último monarca perteneciente a la Casa de Barcelona, hizo construir un castillo conocido como Bellesguard. El edificio se encuentra en la actualidad en el barrio de Sant Gervasi de Cassoles.
El nombre de Bellesguard («bella vista») era por la maravillosa panorámica que desde ahí se veía del llano de Barcelona. Pasaron los siglos y de él solo se conservaron los restos de muralla y dos torres semiderruidas. Entre los años 1900 a 1909 el arquitecto Antonio Gaudí la reformó. El encargo se lo hizo María Sagués Molins, viuda de Jaime Figueras Burull, por eso también se conoce como Can Figueras. Este castillo forma parte de la historia que contaremos.
Vista panorámica de la Torre Bellesguard, en Barcelona
Como hemos dicho, Martín I fue el último rey de la Casa de Barcelona, al morir sin descendencia. Para tenerla se casó en 1409 con Margarita de Prades. Demasiado tarde porque el matrimonio no tuvo hijos. El 31 de mayo de 1410 moría el rey y el problema sucesorio se resolvió en el 1412 con el Compromiso de Caspe. ¿Quién fue esta última reina?
Margarita de Prades
Margarita de Prades de Cabrera nació en el 1387. Es una figura clave en el ocaso de la dinastía de la Casa de Barcelona y en la transición política de la Corona de Aragón. Miembro de una línea secundaria de la casa real aragonesa, era hija de Pedro de Prades, barón de Entenza y conde de Prades, y de Juana de Cabrera.
Representación de Margarida de Prades
Tras el fallecimiento de su padre, en 1395, la situación económica de su familia se volvió precaria, lo que motivó su incorporación al séquito de damas de la reina María de Luna, primera esposa de Martín I el Humano. Margarita recibió una esmerada educación formal y comenzó a destacar por sus dotes intelectuales y su fisonomía, lo que la convirtió en una figura notable dentro del ámbito palaciego de Barcelona.
La trayectoria de Margarita cobró una trascendencia política de primer orden a raíz de la crisis sucesoria que afectó a la Corona. Tras la muerte de la reina María de Luna en 1406 y el fallecimiento del único hijo superviviente del monarca, Martín el Joven, acaecida en Cerdeña en julio de 1409, Martín I se encontró desprovisto de descendencia directa legítima y con la urgencia de asegurar la continuidad institucional de su linaje.
La cancillería real y los asesores de la corte se pusieron a buscar una nueva consorte que pudiera concebir un heredero de manera inmediata. Martín I optó por Margarita de Prades, desestimando otras opciones de alianzas matrimoniales, como la propuesta de Cecilia de Urgel, hermana del conde Jaime II de Urgel. El enlace se celebró el 17 de septiembre de 1409 en el castillo de Bellesguard, siendo oficiado por Benedicto XIII, el Papa Luna, pariente de la difunta María de Luna.
El matrimonio resultó estéril debido a la avanzada edad y el precario estado de salud del monarca, que falleció apenas ocho meses después de la boda. La muerte de Martín I sin sucesión directa interrumpió la línea sucesoria masculina de la Casa de Barcelona y sumió a la Corona de Aragón en un periodo de interregno que se prolongó durante dos años.
Este vacío de poder culminó en 1412 con el Compromiso de Caspe, asamblea en la que se designó como nuevo soberano a Fernando I de Antequera, inaugurando la dinastía castellana de los Trastámara en los territorios de la confederación aragonesa. El Papa Luna apoyó su candidatura, al ser sobrino de Martín I.
A parte de esto, debemos señalar que este concilio fue un pacto histórico entre los reinos de Aragón, Valencia y Cataluña para elegir monarca. El compromiso sentó las bases de la unión dinástica posterior con Castilla bajo los Reyes Católicos y consolido el sistema político aragonés, a pesar de un cierto distanciamiento inicial entre la oligarquía catalana y la nueva monarquía castellana.
Un matrimonio secreto
Durante este proceso Margarita de Prades adoptó una postura de neutralidad y mantuvo relaciones de mutuo respeto con el nuevo monarca quien le aseguró sus rentas, pensiones y dignidades en su condición de reina viuda. Su posición sociopolítica cambió radicalmente en 1415, cuando contrajo matrimonio secreto con el noble valenciano Juan de Vilaragut, caballero de la Corte.
Esta unión debió mantenerse en la más estricta clandestinidad para evitar la pérdida de los privilegios económicos, el patrimonio asignado y el estatus institucional vinculados a su condición de viuda del rey Martín I.
De este matrimonio nació en 1416 su único hijo, Joan Jeroni de Vilaragut. La necesidad de salvaguardar el secreto dinástico y evitar escándalos políticos motivó que el infante fuera criado fuera del entorno cortesano inmediato. Aunque el matrimonio era canónicamente legítimo y se encuentra documentado en fuentes históricas, su carácter secreto dio pie a posteriores interpretaciones historiográficas equívocas y narrativas de carácter popular.
Tras conocerse el matrimonio, Alfonso el Magnánimo le retiró todos sus privilegios. El matrimonio se arruinó y volvieron a Barcelona. Se refugiaron en el monasterio cisterciense de Santa María Valldonzella, en el actual barrio de Hostafrancs. La abadesa era la tía de Margarita Constanza de Cabrera. Allí, en 1422, falleció de peste su marido.
En 1426 profesó como monja. Su tía la ayudó a gestionar sus acreedores, liquidar su deudas y deshacerse de sus escasos bienes. En 1428 la nombraron abadesa del monasterio del Bonrepós, en La Morera de Montsant (Priorat). Allí murió el 23 de julio de 1429, donde fue sepultada. Sus restos serían trasladados más tarde al monasterio de Santes Creus al desaparecer el de Bonrepós en el 1452.
Por lo que respecta a su único hijo, Margarita no pudo reconocerlo oficialmente por el secretismo de su matrimonio. Ingresó en el monasterio de Poblet, de donde huyó en 1428. Fue protagonista de viajes y aventuras por Italia y Valencia, acompañado por su familia, amigos y diversas mujeres nobles. Falleció el 30 de abril de 1463 por complicaciones de una herida.