Retrato de Luis de Requesens, por Francisco Jover y Casanova (1884)

Retrato de Luis de Requesens, por Francisco Jover y Casanova (1884)Museo del Prado

Historia

El soldado y diplomático catalán que aplastó la rebelión morisca antes de triunfar en Lepanto

La figura de Luis de Requesens es clave para entender la rebelión de las Alpujarras

La figura de Luis de Requesens es fascinante. Nacido en 1528, desde el 1535 convivió en palacio con el futuro Felipe II, lo cual hizo que se estableciera una gran amistad entre ambos. En 1546 Carlos I lo nombró comendador mayor de San Jaime. En 1563 consiguió el favor real para convertirse en su representante en Roma. Destacó en la lucha contra los piratas berberiscos y la sublevación de los moriscos en Granada. Luego marchó con Juan de Austria a la batalla de Lepanto.

Gobernador en Milán (1571-1573) y los Países Bajos (1573-1576), allí ejerció una política moderada, intentó dominar el motín de las tropas españolas que había en Amberes. Derrotado en Leiden y Middelburgo, consiguió la victoria en Mook (1574). Tuvo que pactar con las tropas españolas amotinadas en Amberes. Falleció en Bruselas el 5 de marzo de 1576.

Sublevación morisca

La sublevación morisca o rebelión de las Alpujarras tuvo lugar entre los años 1568 al 1570. Estalló al alzarse los moriscos como protesta de la promulgación de la Pragmática Sanción de 1567. Dividida en once puntos se les exigía y prohibía:

• Hablar, leer y escribir en arábigo en un plazo de tres años.
• Anular los contratos que se hicieran en aquella lengua.
• Que los libros escritos en ella fueran presentados en un plazo de treinta días al presidente de la Chancellería de Granada, y que, una vez examinados, se devolvieran los que no tuvieran inconveniente en poseer personas creyentes para que sus propietarios los poseyeran otros tres años.
• Que los moriscos se vistieran a la castellana, no haciéndose marlotas, almalafas ni calzas, y que sus mujeres fueran con las caras destapadas.
• Que en bodas, velaciones y fiestas semejantes siguieran las costumbres cristianas, abriendo ventanas y puertas, sin hacer zambras, ni leilas, con instrumentos y cantares moriscos, aunque éstos no fueran contrarios al Cristianismo.
• Que no celebraran el viernes.
• Que no usasen nombres y sobrenombres moros.
• Que las mujeres no se alheñasen.
• Que no se bañaran en baños artificiales y que los existentes se destruyeran.
• Que se expulsase a los gacis y que los moriscos no tuvieran esclavos de este linaje.
• Que se revisaran las licencias para poseer esclavos negros.

Se les obligaba dejar su modo de vida y costumbres para convertirse al cristianismo. La insurrección se convirtió en guerra. Se inició la Nochebuena de 1568 en el barrio del Albaicín. De ahí se extendió a las montañas de las Alpujarras. La participación morisca fue rural; los que vivían en las ciudades no tomaron parte en ella.

El cabecilla de la sublevación era Fernando de Valr, descendiente de los califas de Córdoba. Adopto su nombre árabe que era Muhammad Ibn Umayya. También se le unieron cabecillas del antiguo reino de Granada.

Los insurrectos se pusieron en contacto con los moriscos que había en el Reino de Valencia, norte de África y Constantinopla, para recibir apoyo militar. De África se mandaron voluntarios, armamento y alimentos. Argel utilizó esta insurrección para conquistar Túnez en el 1570. De Constantinopla consiguieron una ayuda simbólica.

Felipe II decidió mandar a su hermanastro, Juan de Austria, para que sustituyera a Íñigo López de Mendoza, marqués de Mondejar, como virrey de Granada. También mandó a Luis de Requesens. En un primer momento el marqués de Mondejar decidió aislar a los moriscos en las montañas para que no pudieran recibir ayuda de la costa. Se descartó el ataque teniendo en cuenta las dificultades. Se llevaron a cabo expediciones y emboscadas, pero poco más. Juan de Austria y Luis de Requesens iniciaron una campaña militar en enero de 1570.

Se expulsó a los moriscos que estaban en las tierras llanas y en las vegas. Con ello se pretendía aislar a los que estaban en las montañas. Muhammad Ibn Umayya había sido proclamado rey morisco de las Alpujarras. En el 1569 lo asesinaron sus propios hombres, siendo sucedido por Aben Abó, su sobrino. Teniendo en cuenta el acoso y la falta de medios, se fueron rindiendo a medida que los soldados españoles avanzaban. Aben Abó también fue asesinado en una cueva de Bérchules.

Resumen gráfico de lo ocurrido en la rebelión

Resumen gráfico de lo ocurrido en la rebeliónC. Alcalá, asistido por IA

Terminada la insurrección se decidió actuar con dureza. Todos los moriscos del Reino de Granada fueron desplazados a otros lugares de España. Se puso un límite para que todos marcharan. Este se iniciaba el 28 de octubre y finalizaba el 1 de noviembre de 1570. Fueron repartidos en ciudades y aldeas de Extremadura, Galicia, La Mancha y Castilla. Durante el trayecto algunos fallecieron. Las tierras se confiscaron y se las ofrecieron a colonos de Castilla, Asturias, León y Burgos.

La expulsión no fue una buena idea. No eran bien recibidos en los nuevos destinos que se les otorgaron. A ello se unió el recelo de afirmar que continuaban con sus antiguas prácticas. Esto dificultaba la convivencia. Pasado un tiempo prudencial aquellas familias decidieron regresar a Granada. Un nuevo decreto en 1584 los volvió a expulsar. Se les consideró inadaptados e inadaptables. Cada vez había más hostilidad entre los españoles y los moriscos.

La expulsión de los moriscos

De 1609 a 1613 se produjo su expulsión del Reino de Valencia, Andalucía, Extremadura, las dos Castillas y la corona de Aragón por orden de Felipe III. En total, 350.000 personas. Aquella expulsión supuso un duro golpe para la economía española. Al no ser nobles, hidalgos, ni soldados, su papel era clave en la fabricación de productos artesanales, de telas, comercio y en el campo. Se redujo la recaudación de impuestos y una pérdida demográfica. Los que consiguieron esconderse en las montañas se convirtieron en monfines o bandoleros.

En la insurrección de la Alpujarras tomaron parte, como arcabuceros Juan de Cervantes y su nieto Miguel de Cervantes que, una vez terminado el conflicto se embarcaría con Juan de Austria y Luis de Requesens en la batalla de Lepanto. Cervantes estuvo encuadrado en el tercio Costa de Granada o tercio viejo de Granada, bajo el mando del maestre de campo Lope de Figueroa y Barradas.

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