(Foto de ARCHIVO)
Agentes de la Policía Nacional en imagen de archivo.

REMITIDA / HANDOUT por POLICÍA NACIONAL
Fotografía remitida a medios de comunicación exclusivamente para ilustrar la noticia a la que hace referencia la imagen, y citando la procedencia de la imagen en la firma
25/6/2026

(Foto de ARCHIVO) Agentes de la Policía Nacional en una imagen de archivo del 25/6/2026.POLICÍA NACIONAL

12 detenidos en la desarticulación de un grupo que distribuía cocaína por varias provincias

La Policía Nacional interviene 61 kilos de cocaína, 222.880 euros y cinco armas de fuego

La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada, presuntamente, a la adquisición, almacenamiento, transporte y distribución de cocaína mensualmente a gran escala desde Barcelona hacia Madrid, Granada, Ciudad Real y el resto de Catalunya.

La operación ha finalizado con la detención e ingreso en prisión de los doce integrantes de la red por los delitos de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas. En total, los agentes han intervenido 61 kilogramos de cocaína antes de su distribución, así como 222.880 euros y cinco armas de fuego: dos pistolas, dos revólver y una escopeta.

La operación se ha llevado a cabo a principios de este mes de septiembre, cuando los investigadores constataron que la organización acababa de recepcionar en Barcelona un cargamento de cocaína y se disponía a iniciar su distribución.

En ese momento, los investigadores iniciaron la explotación operativa para garantizar la intervención de la sustancia ante el riesgo de que esta fuera fraccionada y trasladada a los diferentes puntos de venta. Los agentes han realizado 12 entradas y registros en cuatro provincias distintas: seis en Barcelona, cuatro en Madrid, una en Granada y una en Ciudad Real.

Utilizaban vehículos con «dobles fondos»

Uno de los principales elementos de la infraestructura criminal era el empleo «sistemático» de vehículos con compartimentos ocultos o caletas, «auténticos dobles fondos» incorporados con posterioridad a la fabricación original del vehículo. Estos sistemas contaban con mecanismos de apertura mecanizada y estaban diseñados para dificultar la localización de la droga y del dinero durante los controles policiales.

Durante los registros, los agentes localizaron en el maletero de uno de estos vehículos 38 paquetes de cocaína envasados al vacío, con un peso conjunto aproximado de 45 kilogramos.

Asimismo, la Policía intervino una furgoneta con tres compartimentos ocultos independientes: dos de ellos situados en el suelo de la zona delantera y un tercero en el maletero, con capacidad para albergar más de 50 kilogramos de estupefacientes. En uno de estos compartimentos fueron localizados 127.600 euros.

Red asentada en distintas provincias y perfectamente coordinada

Los investigadores pudieron documentar entregas mensuales de cocaína en municipios de Ciudad Real, Granada, Barcelona y Madrid. Estos puntos eran abastecidos recurrentemente y, dependiendo del ritmo de las ventas, recibían nuevas partidas de droga procedentes de Catalunya.

La estructura estaba organizada en torno a dos ramas diferenciadas, pero perfectamente coordinadas. La primera, asentada en Barcelona y vinculada a un mismo núcleo familiar, se encargaba de proveer y custodiar la droga. Sus integrantes se encargaban de recepcionar y almacenar los grandes cargamentos de cocaína hasta el momento de su distribución.

La segunda rama, establecida principalmente en Madrid, asumía las funciones de dirección, transporte y distribución. El máximo responsable de esta estructura era quien fijaba los precios, negociaba las partidas y determinaba, tras comprobar la calidad de la sustancia, si los cargamentos eran aceptados.

Un segundo nivel de la organización se encargaba posteriormente de recoger la droga y trasladarla a los diferentes puntos de distribución repartidos por el territorio nacional.

Los dirigentes de la organización no participaban personalmente en las actividades que comportaban un mayor riesgo, sino que delegaban estas funciones en personas de su máxima confianza. De esta manera, los responsables mantenían el control sobre la actividad criminal y la percepción de los beneficios, mientras que otros integrantes asumían las tareas relacionadas con el transporte, almacenamiento y distribución de la droga.

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