Dos personas duermen a las puertas de una tienda durante la realización del censo de personas en situación de sinhogarismo llevado a cabo por la fundación Arrels, a 15 de junio de 2022, en Barcelona, Cataluña (España).
Uno de cada cuatro habitantes del área metropolitana de Barcelona ha de vivir de ayudas sociales
El informe «L’AMB en xifres 2026» del Institut Metròpoli revela que una parte muy significativa de la población vive de prestaciones sociales y constata el aumento de quienes se ven abocados a dormir en la calle
La última edición de «L’AMB en xifres. La metròpoli en 100 indicadors», elaborada por el Institut Metròpoli para el Área Metropolitana de Barcelona (AMB), pone cifras al avance de la precariedad en la gran Barcelona: una de cada cuatro personas vive ya de ayudas sociales y la cantidad de ciudadanos que duermen a la intemperie se ha disparado en los últimos años. El informe, concebido como herramienta técnica, ha acabado convirtiéndose en un retrato incómodo de la realidad social de los 36 municipios que rodean la capital catalana.
El documento del Institut Metròpoli, que reúne un centenar de indicadores sobre demografía, cohesión social, vivienda, economía, movilidad, sostenibilidad y gobernanza, dedica varios apartados a cuantificar el peso de las prestaciones en la vida cotidiana de la población metropolitana. Uno de los datos más significativos es que aproximadamente uno de cada cuatro habitantes del área metropolitana tiene que vivir de ayudas sociales, una proporción que refleja hasta qué punto la red asistencial ha dejado de ser un recurso excepcional para convertirse en la base de subsistencia de decenas de miles de personas.
El informe detalla, por ejemplo, la cobertura de las prestaciones por desempleo, distinguiendo entre prestaciones contributivas, subsidios, otras ayudas asistenciales y población en paro sin ninguna prestación. Aunque las cifras varían según el municipio, el conjunto de la AMB (área metropolitana de Barcelona) mantiene un porcentaje elevado de desempleados sin cobertura y muestra que la Renda Garantida de Ciutadania concentra un peso especialmente alto en localidades como Badia del Vallès, Sant Adrià de Besòs o Badalona, donde los beneficiarios suponen una fracción muy relevante de la población en edad activa.
Junto al avance de la dependencia de las prestaciones, el informe dedica un indicador específico a la situación de las personas sin hogar, donde se recoge que la cifra de quienes se ven obligados a dormir en la calle ha aumentado con fuerza. El documento no se recrea en descripciones, pero el dato es elocuente: el sinhogarismo deja de ser un fenómeno marginal para consolidarse como problema estructural en la conurbación barcelonesa.