Manifestantes en la concentración por la Diada del año pasado, en Barcelona
Independentistas de izquierdas y derechas amenazan con llegar a las manos la víspera de la Diada
Los Mossos elevan al máximo su nivel de alerta ante el choque entre Aliança Catalana y colectivos radicales en el Fossar de les Moreres
Barcelona afronta este 10 y 11 de septiembre la Diada más tensa de los últimos años. Según fuentes de ElNacional.cat, los servicios de información de los Mossos d'Esquadra han disparado su nivel de alerta ante el riesgo de enfrentamientos entre Aliança Catalana —el partido que dirige la alcaldesa de Ripoll, Sílvia Orriols— y una coalición de colectivos de la izquierda independentista, próximos a la CUP, que ha convocado una contramanifestación para impedir el acto que Orriols celebra cada 10 de septiembre en el Fossar de les Moreres.
El pulso llega ya con el ambiente recalentado. El pasado fin de semana, un grupo quemó entre aplausos en la Fiesta Mayor Alternativa de Manresa una lona con los retratos boca abajo de Orriols, Santiago Abascal, Donald Trump y Benjamin Netanyahu, sin que se registrara reproche institucional alguno. «La extrema izquierda quema mi fotografía boca abajo en la Fiesta Mayor de Manresa. Ninguna condena política, ningún titular denunciándolo… Sale gratis (…) Vergonzoso», denunció la dirigente de Aliança Catalana. La polémica escaló cuando un concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Manresa respondió con un mensaje que después borró —«Hoy, una fotografía. Otro día, ya veremos», con un emoticono de risa incluido—, que Orriols difundió como prueba de lo que considera una amenaza velada contra su integridad física.
Con ese telón de fondo, los Mossos han diseñado dos dispositivos de seguridad, uno para la tarde del 10 y otro para la del 11, ante una dificultad que ellos mismos reconocen: resulta imposible, a diferencia de otras convocatorias enfrentadas, dividir la plaza del Fossar en dos espacios. Allí, Aliança Catalana mantiene desde hace dos años la costumbre de reunir a su militancia al inicio de los actos de la Diada, para lo que ha vuelto a fletar autocares desde distintos puntos de Cataluña. Frente a ese acto, colectivos como Alerta Solidària, Arran, COS, Endavant y SEPC han impulsado durante todo el verano la campaña «Unitat Antifeixista per una terra de tothom», con llamamientos en redes a «echar» del recinto a los militantes de Orriols. El año pasado la protesta reunió a unas treinta personas, contenidas por los Mossos a unos 300 metros, sin incidentes; este año la Policía catalana prevé una afluencia muy superior.
El pronóstico se apoya en una escalada reciente de episodios contra el partido de Orriols: pancartas con bengalas en Ripoll, sal arrojada sobre la paella que preparaban sus militantes en la fiesta mayor de Igualada, o el cerco a una carpa de Aliança en el barrio barcelonés de Sants, donde fue detenido un joven de las Joventuts Socialistes que primero habló de una simple «pelea» antes de admitir que se trató de una acción dirigida contra los dirigentes del partido.
La tensión no se limita al independentismo. El grupo ultra Núcleo Nacional ha convocado para las seis de la tarde del propio 11 de septiembre una concentración en la plaza de Jacint Verdaguer bajo el lema «Catalanidad es Hispanidad», en lo que supone la primera vez que este tipo de actos —reservados hasta ahora al 12 de octubre— se celebra el mismo día de la Diada. La cita coincide en horario con la marcha de la ANC hacia plaza Cataluña y con la de la izquierda independentista entre Urquinaona y el Born, a veinte minutos a pie, y llega tras precedentes en Sentmenat y en el centro de Barcelona que terminaron con cargas policiales. La Coordinadora Antifeixista de Barcelona ya ha anunciado su propia respuesta en el metro de Verdaguer.