Las temperaturas nocturnas, principal causa de mortalidad por calor en Barcelona, según 2 estudios de la UPC

REMITIDA / HANDOUT por UPC
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
23/7/2026

Las temperaturas nocturnas, principal causa de mortalidad por calor en Barcelona, según 2 estudios de la UPC REMITIDA / HANDOUT por UPC Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma 23/7/2026UPC

Las temperaturas nocturnas, principal causa de mortalidad por calor en Barcelona, según 2 estudios

Suben 3,87 grados las temperaturas mínimas nocturnas entre 1971 y 2025

Dos estudios científicos del Centro de Política de Suelo y Valoraciones (CPSV) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) han concluido que las temperaturas nocturnas son la principal causa de mortalidad por calor en Barcelona.

Los estudios han indicado que la ciudad de Barcelona es un 'hotspot' (punto caliente) con un «grave problema» de calentamiento nocturno y han advertido de que los sistemas públicos de alerta por calor infravaloran el riesgo por calor nocturno para la salud, informa este jueves la universidad en un comunicado.

Los investigadores de estos dos estudios ponen de relieve los graves efectos del calor sobre la salud y el confort humano, advierten de la insuficiencia de las medidas de alerta públicas y evidencian que el sistema de certificación de la vivienda en España está «desajustado», ya que no evalúa la carga energética y térmica de los hogares durante las olas de calor.

El clima de Barcelona ha experimentado un calentamiento continuo en las últimas décadas: entre los años 1971 y 2025, las temperaturas medias de la ciudad han aumentado 3,22 grados: de 15,82 a 19,04 grados.

Este calentamiento se concentra especialmente en las horas nocturnas: las temperaturas mínimas han subido 3,87 grados durante este periodo, de 12,15 a 16,02 grados, debido al efecto de la isla de calor urbana nocturna y la falta de brisa refrescante, mientras que las máximas diurnas han subido 2,57 grados, de 19,49 a 22,06 grados a causa de la moderación de la marinada.

La raíz de este calentamiento local tan acentuado es la isla de calor urbana de Barcelona y su área metropolitana: la elevada densidad urbana, la alta impermeabilización del suelo y el déficit de zonas verdes intensifican la isla de calor urbana de la ciudad, especialmente durante la noche.

Análisis de 2007 Y 2018

El análisis de la relación entre temperatura y mortalidad realizado por el CPSV revela que, entre los años 2007 y 2018, las «elevadas y persistentes» temperaturas nocturnas son la causa principal de la mortalidad por exceso de calor en la ciudad.

En este periodo, se atribuyeron 721 muertes a las altas temperaturas mínimas nocturnas, superando las 571 defunciones vinculadas a las máximas nocturnas.

Los investigadores han advertido de que el calor nocturno impide el descenso de la población y ello se traduce en una mortalidad más acusada, y han indicado que se tiene que pasar de hablar de «olas de calor meteorológicas a olas de calor sanitarias».

El CSPV establece que el riesgo significativo para la salud comienza a partir de los 30,2 grados de día y de los 24 grados de noche, un escenario que afecta directamente el colectivo más vulnerable al incremento de temperaturas como son las personas mayores.

2025

En 2025, el Instituto de Salud Carlos III atribuye 342 muertes en la provincia de Barcelona por exceso de calor entre las personas de 65 años o más, lo que representa un 88% de las muertes estimadas por esta razón.

Ese mismo año, cerca del 80% de los 370 decesos por temperaturas extremas en la ciudad se registraron en personas de 75 años o más, según datos de la Agència de Salut Pública de Barcelona, y en la ola de calor del 4 al 19 de agosto, el riesgo de mortalidad por elevadas temperaturas máximas diurnas alcanzó, entre los mayores de 65 años, un incremento de mortalidad del 63,6% respecto a la mortalidad esperada en función de la temperatura umbral de 30,2 grados.

Los estudios afirman que el Código Técnico de Edificación (CTE) mantiene un esquema que sitúa a Barcelona en la zona C2, basándose en registros meteorológicos antiguos, y que «infravalora la temperatura real de Barcelona en más de 4 grados de media».

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