Fachada del restaurante Punta BCN
Una de las mejores pizzerías del mundo tiene menú degustación y está en Barcelona: aquí puedes probarlo
Ivan Musto pasó de importar productos gourmet a crear un concepto de pizzería que ahora compite en las grandes ligas europeas
Cuando un restaurante barcelonés aparece en 50 Top Pizza, el ranking que mide las mejores pizzerías independientes del continente, conviene preguntarse qué hay detrás. En el caso de Punta BCN (Enric Granados 147), la respuesta tiene nombre propio y una década y media de investigación previa.
Ivan Musto no llegó al mundo de la restauración por casualidad ni improvisación. Dedicó quince años a importar y distribuir productos italianos de alta gama, lo que le convirtió en un conocedor profundo de productores, temporadas y zonas de cultivo. Ese bagaje profesional se nota en cada decisión de compra: aquí el tomate San Marzano con denominación de origen solo se usa cuando toca, procesándolo después para disponer de él todo el año.
El proyecto, que cumplió cuatro años la pasada primavera, plantea una dualidad deliberada. Por un lado funciona como restaurante italiano clásico —con la filosofía de que ciertos platos como el ragú no necesitan reinvención—, pero por otro incorpora propuestas poco habituales que rompen moldes.
La carta incluye desde carbonara en versión frita hasta un bikini marino con atún. Pero donde el local marca diferencia es en su apuesta por un formato prácticamente desconocido en España: la degustación de pizzas. Por treinta y cinco euros, el comensal recibe un entrante, tres variedades de pizza y postre, lo que soluciona el dilema habitual de tener que elegir una sola opción.
Algunas elaboraciones requieren procesos largos. La pizza de ragú, por ejemplo, necesita que la carne se cocine durante una jornada laboral completa antes de añadirle mozzarella, para luego coronarla con ricotta local y Parmigiano Reggiano en los bordes tras salir del horno.
Otro detalle distintivo: la margarita tiene sección propia en la carta. Además de la receta tradicional, se ofrece con diferentes coberturas como embutidos ibéricos o anchoas, demostrando que esta pizza básica admite interpretaciones sin perder identidad.
Las masas trabajan con harinas seleccionadas y fermentaciones prolongadas. La bodega se concentra exclusivamente en vinos italianos. Y la decoración no oculta su origen: Maradona preside un espacio donde se pueden leer palabras como «soberbia» o «gula» en las paredes.