Imagen de archivo de una de las actuaciones del Festival Internacional de Jazz
Cultura
Jazz de barrio en Barcelona: cuando lo auténtico vale más que las grandes estrellas
Un festival con 35 años de historia llena Ciutat Vella de música hasta diciembre, con entradas desde cero euros
La propuesta es tan simple como radical: olvídate de perseguir cabezas de cartel. Lo que ofrece el Festival de Jazz de Ciutat Vella es justo lo contrario, la oportunidad de toparse con talento genuino en espacios donde jamás esperarías encontrarlo.
Desde mediados de octubre y hasta mediados de diciembre, este festival con más de tres décadas de rodaje sigue fiel a una premisa: acercar músicos fascinantes que no forman parte del circuito comercial habitual. La cosa va de descubrimiento, de cercanía, de poder ver a un trompetista excepcional sin necesidad de hipotecarte o hacer cola durante horas.
Dani Negro lleva al frente del Harlem Jazz Club desde 1987 y tiene las cosas claras. Su festival —que nació apenas dos años después de abrir la sala— no compite con nadie. «Buscamos artistas inusuales, los que tocan en todas partes pero nunca aparecen en las grandes programaciones», explica a TimeOut.
Y cuando habla de nombres, salen a relucir propuestas tan variadas como el trompetista cubano Julito Padrón (que ha tocado con Irakere y ahora trae un percusionista de rumba catalana), el guitarrista Víctor Paradís especializado en jazz manouche, o los murcianos de Minino Bravo con su delirante repertorio dedicado a felinos históricos.
«Son ilustres desconocidos», dice Negro a TimeOut con una sonrisa. También menciona, casi de pasada, al trío francés de Samuel Blaser: «Hacen jazz moderno, son conocidos en su circuito y tocarán solo aquí en Barcelona».
La accesibilidad no es solo discursiva. Varios conciertos en locales como Ocaña, la Casa de Rusia o el Espai Sona tienen entrada libre. Los demás rondan entre diez y quince euros. Negro nunca ha aspirado a enriquecerse con esto.
Casi cuatro décadas
La sala está a punto de cumplir cuatro décadas —será en 2027— y probablemente sea ya la veterana de Barcelona en cuanto a programación continuada, sobre todo tras los vaivenes del Sidecar. ¿El secreto de su longevidad? Una máxima inquebrantable: «Esto es una sala de conciertos con servicio de bar, no al revés. Nadie tiene obligación de consumir nada», espeta.
Entre lo que viene en las próximas semanas destacan sesiones como la del Japo Vela Blues Trío con jam session incluida, el esperado concierto del trío de Samuel Blaser, la curiosa propuesta de Minino Bravo sobre gatos ilustres, o la actuación de Ben Hemming, entre otros. Algunos de estos shows, especialmente los de Ocaña y la Casa de Rusia, no cuestan un euro.