El portal de Consell de Cent donde tuvo lugar el tiroteo, este martes, acordonado por los Mossos

El portal de Consell de Cent donde tuvo lugar el tiroteo, este martes, acordonado por los MossosDavid Zorrakino / Europa Press

Crónica negra

Dos clanes, un sicario y ocho balas: así se orquestó el sangriento asesinato en el centro de Barcelona

Tras el violento crimen del Eixample se esconde una cruenta guerra entre clanes de la mafia balcánica

Barcelona, el pasado martes. Un hombre espera frente al número 200 de la calle Consell de Cent, en pleno Eixample, ajeno a los expats, turistas y demás transeúntes que atraviesan el centro de la capital catalana en pleno julio. Cuando el reloj da las cuatro y media, otro hombre llega al portal: tiene la intención de subir a su piso, en el 4º 2ª, pero nunca llega a hacerlo. El que lo esperaba saca una pistola automática y le descerraja ocho tiros a bocajarro.

Inmediatamente, se desató el caos. Los paseantes se dispersaron al escuchar la ráfaga de disparos: tres impactaron en la espalda de la víctima y un cuarto en la cabeza. El asesino huyó rápidamente de la escena del crimen, y esquivó incluso el dispositivo Jaula levantado por los Mossos d’Esquadra para capturarlo. La investigación sigue abierta bajo secreto de sumario, pero hasta ahora no constan detenciones por este crimen.

El lugar de los hechos, acordonado por los Mossos d'Esquadra

El lugar de los hechos, acordonado por los Mossos d'EsquadraEuropa Press

Sí han trascendido, no obstante, varios detalles que permiten comprender la estructura de este sangriento crimen. El más importante es la identidad de la víctima: según fuentes policiales, se trata de Filip Knežević, un hombre de 36 años que trabajaba como pistolero a sueldo de uno de los grupos más peligrosos de la mafia serbia, el clan Kavački, ligado al tráfico de drogas, la compraventa de armas y el blanqueo de capitales.

Ajuste de cuentas

Según adelantaba La Vanguardia, Knežević ya protagonizó un incidente en 2018, cuando participó en un tiroteo en Podgorica, la capital de Montenegro, en el que hirió a una periodista en la pierna. Sin embargo, el motivo de que este sicario acabase ejecutado en la puerta de su casa en Barcelona hay que buscarlo —según la principal hipótesis que manejan los investigadores— en su segunda aparición ‘pública’, que tuvo lugar en Corfú.

Fue en esta isla griega, un destino turístico habitualmente apacible, donde Knežević asesinó en 2020 a dos cabecillas del clan Skaljari, a quien los Kavački habían declarado la guerra. Aquel trabajo puso una diana en su nuca, y Knežević llevaba huyendo desde entonces. Se escondió en Barcelona, donde la Policía Nacional ya lo había identificado en 2022.

Los servicios funerarios introducen el cuerpo de Knežević en la furgoneta

Los servicios funerarios introducen el cuerpo de Knežević en la furgonetaEuropa Press

Según recoge La Vanguardia, el sicario fue fotografiado entonces por los agentes que estaban siguiendo a otro criminal vinculado a los Kavački. Como sea, Knežević logró pasar desapercibido estos años en la capital catalana, seguramente cambiando de domicilio: hace poco tiempo que se había mudado al edificio frente al que murió, y ninguno de los vecinos le conocía. En el registro que practicaron en su piso, los Mossos encontraron dos documentos de identidad falsos distintos.

Guerra entre clanes

La guerra abierta entre los Kavački y los Skaljari viene de lejos. En concreto, desde 2014, según explicaba la Policía Nacional en un comunicado de octubre del año pasado, cuando detuvieron en Barcelona al lugarteniente de los Kavački. El detonante de las hostilidades fue, señalan, la incautación de un cargamento de cocaína en el Puerto de Valencia: sus ajustes de cuentas se han cobrado desde entonces más de 60 muertos.

En España, la guerra abierta entre los dos grupos de la mafia balcánica se ha saldado con al menos cuatro asesinatos, contando el de esta semana. En 2020, un miembro de los Skaljari fue secuestrado, torturado y ejecutado en Barcelona: un amigo suyo que viajó a Barcelona para buscar su cuerpo también desapareció sin dejar rastro. En Marbella, ese mismo año, un Skaljari fue tiroteado a plena luz del día mientras iba de compras.

Más allá del conflicto entre estos dos clanes, en los últimos meses se han vivido un par de incidentes similares en Cataluña. Así, en noviembre un estibador del puerto ligado al tráfico de drogas, apodado Bubito, fue ejecutado en Montgat (Barcelona) mientras tomaba un café después de dejar a su hijo en el colegio. En mayo de 2024, el narcotraficante turco Tekin Kartal recibió cinco disparos en Barcelona.

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